Le Procope, el café más antiguo del mundo. (Imagen web)
En algunos cafés se gestaron las ideas más grandes del mundo. Se escribieron las prosas más hermosas y se mantuvieron las conversaciones sobre el destino de nuestra sociedad. En una esquina o un local de apenas unos metros cuadrados, se mantuvieron conversaciones filsóficas que pronto se tradujeron a los históricos libros académicos o se conviertieron en una ficción galardonada. Hay asientos, mesas y paredes que fueron testigos de eventos legendarios y del paso del tiempo al que resisten con vehemencia.
Cuando estos recintos no disponían de tableros individuales y enchufes para largas horas frente a la laptop, eran el lugar de inicio de revoluciones magnas o del nacimiento de nuevas eras, de movimientos sociopolíticos o fenómenos literarios. Ahora estos espacios, donde Nietzsche escribió el destino del globo o Borges relató con pasión sus ficciones, sobrevivieron al paso implacable de los años, las guerras y las cosmovisiones. Un café argentino está entre ellos.
El sello de la historia en una calle Buenos Aires
The Great Planet, una plataforma visual de larga trayectoria encargada de contar historias a través de la fotografía, elaboró un listado, compartido por la prestigiosa guía gastronómica Taste Atlas, de los cafés centenarios que se distribuyen alrededor del orbe. Entre ellos se encuentra la Argentina y el lugar de concurrencia de una de las mentes literarias más destacadas.
Jorge Luis Borges era invitado habitualmente al Café Tortoni, en Avenida de Mayo 825. Su amigo, el poeta Mosquera Montaña, un habitué del sitio, solía llevarlo. Este local, inaugurado en 1858, es uno de los más legendarios del planeta. En el listado figura en el séptimo lugar de los más centenarios y fue descrito como “el alma melancólica de Sudamérica” donde el autor de El Aleph susurraba poesías y “la tristeza del tango quedó grabada en las mesas de mármol”.
De la Ilustración a la mesa del siglo XXI
En estos santuarios, como el Le Procope en París o el Café Central en Viena, la estética es apenas la superficie. En los siglos XVIII y XIX, estos puntos de encuentro funcionaban como el "internet" de su época: eran centros clandestinos donde se gestó la Revolución Francesa, se debatió la Ilustración y los espías exiliados intercambiaban secretos entre susurros. Entrar a uno de estos negocios no era simplemente pedir una infusión; era suscribirse a una ideología, a un movimiento artístico o a una insurrección inminente.
Desde Casanova recorriendo los salones espejados de Venecia hasta un Sigmund Freud analizando el ocaso de un imperio frente a un tablero de ajedrez, los verdaderos arquitectos de nuestra historia moderna habitaron estas cuatro paredes. Hoy, al hundirse en sus sillas de terciopelo desgastado bajo techos dorados, el visitante no solo disfruta de un espresso con historia; participa de una sociedad secreta que parece haber quedado congelada en el tiempo.
El listado de los cafés más centenarios del mundo
- Café Majestic - Porto, 1921
- Café Imperial - Praga, 1914
- Café de Nueva York - 1894
- Cafeteria Colombo - Río de Janeiro, 1894
- Café Central - Viena, 1876
- Café Gambrinus - Nápoles 1860
- Café Tortoni - Buenos Aires, 1858
- Confitería Nacional - Lisboa, 1829
- Antico Caffe Greco - Roma, 1760
- Café Florian - Venecia, 1720
- Le Procope - París, 1686





















