PLANTEO. Para los defensores, Florencia Abdala y Camilo Atim, las últimas evidencias disminuyeron los riesgos procesales contra Justina Gordillo.
La Justicia rechazó por cuarta vez el pedido de cese de prisión preventiva para Justina Gordillo, acusada de haber ayudado a su pareja Felipe “El Militar” Sosa a encubrir el crimen de Érika Antonella Álvarez. La imputada seguirá alojada en el penal de Delfín Gallo cumpliendo la medida que le fue impuesta el pasado 3 de febrero.
El 17 de marzo, el fiscal Pedro Gallo reformuló los cargos en contra de Sosa y Gordillo. Al “Militar”, que estaba acusado por el delito de homicidio simple, lo imputó por femicidio. A Gordillo le sumó el agravante de haber actuado para obtener un beneficio económico; y la calificación legal en su contra quedó enmarcada en el delito de encubrimiento por favorecimiento personal y real triplemente agravado: por ser el hecho precedente especialmente grave, por actuar con ánimo de lucro y por ser funcionaria pública. Tras las exponer las nuevas acusaciones, el titular de la Fiscalía de Homicidios I aclaró que restaban realizar múltiples medidas para establecer la dinámica del hecho y la participación de cada involucrado.
Ayer la defensa de Gordillo, integrada por Florencia Abdala y Camilo Atim, convocó a las partes a una audiencia para solicitar el cese de la prisión preventiva de su pupila o, subsidiariamente, su morigeración a arresto domiciliario. Según argumentó, con el avance de la investigación se produjeron nuevas evidencias que debilitaron los peligros procesales y la verosimilitud de los cargos endilgados por el MPF.
Los abogados volvieron a insistir en que Gordillo se retiró casi tres horas antes de que Érika llegara a la casa de Sosa la noche del crimen y dijeron que la afirmación de que Justina estuvo con el cuerpo sin vida de la víctima en el domicilio de Sosa también fue descartada. Para fundamentar este punto mencionaron un informe de geolocalización que ubicó a Felipe Sosa en el basural donde se encontró el cuerpo de la víctima a las 11.41 de la mañana del 7 de enero. Además, un informe de cámaras de seguridad que detalló el recorrido de la camioneta Amarok de Sosa hacia el basural esa misma mañana, con una persona cargando una bolsa en el vehículo, lo que debilitaría la hipótesis de que Gordillo estuvo junto a los restos de Érika esa tarde.
VÍCTIMA. El cuerpo de Érika Álvarez fue hallado en un basural
También negaron que la acusada haya colaborado en el ocultamiento del celular de la víctima. Según mencionaron, el celular de Érika tuvo su última conexión a las 3.12, cuando Justina ya no estaba en el domicilio.
Respecto a la línea que plantea que Gordillo ayudó a la fuga de Sosa comprando una motocicleta KTM a su nombre, indicaron que no fue para la fuga sino que la empleada judicial había comenzado a averiguar en junio de 2025 dónde cambiar la motocicleta de Sosa. Por otro lado, presentaron elementos que evidenciarían que “El Militar” el 12 de enero le había encargado la búsqueda de un departamento en Terrazas Park, lo que -a su criterio-, indicaría que Sosa planeaba regresar a Tucumán, no fugarse.
La defensa refutó que la mujer haya ocultado la camioneta Amarok con la que se habrían trasladado los restos de Érika. “Nunca estuvo en poder de Justina. La camioneta se la entregó Sosa a Fuentes, Fuentes a Suárez, y Suárez y Manca (los tres empleados del imputado) la llevaron a Buenos Aires”, dijo Abdala.
Por otro lado, presentaron capturas de chats entre Gordillo y Sosa del 15 de enero, que -siguiendo su estrategia defensiva-, demostraría que que Justina desconocía el crimen y “no pudo haber encubierto algo que ignoraba”. En los mensajes citados, Gordillo dice: “Yo no sé qué está pasando. Yo a vos te creo y sé que no sos capaz de hacer mal a nadie”. “Nunca vi nada extraño en tu casa. Nada raro”. “Vi las entrevistas a la familia y ellas dicen que la chica estaba con miedo porque la perseguía un auto y que ella manejaba información y que era adicta. Todo raro”. “¿Será que te están haciendo una cama?”.
“Gordillo no tenía idea de lo que estaba pasando y en este mensaje lo deja claro. Al menos que el Ministerio Público Fiscal diga que ha sido todo una puesta en escena y de suposiciones totalmente infundadas que permitan sostener esto”, apuntó Abdala luego de leer la conversación de WhatsApp entre los imputados.
Finalmente explicaron que no hay pruebas de que Gordillo actuara con ánimo de lucro por haber recibido el poder de parte de Sosa, aludiendo que era “para la administración de las empresas, no para beneficio personal”.
Rechazo
Luego de escuchar el planteo de los defensores, la auxiliar de fiscal, Carolina Brito, y el querellante Carlos Garmendia, se opusieron nuevamente al pedido de cese o morigeración de la preventiva. “Los riesgos procesales no solo se encuentran vigentes, sino que se van acrecentando”, dijo Brito. En ese sentido, explicó que el delito de encubrimiento implica el ocultamiento, alteración o desaparición de rastros o evidencias vinculadas al hecho principal, por lo que consideró razonable suponer que, de recuperar la libertad o acceder a una medida menos gravosa, la imputada podría incurrir en conductas tendientes a obstaculizar la investigación.
La jueza Isolina Apás Pérez de Nucci analizó los planteos y las evidencias presentadas por las partes y resolvió no hacer lugar al pedido de la defensa al considerar que los peligros procesales siguen vigentes. “Este es un hecho sensible. Es un hecho de femicidio, la calificación penal más grave, sancionada con una pena perpetua. Por supuesto, esa pena no incide en quien encubre, pero sí en la valoración de la conducta. No es un encubrimiento con una actividad pasiva. Acá hay una participación activa de encubrimiento”, afirmó.
























