A nueve meses del accidente que casi le cuesta la vida, la periodista María Julia Oliván decidió mostrar algo que hasta ahora había mantenido fuera de cámara: las cicatrices que le dejaron las quemaduras. Lo hizo con un video publicado en sus redes sociales, en el que habló de los dolores visibles y también de aquellos que permanecen ocultos.
María Julia Oliván mostró las cicatrices que le dejó su accidente: “Hoy les muestro mi lado B”
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la periodista María Julia Oliván compartió un video que conmovió a sus seguidores: por primera vez dejó ver las cicatrices que quedaron en su cuerpo tras el grave accidente doméstico que sufrió en junio de 2025.
En la publicación, Oliván reflexionó sobre las marcas que muchas veces no se ven, pero que siguen presentes.
“Todas tenemos cicatrices debajo del jean. Que no se vean no quiere decir que no duelan”, expresó.
El mensaje estuvo acompañado por una mirada introspectiva sobre el esfuerzo cotidiano y las heridas emocionales.
“A veces trabajamos mucho solamente para olvidar el dolor. Ayer no se me ocurrió cómo saludarlas, mujeres luchadoras, mamás soldado de la discapacidad del sistema”, escribió.
Hacia el final del posteo, invitó a sus seguidoras a compartir sus propias historias:
“Hoy les muestro mi lado B. Contame cuál es el tuyo”.
La publicación generó miles de reacciones y mensajes de apoyo de parte de colegas, seguidores y otras mujeres que se identificaron con su testimonio.
Así quedó la pierna de María Julia Oliván
El accidente que cambió su vida
El dramático episodio ocurrió a mediados de junio de 2025. La periodista lo relató en sus redes sociales poco después de haber sido internada.
“Les tengo que contar una noticia muy freaky que me sucedió”, comenzó diciendo. Según explicó, el accidente ocurrió en Border Periodismo, el espacio donde realiza su programa de streaming Oveja Negra.
Tras grabar un episodio dedicado a la guerra entre Irán e Israel, Oliván regresó al estudio con frío y decidió encender una chimenea moderna que funciona con bioetanol. En ese momento ocurrió el accidente.
“Le empecé a meter etanol, y más etanol, y más etanol… cuestión de que me prendí fuego. Me agarró una llamarada en todo el cuerpo”, relató.
En ese momento se encontraba trabajando con ella Valu Bonadeo, hija del periodista Diego Bonadeo, quien reaccionó rápidamente y le indicó que se quitara la ropa para evitar que el fuego siguiera extendiéndose.
“Ella prácticamente me salvó la vida”, contó Oliván.
Luego de quitarse la ropa, la periodista logró subir al primer piso y meterse debajo de una ducha para bajar la temperatura de las quemaduras.
Dolor, internación y 17 intervenciones
El rescate no fue inmediato. Oliván recordó que la policía llegó rápido, pero la ambulancia tardó en arribar y luego hubo demoras en su traslado a un centro médico.
“Imagínense… dolorida, en carne viva y temblando”, describió sobre esos minutos críticos.
La periodista fue internada en terapia intensiva en el Hospital Alemán, donde debió someterse a 17 intervenciones quirúrgicas para tratar las graves quemaduras.
Durante ese período permaneció dos meses sin poder levantarse de la cama.
“Caí en terapia intensiva. Desnuda, tapada por una mantita. Todo el tiempo sentía ardor, dolor y miedo”, recordó.
El regreso al trabajo y una nueva mirada
En agosto de 2025, Oliván regresó a la conducción de Oveja Negra, el programa que realiza en el canal de streaming de Border Periodismo. Allí habló abiertamente sobre lo ocurrido.
“Me prendí fuego, básicamente. Estoy de regreso de la muerte, o algo parecido”, dijo en su momento.
También explicó que el bidón de bioetanol explotó sobre su pierna, provocando las heridas más graves.
Pese al impacto físico y emocional del accidente, la periodista aseguró haber encontrado un sentido en la experiencia.
“Lo amo más a mi marido, amo más a mi gente, recuperé un montón de amigos, así que no podría decir que lo que me pasó fue un karma negativo”, reflexionó.
El video publicado ahora, nueve meses después, parece continuar ese proceso: mostrar las cicatrices no solo como marcas de dolor, sino también como señales de supervivencia.




















