CARTA DE GOL. Retegui es una de las esperanzas de Italia para volver a jugar un Mundial.
La carrera hacia el Mundial 2026 entra en su tramo más tenso. Con la mayoría de los clasificados ya definidos, los repechajes comienzan a tomar protagonismo como la última vía para conseguir un lugar en la Copa del Mundo. En total, seis cupos siguen vacantes y se repartirán entre Europa y el repechaje intercontinental.
En ese escenario, todas las miradas se posan sobre Italia, que vuelve a jugarse su clasificación en una instancia límite. El tetracampeón del mundo, que arrastra la frustración de haberse quedado afuera de las últimas ediciones, encabeza uno de los cuadros europeos más exigentes. Deberá superar primero a Irlanda del Norte y luego imponerse en una final que también involucra a Gales y Bosnia, en busca de un lugar en el Grupo B, donde ya esperan Canadá, Qatar y Suiza.
El repechaje europeo reúne a 16 selecciones divididas en cuatro llaves. Cada una se resolverá a partido único y otorgará un boleto directo al Mundial. En otros cruces destacados aparecen combinaciones como Ucrania frente a Suecia y Polonia contra Albania, mientras que Turquía, Rumania, Eslovaquia y Kosovo también luchan por otro de los cupos. Los ganadores se insertarán en grupos ya armados, completando zonas como la D o la F.
El repechaje intercontinental
En paralelo, el repechaje intercontinental también define su propio drama. Allí, Bolivia intentará dar el golpe: primero deberá superar a Surinam y, de avanzar, enfrentará a Irak por un lugar en el Grupo I junto a Francia, Senegal y Noruega. En la otra llave, Nueva Caledonia y Jamaica se cruzarán para luego medirse con República Democrática del Congo; el vencedor integrará el Grupo K con Colombia, Portugal y Uzbekistán.
Así, entre Europa y el resto del mundo, el Mundial 2026 empieza a cerrarse. Y para potencias como Italia, el margen de error ya no existe: es ahora o quedarse otra vez afuera.






















