Pedro Saborido: “Cada uno tiene una manera distinta de ser feliz”
El humorista y escritor, conocido por su trabajo con Diego Capusotto, acaba de publicar Una historia de la felicidad, libro sobre las distintas y sorprendentes formas en que tratamos de ser felices. “Uno a veces es feliz cuando lo que te está pasando supera todo el resto de lo que pasa en el mundo o en tu vida”, plantea.
Pedro Saborido.
Por Flavio Mogetta
Para LA GACETA - BUENOS AIRES
La felicidad su búsqueda y su hallazgo ha sido carne de debates, reflexiones y tratados desde la antigüedad clásica hasta nuestros días. Cicerón (106-43 a.C.) entendía que la felicidad no dependía de riquezas ni de honores externos sino de vivir conforme a la virtud y guiados por la razón. Aristóteles en su libro Ética a Nicómaco (349 a.C.) aborda su significado y cómo alcanzarla partiendo de que es el fin que busca todo ser humano, o sea, el bien mayor que guía a todas nuestras acciones. Las personas le atribuyen diferentes significados a la misma, que pueden ir desde acumular riqueza hasta gozar de buena salud, pero en definitiva la búsqueda debe orientarse a una vida basada en acciones virtuosas, a partir del pensamiento, la justicia y la razón. Más acá en el tiempo la RAE la definió como un “estado de grata satisfacción espiritual y física”.
Lo concreto es que no hay un único camino posible para hallarla, no hay una fórmula única como la que puede ostentar la bebida cola, sino que va a estar determinada por cada persona e incluso por los momentos de cada una de esas personas. Quizás por eso el último libro del humorista y guionista Pedro Saborido se llame Una historia de la felicidad y no La historia de la felicidad. Amén de que este forme parte de los libros humorísticos que viene editando en el sello Planeta bajo la fórmula “Una historia de/l conurbano, fútbol, amor, la vida en el capitalismo, del peronismo”.
“En algún momento cuando hice el libro sobre el amor, me apareció otro aspecto parecido. Pero la felicidad no circula de la misma manera en la que circula el amor, en las novelas, en canciones, en películas y empecé a pensar en cómo circulaba la felicidad: en tarjetas, en los cumpleaños, en las navidades, y empecé a preguntarme qué cosas hacían feliz a la gente y me di cuenta de que son estados que se alcanzan de distinta manera según las definiciones científicas, que no son exactamente la felicidad, pero se le parecen mucho. Es un tema del que no se habla tanto y todos hablan de ella, entonces como había muchos libros de autoayuda de cómo ser feliz, también observé el de (Gabriel) Rolón que no es de autoayuda pero habla de la felicidad, y la idea del poema de Borges (“El remordimiento”). El poema más famoso de Borges habla de la felicidad y también quizás la canción más popular argentina es “La felicidad” de Palito Ortega, en este caso es gracias al amor. La felicidad tiene mil maneras de llegar y mil maneras de abordarse y cada uno tiene una manera distinta de ser feliz, y a veces la felicidad de uno consiste en la infelicidad del otro porque es un logro que el otro no tuvo, un triunfo sobre un derrotado. Y está el mandato de los padres de ser felices, la necesidad de ser feliz, el consuelo en el medio del capitalismo donde todos la pasamos o mal dependiendo del dinero que tengamos y resulta que el dinero no hace la felicidad, pero su ausencia tampoco”, introduce Saborido en la charla con LA GACETA Literaria.
-A partir de la definición científica o al menos la que nos proporciona la Real Academia Española podemos inferir que la felicidad es un instante.
-Por eso ser feliz por un momento o estar feliz en general implica un promedio. La gente que está feliz en general está en un estadio en el cual está bien y acepta que hay partes en la que no está bien ni está sonriendo ni pasándola bárbaro, pero sí en el resumen. La felicidad se construye de manera efímera. Por eso empiezo a hacer los cuentos en base a esas cosas. A veces la felicidad es a partir de que tuviste un problema y se resuelve, por lo cual el problema puede ser una especie de materia prima de una forma de felicidad que es el alivio. Y así me fui acercando a todos los casos: la felicidad de la perra al recibirte en tu casa, la felicidad de estar bailando, un montón de casos.
-La estructura de los cuentos comienza con un epígrafe y una pequeña reflexión y termina con el apartado humorístico “Análisis y reflexión”, por eso casi que eso que se promete al final lo encontramos en realidad al principio.
-Todos los cuentos para mí son como sketches de Peter Capusotto. Tengo una estructura televisiva, trato de darle ritmo, por eso aparece un título que presenta, una introducción, una parte, se divide en pequeños capítulos, la lectura se hace fácil y rítmica, y después hago las conclusiones que son como un sobre sketch en lo que pongo todo lo que no me entró en el cuento. Ahí trato de meter cosas que voy investigando, que charlo con universitarios que me acercan material sobre el tema.
-La búsqueda constante de la felicidad, que incluso a veces se da desde un mandato familiar, puede hacer que no distingamos el momento en que la alcanzamos.
-La conciencia de la felicidad la pone el objeto y automáticamente querés sacarte una foto, comprarte un recuerdo cuando te fuiste a la costa bonaerense o a Tucumán. La construimos de esa manera. La felicidad que se instala deja de tener ese cosquilleo, esa energía o esa luz. Te acostumbrás y se vuelve normal, se vuelve normalidad hasta que la perdés. De alguna manera hay que ser conscientes y agradecer. El agradecimiento te conecta con la felicidad.
Tener algo que puede ser espiritual, físico, afectivo, material. Uno a veces es feliz cuando lo que te está pasando supera todo el resto de lo que pasa en el mundo o en tu vida. Sos feliz cuando nace tu hijo y no hay nada más importante en tu vida y en el mundo, te olvidás de todo.
-¿Dónde encontrás la felicidad?
-En tantos lados, y de ratos y de a poco, y de muchas maneras. Sería muy larga la lista; afortunadamente en muchísimas cosas y también no la encuentro en otras.
-La tapa del libro nos ofrece un cielo, casi como que nos dice que la felicidad es tocar el cielo con las manos.
-Lo hice porque en muchas cosas de Peter Capusotto aparece el cielo también. Es un cielo matutino, para mí el momento más feliz del día. Ese cielo indica “está todo bien”. Por más que me guste la lluvia también. Pero en este caso es un cielo celeste matutino, como cuando empiezan Los Simpson.
-¿La felicidad tiene que tener una finalidad?
-El fin es la felicidad. Es difícil que haya algo superador. No lo imagino. Por eso la felicidad es un momento de eternidad, en el que se suspende todo. Y también una cuestión de astucia. De saber verla y encontrarla. Y ser inteligente para no perdérsela.
-¿Y qué es Una historia de la felicidad?
-Un libro humorístico y, al final, mi indagación sobre tratar de ser feliz.
© LA GACETA
Perfil
Pedro Saborido es humorista, guionista y escritor. A fines de los años 80 se dedicó al humor político junto con Omar Quiroga en Radio Mitre y FM100. Luego ambos pasarían a la televisión para guionar a Tato Bores. Después vendrían otros ciclos, como Magazine For Fai, Delikatessen y Todo x 2 pesos. Desde 2006 junto con Diego Capusotto hizo el programa Peter Capusotto y sus videos, que tuvo su prolongación en radio, libros y hasta una película en 3D. Ganó varios Martín Fierro, algunos premios Clarín y un Konex.
Tramo de una sesión de terapia a cargo de la Lic. Parlaphone*
(La terapeuta peronista que atiende desde el balcón)
Por Pedro Saborido
El paciente de las 9 mira hacia el balcón donde está la licenciada, y comienza su sesión.
PACIENTE (a los gritos desde la calle): Buenos días… No sé cómo empezar… Bueno… A veces siento que no sé si tengo que conformarme con lo que tengo a mano… O si tengo que esperar a tener lo que real mente deseo… Esta duda me angustia.
LIC. PARLAPHONE (con un megáfono): Vea… Hay muchas formas de felicidad, no una sola. Le repaso algunas, ya que se está empezando a juntar gente: La primera es la felicidad del placer inmediato. Es la más básica y momentánea. Nace del disfrute directo: tomarse un mate, irse de vacaciones, comer sandía (en mi caso), tener un poco de sexo o autoestimularse, si gusta. Esta felicidad dura lo que dura el estímulo. Cuando se va el placer, se va también la sensación. Tiene que ver con lo hedónico…
PACIENTE (más tímido, porque ya hay más gente alrededor): Entiendo… Pero eso dura poco… yo quiero algo más… ¿cómo decirle?
LIC. PARLAPHONE (aprieta sin querer otro botón y suena una sirena; vuelve al modo voz): Usted quiere algo más duradero. Que también es individual, pero más elaborado. Tiene que ver con logros y desafíos: comprarse una casa, subir una montaña, formar una familia… Es una felicidad que se asocia al cumplimiento de una misión, al fruto del esfuerzo. Tiene un sentido ligado al progreso y al reconocimiento.
PACIENTE (más tímido, ya que se empezó a juntar gente, hay bombos, una parrilla y algunos vendiendo remeras de la doctora Parlaphone): Claro… pero igual me queda una sensación rara… porque hay mucha gente que no está bien… y…
LIC. PARLAPHONE (ajusta el megáfono, que hace un acople): ¡Ajá! Usted busca la felicidad trascendente. Esa que se da en comunidad. Es profunda y estable. Aparece cuando uno se vincula con algo más gran de que uno mismo: ayudar a otros, militar por una causa, cuidar, enseñar, acompañar.
PACIENTE (ya apretado entre la muchedumbre que se agolpa bajo el balcón): Sí… Pero… ¿por cuál arranco…? ¿Por la que puedo o por la que quiero?
LIC. PARLAPHONE: Por la que tenga más a mano. La antinomia no es entre lo posible y lo ideal. La verdadera antinomia es entre la tristeza y la felicidad. Toda nuestra vida baila, oscila, se mueve… entre lo posible y lo deseado. Anótese esto usted… y también todos los que se juntaron acá abajo: Solo hay un camino: disfrutar de lo posible mientras marchamos hacia lo que soñamos.
(Hay aplausos. Suenan bombos, gritos, aplausos, y todos cantan «Hey Jude», con los celulares encendidos en alto, aunque sea de mañana y no brillen tanto. El paciente y la Lic. Parlaphone arreglan el horario para la próxima sesión).




















