LO CELEBRÓ A LO GRANDE. Así fue la mágica fiesta K-pop de Matilda, la hija de Luciana Salazar, por sus ocho años.
Matilda Salazar vivió la fiesta que venía esperando desde hacía meses. La hija de Luciana Salazar celebró sus ocho años con un gran evento inspirado en el universo de las guerreras K-pop, una temática que atravesó la decoración, los juegos y hasta los atuendos que lució durante la tarde.
La llegada al salón marcó el inicio de la celebración. Matilda cruzó una doble puerta intervenida con su nombre y una combinación de tonos lila y rosa, colores característicos de los personajes que inspiraron el festejo. Desde ese momento se sumergió en un clima lúdico que incluyó inflables gigantes, una pileta de pelotas multicolor y una calesita, convertidos en escenarios de risas y carreras.
Los animadores, vestidos con estética K-pop, guiaron a la homenajeada y a sus invitados en dinámicas que incluyeron saltos, competencias y juegos de destreza. La energía no decayó en ningún momento y la sonrisa de la cumpleañera acompañó cada actividad, publicó Teleshow.
A lo largo de la tarde, Matilda lució dos outfits especialmente elegidos para la ocasión. El primero, más cómodo, estuvo pensado para disfrutar de los inflables sin restricciones. El segundo, más elegante, lo reservó para el momento de la torta y las fotos junto a su madre. “Me encantan”, exclamó cuando recibió ambos conjuntos, reacción que Luciana compartió con emoción en redes sociales.
El espacio de maquillajes artísticos y peinados con brillantina fue uno de los más concurridos por los chicos, siempre en sintonía con la temática. También se destacó el sector de souvenirs: carteritas personalizadas, bolsas con peluches y vasos con sorbetes decorados con el nombre de Matilda. Cada silla de la mesa larga de la merienda tenía su propio presente, y tanto los platos como los vasos temáticos podían llevarse a casa como recuerdo.
Un globo central con la consigna K-pop y un número 8 inflable presidieron el salón, simbolizando el paso de Matilda a una nueva etapa. Entre los invitados estuvo Dionisio, el hijo de Flavio Mendoza, además de compañeros y amigos que compartieron bailes y juegos durante toda la jornada.
El festejo de febrero fue la culminación de una serie de celebraciones que habían comenzado en diciembre, cuando Matilda cumplió ocho años. En esa fecha, el día transcurrió entre el colegio, actividades con amigos y gestos sencillos en familia. Luciana optó entonces por un formato distinto, sin la tradicional fiesta exclusiva, priorizando planes simples y la complicidad con su hija.
En su perfil de Instagram, administrado por su madre, Matilda escribió en aquel momento: “¡Así disfruté ayer de mi cumple! Con mamá, amigos, en el cole y en el cumple de Sarah. Esperando al 28 de febrero para festejarlo con todos mis amigos y mi tía que viene de España”.
Las imágenes de esa primera celebración la muestran con un vestido azul y el pelo suelto, posando frente a una ventana iluminada. En otra postal aparece sentada en un sillón, con maquillaje artístico brillante en el rostro y una bolsita de regalos en la mano. En una foto junto a Luciana, ambas vestidas de azul, se las ve abrazadas en un salón elegante y bien iluminado. La modelo eligió un vestido ajustado con escote barco y encaje, sumando glamour a la frescura de su hija.
La ambientación lila y rosa, los outfits temáticos, los souvenirs personalizados y la presencia de familiares y amigos construyeron una celebración a la medida de Matilda. El registro en redes sociales, con videos y fotos compartidas por Luciana, permitió asomarse a la intimidad de una fiesta donde la fantasía y el cariño se combinaron en partes iguales.





















