Brócoli gratinado con queso: una opción cremosa, simple y llena de sabor para cualquier comida
Una forma simple y deliciosa de disfrutar esta verdura es prepararla al horno con una cremosa salsa y una capa de queso gratinado. El brócoli gratinado se convierte así en un plato reconfortante, ideal como guarnición o para una cena liviana llena de sabor.
Brócoli gratinado con queso: una opción cremosa, simple y llena de sabor para cualquier comida
El brócoli puede transformarse en un plato irresistible cuando se combina con una salsa cremosa y una capa de queso dorado al horno. El brócoli gratinado con queso es una receta sencilla que logra convertir a esta verdura en una preparación reconfortante, ideal tanto como acompañamiento como para una cena liviana.
La mezcla entre la textura tierna del brócoli y el gratinado crocante del queso genera un contraste que resulta muy atractivo incluso para quienes no suelen elegir verduras en su plato. Además, se trata de una elaboración versátil que puede servirse junto a carnes blancas, pescados o incluso disfrutarse sola, acompañada por una copa de vino blanco seco.
Una receta simple para el menú diario
El secreto de este plato está en la clásica salsa bechamel, que aporta cremosidad y potencia el sabor del brócoli. Una vez cubiertos con la salsa, los pequeños racimos se gratinan con queso en el horno hasta que la superficie adquiere un tono dorado y burbujeante.
Se trata de una preparación práctica y rápida, ideal para sumar más verduras al menú cotidiano sin resignar sabor.
Tiempo de preparación
Preparación: 15 minutos
Cocción: 25 minutos
Tiempo total: 40 minutos
Ingredientes
1 brócoli grande (aprox. 500 g)
50 g de manteca
2 cucharadas de harina de trigo
400 ml de leche entera
100 g de queso rallado (emmental, gouda, manchego o mezcla)
Sal a gusto
Pimienta negra a gusto
Nuez moscada (opcional)
Paso a paso para preparar brócoli gratinado
Lava el brócoli y sepáralo en pequeños ramilletes. Cocínalo en agua con sal durante 6 a 8 minutos hasta que esté tierno pero firme. Escúrrelo bien y resérvalo.
Para preparar la salsa bechamel, derrite la manteca en una cacerola a fuego medio. Agrega la harina y cocina mezclando durante un minuto para formar una base suave.
Incorpora la leche poco a poco, sin dejar de revolver, hasta obtener una salsa cremosa y sin grumos.
Condimenta con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada. Luego añade la mitad del queso rallado y mezcla hasta que se derrita completamente.
Coloca los ramilletes de brócoli en una fuente apta para horno, distribuyéndolos en una sola capa.
Cubre con la salsa bechamel y espolvorea el resto del queso por encima.
Lleva al horno precalentado a 200 °C, preferentemente con función grill, durante unos 10 minutos, hasta que el queso esté dorado y burbujeante.
Retira del horno y deja reposar un par de minutos antes de servir.
Un pequeño truco para que quede perfecto: dejar reposar el gratinado apenas unos minutos fuera del horno ayuda a que la salsa se asiente. De esta manera, resulta más fácil servirlo sin que se desarme.
Conservación
Si sobra, el brócoli gratinado puede guardarse en la heladera dentro de un recipiente hermético durante hasta 48 horas. Para recalentarlo, lo ideal es hacerlo en el horno a temperatura baja o en el microondas.
No se recomienda congelarlo, ya que el brócoli puede perder su textura y volverse demasiado blando al descongelarse.




















