CARTELES Y MENSAJES. Reclamos del viernes, al finalizar la función por el Día de la Memoria.
La caldera se calentó a fuego lento, pero terminó de hervir a la vista de todos. El creciente malestar en el Ente Cultural de la Provincia se evidenció el viernes, cuando al finalizar el concierto por el Día de la Memoria en el teatro San Martín, los miembros de la Orquesta Estable, los cantantes invitados y los integrantes de otros cuerpos oficiales levantaron pancartas para denunciar el “vaciamiento, abandono y falta de gestión” de la institución. En simultáneo, en una grabación se afirmaba: “no podemos hablar de memoria si ignoramos este presente, no podemos homenajear a los artistas del pasado mientras sometemos a la invisibilidad y al maltrato a los del presente; somos el patrimonio vivo de este pueblo, no un gasto”. El público, sorprendido, aplaudió de pie y entre vivas los reclamos.
El hecho es la consumación de meses de tensión creciente y de planteos que circularon dentro del ecosistema cultural, área por área. Los puntos diferenciadores han sido que, en el repudio del viernes, se unificaron todos los reclamos y que se mencionó directamente al titular del Ente, Humberto Salazar, de quien se recordó especialmente que dirigió el teatro donde se realizó el recital. “Un Estado que no cuida a sus artistas elige olvidar a quien hoy tiene la responsabilidad de gestionar el Ente”, se escuchaba, en una referencia a la falta de apoyo del Poder Ejecutivo, manifestado en el retaceo de fondos y el recorte presupuestario. El funcionario respondió a la consulta de LA GACETA (ver aparte), más allá de un comunicado institucional que emitió el Ente.
“Cuando nuestros teatro, salas y museos se caen a pedazos, están silenciando nuestra historia”, se remarcaba en el documento de los cuerpos estables leído por una voz en off. “Cuando se recorta el presupuesto, se precariza el trabajo de músicos, bailarines, actores, técnicos y administrativos, están asfixiando el alma de nuestra provincia. A Salazar le decimos: deje de darnos la espalda. La cultura no es una foto de protocolo, es el esfuerzo diario de hombres y mujeres profesionales y capacitados que hoy dicen basta. Exigimos al presidente del Ente y a su gabinete que cumplan con su deber”, se agregaba. Entre los carteles estaba la consigna “+gestión -mentiras”.
La protesta reúne desde aspectos laborales como ausencia de cobertura de cargos vacantes en orquesta, coro, ballets, banda sinfónica y puestos administrativos (lo cual afecta tanto la calidad de los espectáculos como la recarga de labores por sobrecarga de trabajo), hasta lo edilicio, como el mal estado de la sala Orestes Caviglia o la rotura del sistema de climatización del San Martín, que no funciona desde hace más de dos años, “sometiendo a artistas y a público a condiciones indignas que ponen en riesgo la salud, la integridad de los instrumentos y equipos de trabajo”.
La imagen se contrapone radicalmente a la mostrada hace un año: a principios de 2025, Salazar encabezaba la ceremonia de bajar la araña central del San Martín para su limpieza y de presentar a los nuevos responsables de los cuerpos estables. Había asumido el cargo un año antes, ante el retiro de Martín Ruiz Torres. Hoy, la situación se presenta sin interlocutores y con un alto desgaste en la relación. Si bien el Ente oficia como un sector autárquico del Estado, operativamente depende del Ministerio de Educación que conduce Susana Montaldo dentro del organigrama político provincial.
Puentes dinamitados
Lo que pasó luego de la función, agravó la relación en vez de suavizarla. Desde el Ente se emitió un comunicado en el que “lamenta profundamente y considera de suma gravedad lo ocurrido” y lo vinculó a “una intervención sectorial organizada que utilizó luces y sonido del propio teatro (...) desplazando por completo el cierre previsto de una función especialmente sensible por su significado histórico, humano y artístico”.
“El Ente reconoce plenamente el derecho de los trabajadores y trabajadoras a expresar sus reclamos. Pero resulta moral e institucionalmente inadmisible que una función conmemorativa del Día de la Memoria haya sido utilizada para equiparar reclamos sectoriales con el dolor irreparable provocado por el terrorismo de Estado”, se añadió, con la mención especial de que la entrada tenía una “finalidad solidaria en beneficio de las familias afectadas por las inundaciones”.
El escrito institucional reivindica que “han existido y existen instancias permanentes de diálogo”. “La acción ocurrió a pocos días de haberse firmado las paritarias entre ATE y el Gobierno”, se planteó, asimismo que ratificó “su compromiso con la memoria, con el respeto por el trabajo artístico, con el público y con la convivencia institucional, por lo que se reafirma la voluntad de sostener todos los canales de diálogo para abordar las demandas en los ámbitos correspondientes, con responsabilidad, seriedad y respeto por los acontecimientos y por las personas”.
A su vez, ese documento fue respondido por un nuevo pronunciamiento de los artistas, técnicos y administrativos, donde refuerzan sus quejas y la precisan en cinco puntos. En el primero se reclama “solidaridad sin máscaras” y se reivindica el apoyo a los afectados por las lluvias, pero con el pedido de que “no se use la tragedia para tapar la desidia”. “La verdadera solidaridad empieza por casa: es inadmisible que el Ente pregone sensibilidad social mientras obliga a sus propios trabajadores a desempeñar sus tareas en condiciones deplorables”, se señala.
La contestación, luego, remarca que “el patrimonio es del pueblo, no de los funcionarios” y detalla “el San Martín sin climatización; la sala Juan B. Terán entregada a las plagas; la Orestes Caviglia y los museos abandonados y con graves fallas estructurales”. Asimismo, se califica a las instancias de diálogo (cuatro reuniones en la Secretaría de Trabajo) como “un ejercicio de dilación” sin resultados, en las que los propios responsables del Ente alegaron “la falta de respuestas a instancias ajenas” y responsabilizaron al ministro de Economía, Daniel Abad, de no recibirlos ni responder a los expedientes presentados, lo que paraliza definiciones.
Caldo de cultivo
Pensar que lo ocurrido el viernes fue algo coyuntural, no responde a lo que fue gestándose desde hace meses entre los artistas de las distintas áreas internas. Y a lo que pasará a futuro, ya que el jueves, las 10.30 y en el Espacio Lola Mora, habrá una reunión general de trabajadores y trabajadoras del Ente.
La semana pasada, los miembros del Ballet Estable se pronunciaron en las redes calificando de “alarmante” su situación con “un director trabajando sin contrato, promesas incumplidas, sin maestros designados, sin pianista para las clases, sin un espacio de trabajo en condiciones, retención del expediente para el pase a planta permanente de compañeros y sin funciones con presupuesto confirmado, lo que es un atropello a la cultura”. “La única explicación que nos ofrece Salazar es: ‘no hay presupuesto’ e incluso suspendió reuniones acordadas entre el cuerpo de baile y la Legislatura”, se añadió.
En su planteo, se señaló que los cargos formalmente vacantes de director y maestros “siempre existieron dentro de la estructura; entonces, ¿quién está percibiendo ese dinero, dónde está destinado?”.
A principios de mes, el Teatro Estable ya había hecho una manifestación pública en la entrada del edificio de San Martín 251 para pedir “la restitución de la sala Orestes Caviglia, espacio histórico donde trabajó durante más de 50 años”. “Hoy estamos sin un lugar adecuado para ensayar y producir nuestras obras. Denunciamos el deterioro y abandono, la falta de recursos básicos y el desfinanciamiento cultural que afecta nuestros proyectos. Esta situación precariza nuestra labor y repercute en el público tucumano”, aseveró el elenco oficial, que el año pasado sólo estrenó “Marat Sade” y “Ese palomo herido”. Este año está ensayando para julio la obra infantil musical de Selva Cuenca, “¿Quién es? ¿Dónde está?”, dirigido por Indio Armanini, y relatos orales para el Mayo y el Mayito de las Letras.
Desde la conducción del Ente se señaló que se ofrecieron espacios alternativos para ensayar los días que no esté disponible la Caviglia (como el Don Bosco, la sala Hynes O’Connor o el museo Timoteo Navarro), que está comprometida o alquilada para otros proyectos.
Los problemas alcanzan también la actividad privada teatral, ya que desde la Comisión Provincial de Teatro Independiente (CPTI) del Ente se subsidian salas y estrenos particulares. El recorte de recursos es impactante: en 2024 se distribuyeron $20 millones y para este año se presupuestaron sólo $6 millones, por lo que se solicitó una ampliación. “El año pasado se asignaron $8 millones y se pagaron sólo $5 millones, quedaron debiendo $3 millones a distintos grupos”, se quejó el titular de la filial local de la Asociación Argentina de Trabajadores, Jaime Mamaní, integrante de la CPTI. Por ese motivo, el sector está en estado de asamblea con la idea de conformar un frente interartístico. “Es una burla el dinero que se está entregando al arte”, concluyó el dirigente gremial.
El titular del Ente, Humberto Salazar.
“Construir acuerdos”: la posición institucional de Humberto Salazar
“El Ente Cultural no niega que existan dificultades reales en distintas áreas, tanto edilicias como de funcionamiento y planteos sectoriales. Pero considero impropio el modo en que se utilizó el cierre de una función pública, especialmente sensible, para visibilizar esos reclamos”, señaló Humberto Salazar. El presidente de la entidad le dijo a LA GACETA que “no está prevista una convocatoria extraordinaria general, porque los distintos temas ya cuentan con ámbitos de tratamiento y seguimiento institucional; las gestiones existen y continúan: hubo reuniones, audiencias ante la Secretaría de Trabajo y tratamiento de distintos planteos”. “En el caso del teatro San Martín, por ejemplo, se está avanzando con la UTN en un diagnóstico técnico del sistema de climatización y en la búsqueda de alternativas de solución, además de intervenciones parciales ya realizadas. Sobre los cuerpos estables, el diálogo existió y existe ya sea conmigo, con la Secretaría General (Ana Lía Carbonell) o con los directores de área correspondientes. Lo mismo ocurre con los gremios ATE y UPCN. Incluso decisiones importantes de funcionamiento, como la designación de la actual directora de la Orquesta Estable, surgieron de instancias de escucha y consenso con representantes del propio cuerpo. Siempre se procuró construir acuerdos antes que imponer decisiones unilaterales”, destacó.


















