Caso Paulina Lebbos: una certeza, la estrangularon; una duda, ¿de quién es el ADN que tenía bajo la uña?

Se realizó la séptima audiencia del juicio por la muerte de la estudiante y declararon peritos que analizaron el cuerpo

Durante la audiencia, los jueces, las partes y la perito Luna Urrejola observaron las fotos del expediente. Durante la audiencia, los jueces, las partes y la perito Luna Urrejola observaron las fotos del expediente.
Juan Manuel Montero
Por Juan Manuel Montero 25 Marzo 2026

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Paulina Lebbos no se cayó de una mesa y murió por un golpe. Paulina Lebbos no falleció de una sobredosis. No fue atropellada. No la mataron a golpes. Alguien la estranguló. Usando su fuerza, alguien la tomó del cuello y apretó hasta dejarla sin aire. Tanto que los dedos del criminal quedaron marcados en el cuello de la estudiante y esas marcas eran visibles aún dos semanas después del asesinato. De esto ya no quedan dudas. Lo que sí no se sabe, y parece lo más difícil de resolver, es quién fue la persona que rodeó con sus manos el cuello de la joven y la dejó sin aire.

Desde el 3 de marzo, César Soto, ex pareja y padre de la hija de Paulina, es juzgado por ser presunto autor del homicidio ocurrido en la madrugada del 26 de febrero de 2006. Hasta aquí, y a pesar de que pasaron 20 años, es la primera vez que al menos el Ministerio Público Fiscal pretende sostener una hipótesis que esté vinculada con el crimen y no ya con el encubrimiento que se desató luego, por el cual ya fueron condenadas más de 10 personas. También está en el banquillo de los acusados Sergio Kaleñuk quien, según el MPF, ayudó a Soto a deshacerse en un principio del cuerpo que posteriormente fue hallado el 11 de marzo a la vera de la ruta 341, en Tapia, y además de encubrir todo posible rastro que permitiera llegar hasta el autor del homicidio.

Hoy declararon dos peritos clave en la investigación. Por un lado la bioquímica Lilia Moyano, ex Jefa del Laboratorio de Toxicología de la Policía de Tucumán. Ella fue la encargada de recolectar las muestras en el lugar en el que se encontró el cuerpo. Primero tomó intervención en la tarde de ese mismo 26 de febrero, y luego, como se había hecho de noche, siguió su trabajo durante la mañana del lunes 26 hasta que el cadáver fue retirado y llevado a la morgue. Ante los jueces Fabián Fradejas, Gustavo Romagnoli y Luis Morales Lezica, Moyano recordó que cuando llegó al lugar “había varios vehículos. No había mucho orden. Me informan donde estaba el cuerpo.  Se notaba que le faltaba el cuero cabelludo. Me consultaron y dije que debía preservar el lugar e ir al otro día. Era necesario contar con buena luz, por lo que (el entonces fiscal del caso) el doctor (Alejandro) Noguera dio instrucciones para que se preserve la zona”. “Al otro día -continuó- regreso. El lugar era sobre la ruta, en un matorral de árboles y plantas.  Había una carpa en el lugar. El cuerpo estaba de costado, con los brazos hacia atrás, con las piernas extendidas. Estaba sobre la tierra. Tenía puesto una pollera, remera, cancan y sin calzado”. A raíz del tiempo transcurrido y de la acción de animales, al cadáver le faltaban el cuero cabelludo, falanges de dedos y el pie izquierdo. “Busqué pelos, manchas y todo lo que fuera útil para la investigación. Se hicieron hisopados. Se encontró pelo en la mano derecha y en las prendas de vestir y también se levantaron muestras de larvas”, rememoró Moyano a preguntas del fiscal Carlos Sale. La experta además recordó que en el dosaje se comprobó que tenía 1,56 de alcohol en sangre. “Pudo haber consumido alcohol en vida”, dijo, y además destacó que “había una huella de arrastre como de 50 centímetros, causada presumiblemente por animales”. Y luego dio un detalle sugestivo: “había fauna cadavérica y humedad, pero los dos primeros fiscales (Noguera y Carlos Albaca) no pidieron análisis de esas muestras” y remarcó que “los estudios genéticos debían hacerse en el momento y no esperar a que hubiera sospechosos. Pasaron siete años entre la sugerencia de enviar el material a un laboratorio y cuando finalmente se mandó”. “Hubo información de dos muestras de pelos, pero no se mandaron”, dijo. Incluso, según Moyano, “la fauna cadavérica fue ofrecida para ser peritada, pero no fue utilizada”, y aseguró que el cuerpo de Paulina llevaba varios días en el lugar en el que lo encontraron. Luego aseguró que el cuerpo “tenía detalles que podían determinar el tipo de muerte por asfixia mecánica. Por mi experiencia vi que había rastros de tres dedos en el cuello”. Según ella, en las muestras había adn de dos personas y un perfil detectado, pero esas muestras no pudieron ser finalmente peritadas: una se degradó, y la otra estaba contaminada.

En 2019, cuando culminó el juicio en el que fueron condenados el ex secretario de Seguridad Eduardo Di Lella, el ex jefe de Policía, Hugo Sánchez, el ex subjefe de Policía, Nicolás Barrera y el ex jefe de la Regional Norte, Rubén Brito, los jueces Carlos Caramutti, Rafael Macorito y Dante Ibáñez ordenaron que se investigue a 40 personas por falso testimonio y encubrimiento. Una de ellas fue Moyano. Sin embargo, en 2024, se archivó la causa en su contra.

La audiencia del día en el Poder Judicial. La audiencia del día en el Poder Judicial.

Luego fue el turno de Rita Luna Urrejola, médica perteneciente al Cuerpo Médico Forense y Morgue Judicial del Poder Judicial de Tucumán, quien practicó la primera autopsia. La especialista tampoco tuvo dudas: “encontramos huellas de presión en el cuello, que pueden haber sido de dedos, compatible con asfixia mecánica”.

Posteriormente pasó al estrado Cristina Daives, bioquímica y quien en ese momento se encontraba a cargo del Laboratorio de Toxicología perteneciente al Cuerpo Médico Forense y Morgue del Poder Judicial de Tucumán, quien dio un detalle que ya se sabía, pero que no deja de ser indignante: los investigadores (años después, como ya se dijo), mandaron a peritar dos cabellos y una uña. En el caso de los pelos, no se pudo hacer el estudio: uno estaba degradado y el otro contaminado. Habían sido encontrados en la ropa y en el cuerpo de la víctima. Nada se dijo de otro cabello, el encontrado en la mano. En cuanto a la uña, varias preguntas quedaron flotando en la sala, y otras certezas. Según Daives, se encontró adn y se hizo una comparación con 11 sospechosos, entre los que estaban Soto y Kaleñuk, además de, por ejemplo, Gabriel Alperovich, hijo del ex gobernador, Gustavo “Gordo” González, de la barra de Atlético, y vecinos de la familia de Soto. Todos resultaron negativos. El adn no era de ninguno de ellos, por lo que se los descartó en cuanto a esa prueba. Lo que no se sabe, hasta aquí, es si se hizo adn para saber si esa muestra era de la propia Paulina. O de otra persona. Y si es el adn del homicida, ¿aún se puede utilizar? Como todo en esta causa, siempre surgen nuevas preguntas, pero casi ninguna tiene respuesta, sobre todo la más importante: ¿quién la mató?






Sánchez no, Barrera sí

En la jornada de hoy declararán el ex comisario Enrique García, ex jefe de la comisaría de Raco y uno de los primeros condenados por encubrimiento en la causa. También deberá declarar Nicolás Barrera, ex subjefe de Policía, y con quien Sergio Kaleñuk mantuvo varias llamadas telefónicas ese domingo 26. Quien no declarará será el ex jefe de Policía, Hugo Sánchez ya que el fiscal Carlos Sale, tal como ya lo había hecho con el ex secretario de Seguridad Eduardo Di Lella, desistió de su testimonio.


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