Neocaudillismos, erosión democrática, fake news y plataformas

  • Corrales y Muñoz analizaron la erosión democrática y el neocaudillismo en la reunión de la SIP, alertando sobre el impacto de la desinformación en la estabilidad institucional.
  • El retroceso se da por el debilitamiento de controles y el auge de figuras personalistas. La tecnología y los algoritmos potencian la polarización al monetizar discursos de odio.
  • Se vislumbra un futuro incierto donde la verdad compite con la viralidad. La desinstitucionalización y el nacionalismo identitario plantean graves riesgos para la libertad de prensa.

JAVIER CORRALES Y BORIS MUÑOZ. Análisis sobre el tipo de institucionalidad que está emergiendo en un tiempo en que la verdad compite con la viralidad. JAVIER CORRALES Y BORIS MUÑOZ. Análisis sobre el tipo de institucionalidad que está emergiendo en un tiempo en que la verdad compite con la viralidad.

La democracia enfrenta preocupantes regresiones: liderazgos cada vez más personalistas, instituciones que pierden densidad, sociedades atravesadas por la polarización y un ecosistema informativo alterado por la lógica de las plataformas. En ese cruce de fuerzas —donde el poder político tensiona la libertad de expresión y la tecnología redefine las reglas del debate público— se juegan las perspectivas de la vida institucional.

Entre la tentación del continuismo y la irrupción del “rompismo”, entre la promesa de orden y la postulación de desintermediaciones, la conversación explora una pregunta central: qué tipo de institucionalidad está emergiendo en un tiempo en el que la verdad compite con la viralidad y la política es dominada por la emoción.

-Javier, sos autor de Fixing Democracy, libro en el que analizás cómo las democracias se degradan desde adentro: debilitamiento de controles, reformas que fortalecen el hiperpresidencialismo, ataques a la prensa y aumento de la polarización. ¿Qué hay de nuevo en este proceso en los últimos años?

Javier Corrales: -Formo parte de un grupo de politólogos que estudian el democratic backsliding —el retroceso democrático—. Hoy vemos dos grandes novedades: Por primera vez desde la posguerra hay un gobierno populista con rasgos autoritarios en Estados Unidos. Esto es clave, porque históricamente EE.UU. actuaba como contención del populismo en América Latina. En segundo lugar, el populismo actual presenta nuevas dinámicas, especialmente su relación con la tecnología y su impacto en la política exterior. El populismo comparte rasgos conocidos: desconfianza hacia los expertos, indiferencia por los procesos democráticos y tendencia al extractivismo. Pero hoy hay algo más: una política exterior que combina populismo con una lógica de expansión geopolítica. Además de las divisiones clásicas (izquierda/derecha y populismo/democracia), identifico un nuevo clivaje: Continuismo versus ‘rompismo’: preferencia por figuras conocidas (reelecciones, ex presidentes, delfines políticos, herederos familiares), para el primer caso. Candidatos sin experiencia política (outsiders), en el segundo. Ambos fenómenos conviven. Y ambos generan un mismo resultado: la personalización de la política, con partidos subordinados a líderes individuales. Esto debilita las instituciones y favorece el retroceso democrático.

-Boris, viviste en carne propia la regresión democrática en tu país –Venezuela- lo que te llevó al exilio. ¿Qué señales preocupantes ves hoy en Estados Unidos, el país en el que vivís? ¿Crees que, en algún momento, podrías enfrentar un dilema similar en tu país de adopción?

Boris Muñoz: -Es una pregunta con muchas capas. Justamente hoy circuló una noticia sobre la posibilidad de la remoción de la ciudadanía a quienes no han nacido en Estados Unidos. Hoy en Estados Unidos hay un clima preocupante: un crecimiento del nacionalismo identitario y populista; una agenda marcada por el movimiento nativista de MAGA. Por otro lado, Trump ha limitado la libertad de expresión, ya sea a través de demandas directas y por miles de millones –a medios como The New York Times o CBS, e incluso Fox News, que fue su gran aliada-, lo que opera como un condicionamiento, y de otros modos. Detrás de esto hay movimientos corporativos que inciden en las líneas editoriales –como el caso de Paramount con CBS-. El horizonte que todos miramos es el de las elecciones de medio término, en el que Trump podría perder buena parte de su poder. Si perdiera el control de la Cámara Baja, podría enfrentar un juicio político. Y si perdiera el control del Senado, ese impeachment podría sancionarse. Si Trump ganara en las próximas elecciones, probablemente se complicará mucho vivir en este país. Siempre digo que vivir una autocracia dos veces es demasiado.

-Javier, ¿crees que después del salto a lo desconocido que los electorados dan con los outsiders puede haber un regreso a lo conocido, en las siguientes elecciones, o crees que se abre un camino hacia una etapa incierta?

-Vemos una reacción en los países en los que se repiten ex presidentes o familiares de presidentes con la presencia de más candidatos neófitos. Y también ocurre que ante el fracaso de los experimentos novedosos surge una búsqueda de lo ya transitado. Por ejemplo, lo que pasó en Bolivia, después de la larga pelea en el MAS y la búsqueda de una marca conocida con el actual presidente, hijo de un ex presidente. Pero lo que vemos, sea con continuidad o ruptura –a través de los nuevos líderes- es un neocaudillismo. Son personas que llegan con un deseo de desinstitucionalizar sus países.

-Boris, ¿cómo conectás el fenómeno de la nueva política con la tecnología y el resentimiento de las sociedades con lo establecido?

-Las fake news, en su uso político, no son un fenómeno improvisado en su difusión y planificación. Por otra parte, las grandes plataformas explotan deliberadamente la ira. Lo vimos claramente con el asesinato de Charlie Kirk, con la generación de viralidad impulsada por la ira a través de los algoritmos. El discurso de odio forma parte de un modelo de rentabilidad económico. Y eso es difícil de combatir para el periodismo en medio de las nubes de ruido y confusión de las que se benefician las plataformas y ciertos políticos. Trump, por ejemplo, sigue sosteniendo que ganó la elección de 2020 y muchísima gente que lo sigue lo cree a pesar de las múltiples pruebas de lo contrario. Ese tipo de mentiras no solo tiene una fuerza inercial, también hay un aparato que la impulsa.

PERFILES

Javier Corrales (Puerto Rico, 1966) es profesor de Ciencia Política en Amherst College, Massachusetts. Fue profesor visitante en el Centro Rockefeller de Harvard y consultor del Banco Mundial, Naciones Unidas y Freedom House, entre otras organizaciones.

Boris Muñoz (Venezuela, 1969) es cronista y editor, fundador de la sección en español de The New York Times, colaborador de El País y doctor en literatura hispanoamericana de la Universidad de Rutgers. Ganó el premio Moors Cabot de la Universidad de Columbia.

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