La Selección hizo lo suyo contra Mauritania y la venció 2-1 en una noche sin demasiado riesgo

Aun frente a un rival de menor jerarquía, Argentina volvió a competir con seriedad, tuvo a Nico Paz como una de las figuras y le dio minutos a nuevas caras.

EN ACCIÓN. Lionel Messi sumó minutos en el complemento del triunfo contra Mauritania. EN ACCIÓN. Lionel Messi sumó minutos en el complemento del triunfo contra Mauritania.

La selección argentina volvió a presentarse y, aun frente a un rival de menor jerarquía, logró que una parte del país se detuviera para verla. Pasa siempre y no importa el adversario. El equipo de Lionel Scaloni sostiene una forma de jugar que invita a sentarse y disfrutar.

En esta primera prueba de 2026, el entrenador movió piezas respecto de lo habitual. Marcos Senesi se metió en la zaga junto a Cristian Romero, Nicolás Paz apareció desde el inicio en la mitad de la cancha y Marcos Acuña ocupó el lateral. En ataque, Thiago Almada acompañó a Julián Álvarez desde el arranque. Las ausencias de Lionel Messi y Rodrigo de Paul generaron algunas caras largas entre el público, que en gran medida había ido para ver al capitán. De todos modos, ya estaba anticipado que el “10” sumaría minutos.

Desde antes del pitazo inicial se intuía un desarrollo desigual. El campeón del mundo, tercero en el ranking FIFA, frente a un rival ubicado muy lejos en esa tabla, allá por el 115°. En ese punto vuelve a aparecer una discusión que sigue abierta sobre el valor de este tipo de amistosos. El tema ya fue abordado en LA GACETA en una nota sobre la caída de jerarquía en estos compromisos previos a una Copa del Mundo (lo pueden encontrar en lagaceta.com.ar). Las razones pueden ser varias. La estrategia detrás puede ser económica, política, emocional, quizás para mantener a los jugadores motivados con victorias, o puede ser una razón deportiva, como no arriesgar a los jugadores en partidos que exijan al máximo, como podría pasar frente a selecciones como España, Brasil o Francia. Aunque tampoco termina de cerrar si las lesiones aparecen igual en los clubes o incluso en entrenamientos de la Selección, como ocurrió con Joaquín Panichelli.

Mauritania no cambió esa línea. El trámite se resolvió sin sobresaltos. Antes del partido, el plantel posó con camisetas en apoyo a Panichelli, quien sufrió una rotura de ligamentos y se perderá el Mundial. El momento conmovió a propios y ajenos.

El primer gol llegó de un centro de Nahuel Molina que encontró a Enzo Fernández a los 17 minutos. Poco después, un tiro libre terminó en el primer tanto oficial de Nicolás Paz con la Selección. El volante, que atraviesa un buen presente en el Como, definió con precisión a los 32 minutos.

En el complemento llegó el momento esperado. Salieron Julián, “Nico” Paz y Nicolás González. Ingresaron Franco Mastantuono, Messi y De Paul.

Mauritania vivió su partido aparte. Desde los palcos cercanos a la zona de prensa, la delegación lo disfrutó con una sonrisa constante, con bromas y cargadas dirigidas a Emiliano Martínez cada vez que intervenía (“Dibu” deja de atajar”, le decían). Comedic relief, en medio de un trámite resuelto, viendo a los suyos frente a Messi y compañía y tomándolo con humor.

Otra historia

En el segundo tiempo, Mauritania logró acercarse en algunas jugadas y exigió al “Dibu”, que respondió con varias atajadas para sostener el arco en cero. También hubo espacio para las chicanas habituales. Desde el sector de la 12 bajaron canciones para River y Enzo celebró su gol con un gesto que recordó su pasado en el “Millonario”.

La noche también dejó lugar para estrenos. Gabriel Rojas, desde Racing, sumó minutos con la camiseta argentina, siempre es lindo ver ese tipo de presencias. Luego también tuvieron su oportunidad Agustín Giay y, a los 75, ingresó el tucumano Exequiel Palacios, que volvió a responder cada vez que le tocó participar.

Más allá de algunos descuidos en ese tramo final, a esta Selección se le hace difícil encontrarle reproches desde Qatar hasta hoy. No importa el rival. El equipo compite con la misma intensidad, como si cada partido definiera algo grande. Incluso aquellos que ya tienen su lugar asegurado siguen dejando todo. Ese estilo de juego se repite y explica el camino. Así llegan las victorias. Así se sostiene un ciclo que ganó un Mundial y dos Copas América en tres años. Como si cada partido fuera el último.

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