PRECIO. En promedio, la ropa usada importada cuesta U$S1,2 por kilo.
La diferencia de precios entre un tipo de ropa y el otro es bastante grande al analizar este fenómeno. El precio promedio de la ropa usada importada a nuestro país es de U$S1,2 por kilogramo, frente a los U$S18,4 por kilogramo de ropa nueva importada a Argentina. Esta diferencia abismal ha generado lo que los actores protagónicos, al menos de la industria local, califican como competencia desleal.
El fuerte aumento de la importación, no solo de prendas usadas sino también nuevas, ha golpeado duramente a la producción nacional.
Marcas locales como Humahuá, que apuestan por el diseño y la producción en Jujuy, han debido cerrar locales. Su dueño, Nicolás Zárate, expresa con frustración: “Nuestro modelo ha fracasado. Entiendo que toda esta ropa importada no tiene el mismo carril que seguimos nosotros, desde los impuestos que tienen que pagar hasta muchas veces la formalidad con la que trabaja el personal de este tipo de modelo de negocios.”
El sector textil ha registrado cierres de empresas como TN & Platex, con los consecuentes despidos que afectan a empleadores y trabajadores argentinos. Ahora, incluso marcas que intentaban resistir se ven obligadas a abastecerse desde Buenos Aires o Bangladesh para sobrevivir.
Marco regulatorio: de la prohibición a la apertura
Durante casi 30 años, Argentina mantuvo prohibida la importación de ropa usada. La prohibición vigente desde 1999, establecida por el decreto 333/2017, se fundamentaba en la protección de la salud pública, la seguridad y el medio ambiente. Sin embargo, en 2024 se levantó esta restricción, abriendo un nuevo negocio para intermediarios y operadores logísticos.
A fines de 2024, ante las alertas de industriales textiles argentinos sobre la presencia de hongos, ácaros, agentes alergénicos y residuos químicos en estas prendas por lo cual el gobierno nacional comenzó a exigir un certificado de desinfección para la ropa usada importada. En los hechos, esta medida bloqueó momentáneamente todo ingreso.
Uno de los líderes importadores
En este ámbito, Chile es el cuarto importador mundial de ropa usada, y el 40% de estas prendas terminan descartadas en el desierto de Atacama, en donde las fibras sintéticas y productos químicos se han convertido en focos de contaminación ambiental.
Es por eso que las cámaras textiles, sindicatos y ambientalistas expresan preocupación tanto por la falta de controles sanitarios como por el destino final de los residuos textiles, pidiendo nuevas regulaciones para controlar riesgos sanitarios y evitar la contaminación.













