Con agradecimientos a los hinchas y sin mencionar al plantel, Marcelo Gallardo habló por última vez como DT de River
El entrenador cerró su segundo ciclo con un mensaje breve en conferencia de prensa, sin espacio para preguntas, y dejó una omisión que no pasó inadvertida en medio de un clima cargado de emoción.
EMOCIÓN. Gallardo se retiró del Monumental ovacionado en el final de su segunda etapa al frente del equipo. EFE - Juan Ignacio Roncoroni
La victoria sirvió para cortar la racha de tres derrotas consecutivas en el Apertura 2026, aun así el resultado quedó en un segundo plano. River Plate ganó y volvió a sonreír desde lo deportivo; desde lo emocional, la noche estuvo atravesada por la despedida de Marcelo Gallardo.
El entrenador fue recibido con una ovación y también se fue del campo bajo aplausos. El Monumental le reconoció lo que significó su figura más allá de este segundo ciclo, que no terminó con títulos ni con el rendimiento esperado. El clima fue de gratitud, aunque también de cierre incómodo.
Sin lugar a preguntas, Gallardo se sentó en la que fue su última conferencia de prensa como DT de River. “Voy a ser breve”, advirtió de entrada. Y cumplió.
“Simplemente agradecer. Gracias sobre todo a la gente por una noche más de amor incondicional. Ese cariño es difícil, pero lo transmito desde acá”, expresó. También tuvo palabras para la prensa. “Gracias a ustedes por el respeto que tuvieron conmigo, los que tantos años me acompañaron en estos dos ciclos y algunos otros en mi época de jugador”, dijo.
El mensaje más fuerte estuvo dirigido al club. “A River decirle que no me despido porque mis hijos vienen al colegio acá. Esas son las cosas que tiene este lugar mágico. Uno se va, pero no se va nunca. Voy a estar muy pendiente de lo que pase mientras esté afuera”, afirmó, dejando en claro que su vínculo trasciende el cargo.
En el cierre, extendió el deseo hacia el futuro inmediato. “Gracias, y que tengan un buen año, ustedes, el club, la dirigencia, que espero pueda reponerse y ponerse de pie para lo que viene”, afirmó.
Hubo un detalle que no pasó inadvertido. En su breve intervención no mencionó al plantel ni hizo referencias directas a los jugadores. En un momento marcado por resultados irregulares y señales de desgaste, esa omisión alimentó lecturas sobre posibles tensiones internas en el vestuario.
Gallardo eligió la sobriedad para despedirse. Bajó el telón con un mensaje de gratitud y pertenencia. River cerró la noche con un triunfo necesario; su entrenador, con una ovación que confirmó que, aun en un final lejos de lo ideal, su nombre seguirá ligado al club.






















