EMOCIONADO. Oscar Mirkin aseguró que lo movilizó ver la situación en la que vivían los vecinos de La Madrid. Foto de Osvaldo Ripoll/LA GACETA.
La tarde en La Madrid ya había dejado imágenes difíciles de olvidar cuando apareció Oscar Mirkin entre la gente. Sin discursos preparados ni puesta en escena, el presidente de San Martín se mezcló con vecinos, voluntarios y jugadores en una jornada que tuvo mucho más de humano que de institucional. A esa altura, el barro seguía marcando el paisaje y el olor a humedad todavía se sentía en cada rincón.
Mirkin llegó con paso firme, pero con la mirada cargada de recuerdos. No era la primera vez que veía una escena así. Su vínculo con la localidad no es nuevo y eso le dio un peso distinto a su presencia. “Siempre impacta. Son situaciones que conozco, sé el sufrimiento de esta gente. Cuando fui secretario de Obras Públicas me tocó vivirlo de cerca en La Madrid”, explicó en un mano a mano con LA GACETA, mientras observaba el movimiento constante en la Plaza Congreso.
El contexto no necesitaba demasiadas explicaciones. Familias que todavía no podían volver a sus casas, colchones al sol, ropa húmeda y vecinos organizándose como podían para salir adelante. En ese escenario, la llegada de San Martín tuvo un significado especial. No solo por la ayuda material, sino por lo simbólico.
“Es un honor y un orgullo que San Martín esté acá. El hincha es sensible, es solidario. Estoy muy emocionado de poder dar esta pequeña ayuda que, quizás para nosotros es poco, pero para ellos significa mucho”, sostuvo Mirkin, con un tono que mezclaba emoción y responsabilidad.
A su alrededor, los jugadores descargaban bidones de agua, colchones y bolsas con elementos esenciales. No había distinción de roles: dirigentes y futbolistas trabajaban a la par. Esa imagen, simple pero potente, reflejaba una idea que el propio presidente quiso remarcar. “Venimos haciendo donaciones en distintas localidades de la provincia. A pesar de las dificultades económicas, la gente siempre está, pregunta, se involucra, se solidariza. Y eso es lo que tiene que pasar: todos deberíamos estar a la par de quienes la están pasando mal”, afirmó.
La frase no quedó en el aire. Durante toda la jornada, esa solidaridad se hizo visible en cada gesto: en la gente que acercaba cosas, en los voluntarios que organizaban, en los chicos que, pese a todo, encontraban un motivo para sonreír. San Martín fue parte de ese entramado, pero no el único protagonista.
Mirkin, sin embargo, dejó en claro que este tipo de acciones no son aisladas dentro del club. “No es la primera vez que un plantel de San Martín se involucra en una situación así. También estuvimos en el Hospital de Niños, acompañando, ayudando. Hay que tratar de estar, de dar apoyo, no solo económico sino también humano”, remarcó.
La aclaración no es menor. En tiempos donde lo deportivo suele acaparar toda la atención, el presidente buscó correrse de ese eje para poner el foco en otra dimensión del club. “San Martín va a seguir siendo solidario, más allá de lo que pase en lo deportivo o en lo institucional. Este club tiene una identidad y tiene que ver con su gente”, aseguró.
Mientras hablaba, a pocos metros, un grupo de vecinos seguía trabajando para sacar el agua de una casa. Otros acomodaban lo poco que habían podido rescatar. La escena era cruda, pero también mostraba una comunidad en movimiento.























