Liam Payne. Rolling Stones
La Justicia porteña dispuso la excarcelación de Braian Paiz y Ezequiel Pereyra, acusados de venderle cocaína al cantante británico Liam Payne, tras una audiencia realizada este miércoles en el Juzgado Penal y Contravencional N°15.
La jueza Karina Andrade ordenó la “inmediata libertad” de ambos imputados luego de los planteos de sus defensas, a cargo de Augusto María Cassiau y Fernando Madeo Facente, y fijó una serie de condiciones: deberán informar sus lugares habituales de estudio y trabajo, presentarse en Tribunales la primera semana de cada mes, no podrán salir del país y, en el caso de Pereyra, se le prohibió acercarse a nueve testigos.
El caso se remonta al 16 de octubre de 2024, cuando Payne murió tras caer del balcón de su habitación en el hotel CasaSur de Palermo, en medio de una crisis de salud mental que habría estado asociada al consumo de alcohol y grandes cantidades de droga.
Paiz, ex camarero de Berazategui, había conocido al artista en una parrilla de Puerto Madero y, según la investigación, acudió al hotel para entregarle cocaína, algo que su defensa siempre negó como venta. Pereyra, empleado de mantenimiento del establecimiento y oriundo de Villa Albertina, tuvo contacto con el músico al llevarle un pedido de room service con minibotellas de whisky. De acuerdo con su versión, regresó luego con droga tras un episodio en el que el cantante le exigió conseguirla bajo amenaza de hacerlo despedir.
Liam Payne junto a Brian Paiz, el ex camarero acusado de suministrarle estupefacientes.
Ambos fueron imputados por el delito de entrega de estupefacientes a título oneroso y permanecieron detenidos durante casi un año y medio, primero en comisarías porteñas y luego en el penal de Marcos Paz. Ninguno tenía antecedentes penales.
Mientras tanto, otros imputados en la causa, como los gerentes del hotel Gilda Martín y Esteban Grassi, y el empresario Rogelio Nores, fueron sobreseídos. La prisión preventiva de Paiz y Pereyra había sido dispuesta por la jueza Laura Bruniard y ratificada por la Cámara, que había señalado riesgo de fuga y posible influencia sobre testigos.
El expediente fue elevado a juicio y pasó al Tribunal N°30, a cargo de Sergio Paduczak, que les concedió arresto domiciliario pero rechazó pedidos como el de Pereyra para poder trabajar. Finalmente, ese tribunal se declaró incompetente al considerar que el caso correspondía al fuero contravencional porteño.
En ese contexto, la nueva fiscalía se opuso a la excarcelación al sostener que la pena en expectativa, de entre 4 y 15 años de prisión, impedía una condena en suspenso. Sin embargo, la jueza Andrade rechazó ese argumento.
En su fallo, sostuvo que el riesgo procesal “no ha sido sostenido ni acreditado” por el Ministerio Público Fiscal y remarcó que no se presentaron elementos que impidan neutralizar cualquier eventual peligro mediante medidas menos gravosas.
Los restos que se encontraron en la habitación de hotel en la que murió Liam Payne La Nación
También valoró la conducta de los imputados durante la detención, que calificó como “intachable”, y los describió como “personas jóvenes sin comportamiento procesal defectuoso”.
Otro punto clave fue la postura de la querella, representada por la cantante Cheryl Cole en nombre de Bear, el hijo que tuvo con Payne. La magistrada destacó que no hubo oposición al pedido de excarcelación, lo que reforzó la decisión judicial.
“Ante la falta de elementos contundentes y objetivos por parte de la fiscalía que permitan proyectar un riesgo de fuga incapaz de ser neutralizado, luego de tres meses de arresto domiciliario con un comportamiento adecuado, corresponde hacer lugar a la libertad”, señaló Andrade, quien además dispuso retirarles las tobilleras electrónicas.
De todos modos, la jueza aclaró que ambos mantendrán su libertad siempre que la Cámara no revoque la medida o que cumplan con las pautas fijadas hasta la realización del juicio, que aún no tiene fecha definida.
En paralelo, la defensa de Paiz continúa sosteniendo que no existió una venta de droga sino una entrega sin contraprestación, una línea argumental que la magistrada rechazó en base a resoluciones previas de instancias superiores.






















