Manuel Adorni.
Tras una serie de semanas marcadas por la tensión política, el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, busca retomar su agenda de gestión con el objetivo de disipar los rumores sobre su desplazamiento. Luego de que el propio presidente Javier Milei tuviera que intervenir públicamente para respaldarlo, el ministro coordinador volverá a protagonizar encuentros individuales con los titulares de las distintas carteras. Esta estrategia busca profundizar el seguimiento de cada área y mostrar un Gobierno en plena actividad, dejando atrás las filtraciones que afectarán su imagen en los últimos días.
El escenario para el funcionario se volvió complejo tras la polémica por la incorporación de su esposa, Bettina Angeletti, en la delegación oficial a Estados Unidos y las revelaciones sobre presuntas propiedades no declaradas. A esto se sumaron los nuevos movimientos en la causa judicial vinculada a la criptomoneda $Libra, en la que peritajes telefónicos al empresario Mauricio Novelli habrían arrojado contactos con la cúpula libertaria. Pese a este frente abierto, en Balcarce 50 aseguran que la intención es “pasar la página”, aunque reconocen que el costo político de las últimas semanas ha sido elevado.
Para materializar este relanzamiento, Adorni cumplirá un estricto cronograma de reuniones durante la presente semana corta. Mañana iniciará las conversaciones con el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, y el jueves hará lo propio con Federico Sturzenegger, titular de Desregulación del Estado. El viernes será el turno de Luis Caputo (Economía) y Alejandra Monteoliva (Seguridad). Con este despliegue, el ministro coordinador intenta retomar la dinámica de coordinación ministerial que se vio interrumpida tras el retorno del evento “Argentina Week”.
Uno de los puntos de mayor atención política será el encuentro previsto para el jueves con Patricia Bullrich, jefa de bloque de La Libertad Avanza (LLA). La relación entre ambos quedó bajo la lupa luego de que Bullrich evitó un mensaje personal de apoyo hacia Adorni cuando el resto del Gabinete se alineó en su defensa. Aunque desde el entorno de la legisladora argumentaron que ella reforzó la postura oficial al compartir publicaciones de Karina Milei, el gesto de frialdad no pasó desapercibido en los pasillos de la Casa Rosada, especialmente tras su aparición en un festival de música en pleno auge del conflicto.
Eventual reemplazo
Sin embargo, la sombra de un eventual reemplazo sigue sobrevolando los despachos oficiales. Nombres como el de Diego Santilli (Interior), Sandra Pettovello (Capital Humano), el canciller Pablo Quirno y hasta Eduardo “Lule” Menem circulan como posibles sucesores en caso de que la tensión no descomprima. Si bien los ministros instruyen a sus voces para desmentir cualquier movimiento, la expectativa es total, entendiendo que la permanencia de Adorni depende exclusivamente de la voluntad de Javier y Karina Milei, los únicos arquitectos de las decisiones de fondo en el Ejecutivo.
A este frente interno se suma una irregularidad institucional que la oposición comienza a capitalizar: la demora en el informe de gestión ante el Congreso. Adorni incumplió en marzo con su obligación constitucional de asistir a las cámaras para informar sobre la marcha del Gobierno y, hasta el momento, no ha iniciado las gestiones formales para presentarse en abril. Según la Constitución, el funcionario debe concurrir mensualmente de forma alternada.
El proceso administrativo para cumplir con este deber constitucional es laborioso y requiere de una planificación que hoy parece chocar con las urgencias políticas del jefe de Gabinete. Para asistir, Adorni debe fijar fecha con las autoridades legislativas, responder millas de preguntas enviadas por los senadores y distribuir un informe técnico con antelación. Mientras el oficialismo atribuye los ataques a una maniobra opositora para desgastar la imagen presidencial de cara a 2027, el ministro coordinador juega sus cartas esta semana para demostrar que sigue siendo el dueño de la lapicera en la gestión diaria.
























