Coeficiente de Agilidad, la nueva inteligencia necesaria en el mundo moderno. (Steve Debenport/E+/Getty Images)
El mundo actual no solo demanda capacitación en inteligencia artificial, sino que también requiere de habilidades que se salen de lo técnico y se enfocan directamente en nuestras capacidades mentales: la posibilidad de gestionar el cambio, la incertidumbre y lo desconocido. El panorama actual requiere del coeficiente de agilidad.
Por mucho tiempo, las investigaciones se centraron en el CI (coeficiente intelectual) y la preocupación estaba focalizada, desde hace unos 100 años, sobre cómo volverse más inteligente. A esto le sucedió el CE o inteligencia emocional, una habilidad clave para conducir el estado de ánimo en momentos críticos. Pero el mundo moderno ahora requiere también del CA.
El CI y CE fueron, como indicó Liz Tran —coach ejecutiva de directores ejecutivos y líderes, y autora de "CA: Un Nuevo Tipo de Inteligencia para un Mundo en Constante Cambio"— marcos útiles para la época y el contexto en que surgieron. Sin embargo, ahora nuestro entorno en constante transformación exige algo nuevo: la capacidad de manejarse en un contexto fluctuante. Para Tran, el CA no es algo deseable, sino una orientación esencial innegociable.
Los 4 arquetipos del CA: ¿Con cuál te identificas?
En su último libro, Tran analiza los cuatro arquetipos de CA. Identificar el tuyo puede ayudarte a comprender las habilidades que tienes a tu disposición para gestionar el estrés, resolver problemas y afrontar las crisis.
1. El Neurocirujano: la fuerza de la precisión
Este perfil se define por la excelencia y el rigor. Si eres de los que mantienen hábitos inamovibles, valoras los vínculos de toda la vida y solo tomas riesgos si hay un plan de contingencia, probablemente seas un "neurocirujano". Tu gran fortaleza es la firmeza: cuando te comprometes, no hay marcha atrás. Eres el ancla de estabilidad para tu equipo o familia. Sin embargo, el desafío aquí es el perfeccionismo, que puede mutar en miedo al fracaso y escepticismo ante lo nuevo. El antídoto para este perfil es aprender a aceptar la incomodidad y forzar decisiones un poco más rápido de lo habitual para romper la parálisis.
2. El Novelista: la búsqueda de la autonomía
El "novelista" no teme desviarse del guion. Si necesitas libertad absoluta en tu agenda y te motiva la posibilidad de reescribir tu propia historia, encajas aquí. Son personas a la vanguardia, siempre con una idea ambiciosa bajo el brazo. Su debilidad, no obstante, es que a veces usan el cambio como una vía de escape: prefieren variar de rumbo antes que enfrentar una dificultad persistente. Para crecer, el novelista debe aprender a soltar sus propias expectativas y aceptar la realidad tal cual es, encontrando el lado positivo incluso en los giros que no planeó.
3. El Bombero: experto en el caos
Hay personas que, cuanto más salvaje se vuelve la situación, más tranquilas se sienten. El "bombero" vive para el impacto inmediato y tiene una habilidad única para arreglar lo que otros dan por perdido. Su optimismo es contagioso y no se deja intimidar por los contratiempos. El problema es que, al vivir "apagando incendios", rara vez tiene tiempo para la estrategia a largo plazo; incluso puede llegar a generar caos inconscientemente porque es el entorno donde mejor se desempeña. Su tarea pendiente es aprender a ser tan hábil con la planificación proactiva como lo es con la emergencia.
4. El Astronauta: el motor de la pasión
Para este arquetipo, la imaginación pesa más que el conocimiento. Los "astronautas" se mueven por intereses intensos y una curiosidad que acalla cualquier miedo a la evolución. Son los más rápidos del grupo: modifican su actitud con una agilidad asombrosa. Sin embargo, esa misma pasión puede hacer que ignoren los detalles "aburridos" pero necesarios para que sus proyectos despeguen en el mundo real. El éxito para el astronauta llega cuando logra bajar sus grandes aspiraciones a pasos lógicos y se disciplina para completar las tareas tediosas que sostienen su visión.
¿Cómo potenciar tu agilidad?
Entender que el CA no es una capacidad estática, sino una orientación que se puede entrenar, es el primer paso para sobrevivir a la era de la incertidumbre. Ya sea moderando el perfeccionismo del neurocirujano o dándole estructura a la pasión del astronauta, el objetivo es el mismo: dejar de temerle al cambio para empezar a navegarlo con maestría.




















