ALBERTO LEBBOS. Contó el desarrollo del caso de Paulina y dio argumentos contra Soto y contra Kaleñuk. LA GACETA / FOTO DE MATÍAS VIEITO
Alberto Lebbos sostuvo durante más de dos horas un relato repetido, pero no por ser conocido deja de ser atroz. Desde hace 20 años el padre de Paulina, junto a toda su familia, lucha por lo mismo: saber quién mató a la estudiante de comunicación social ese 26 de febrero de 2006 y además que alguien explique por qué se montó tamaña red de encubrimiento que hasta el momento derivó en condenas contra 16 personas, casi todas vinculadas al área de seguridad de la provincia, incluyendo nada menos que al ex fiscal Carlos Albaca, al ex secretario Eduardo di Lella y al mismo ex jefe de Policía, Hugo Sánchez.
Lebbos fue el primer testigo de la audiencia. Y se explayó en su relato desde el día en que desapareció Paulina hasta el comienzo del debate actual, con todos los avatares que debió atravesar en el camino. Y dejó varias sentencias importantes. Así, recordó que Virginia Mercado, la joven que estuvo con Paulina en la madrugada de ese 26 de febrero a la salida de un boliche, ya les había advertido sobre actitudes violentas de Soto. “Ella nos dijo que él la había agarrado varias veces del cuello”, afirmó. Y luego dijo: “Soto y Kaleñuk dijeron que son inocentes y que se sienten perseguidos, pero no aceptaron que les hicieran preguntas. Todo esto no hace más que acrecentar las dudas”. El padre de Paulina explicó además que “el mismo 26 de febrero a la noche hubo una reunión en la casa de Di Lella en Raco con el jefe de Policía, donde se organizó la brutal maraña de encubrimiento que sigue hasta hoy”. Y volvió sobre Soto: “él decía que mi hija era el amor de su vida, pero ella había desaparecido y a él no se le movía un pelo para buscarla. Todo el mundo la buscaba a Paulina menos César Soto. Él nunca mostró ninguna preocupación por la causa. Ni sé cómo hacía para pagarse un abogado particular”.
Trampa
Lebbos también se mostró conforme con la actuación que había tenido Alejandro Noguera, el primer fiscal de la causa, hasta que la Corte lo separó cuando concurrió a una reunión en la casa del entonces gobernador José Alperovich. “A Noguera le tendieron una trampa para sacarlo de la causa”, aseguró. Pero fue lapidario con el segundo fiscal a cargo, Albaca. “Por culpa de gente como él no se confía en la Justicia. Y yo quiero justicia. La causa tiene más de 300 cuerpos y la mayoría no sirve para nada”.
Luego apuntó contra Kaleñuk. “Su testimonio está plagado de mentiras. Él hizo más de 170 llamados ese 26 de febrero. Le hizo como 30 al subjefe de Policía, Nicolás Barrera. A su teléfono lo tomó una antena en el mismo radio en el que estaba el teléfono de Paulina, que se encendió a media mañana. No puede decir que no sabe nada. Estoy convencido que él es un archivo, que sabe mucho de muchas cosas, y por eso le tienen miedo, por si habla. Tenía trato directo con Alperovich a través de su padre”. Y volvió sobre Soto: “era celoso, manipulador. Paulina le tenía miedo, mi nieta le tenía miedo”.
Al final Lebbos dejó una advertencia: “yo tengo paciencia ilimitada. Yo no voy a dejar de luchar nunca. Mantener a toda esta gente en silencio cuesta mucho dinero, pero yo voy a seguir buscando justicia”.
Hoy, en la segunda audiencia, Lebbos contestará preguntas de las partes, y luego declararán las hermanas de Paulina.























