Crisis laboral: caen los salarios, los pobres trabajan más horas y los cuentapropistas buscan empleo formal
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En Argentina, el desempleo subió al 7,5% a fines de 2025 mientras caen los salarios reales, obligando a los trabajadores pobres a sumar horas para subsistir ante la alta inflación.
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El 59% de los pobres trabaja más de 41 horas semanales, pero bajo alta informalidad. Ante la falta de empleo estable, creció el refugio en apps, donde el 42% no cubre sus gastos.
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El agotamiento de las plataformas como refugio laboral y la persistente caída del poder adquisitivo anticipan una mayor presión social y una urgente demanda por empleo formal estable.
DATO PREOCUPANTE. El desempleo aumentó en Argentina y llegó al 7,5% en el último trimestre de 2025.
Lo que durante meses se percibía como un problema contenido comienza a manifestarse con mayor intensidad. La situación del mercado laboral muestra señales de deterioro en múltiples frentes: aumenta el desempleo, crece la cantidad de trabajadores pobres y se profundiza la dificultad de acceder a empleos formales. En ese contexto, los salarios volvieron a quedar por detrás de la inflación en enero, acentuando la pérdida de poder adquisitivo y su impacto en la economía general.
Lejos de los estereotipos, los datos indican que la pobreza no está asociada mayormente a la falta de empleo. El 59% de las personas pobres en edad de trabajar tiene ocupación, principalmente en sectores como la construcción, el comercio y la industria. En contraste, sólo el 7,9% se encuentra desempleado, según un informe de la organización Futuros Mejores.
El estudio también revela que los trabajadores pobres no sólo tienen empleo, sino que además trabajan más horas: 41,8 semanales frente a 40,2 de quienes superan la Canasta Básica.
La diferencia central radica en la calidad del empleo: apenas el 41% de los trabajadores pobres está formalizado, mientras que en el resto de la población ese porcentaje asciende al 82%.
Esta brecha pone en tensión el discurso oficial que relativiza la pérdida de empleo formal, frente a una realidad marcada por un deterioro progresivo en las condiciones laborales y en los ingresos de los hogares, consignó el diario "Ámbito".
Las aplicaciones
En este escenario, el trabajo en plataformas digitales aparece como una alternativa creciente. Un relevamiento del Centro de Estudios Renacer Argentina y la Universidad de San Martín señala que el 40,2% de los repartidores recurrió a estas aplicaciones tras perder su empleo, mientras que la mitad trabaja más de ocho horas diarias y el 42,3% no logra cubrir sus gastos mensuales.
Si bien muchos trabajadores valoran la flexibilidad horaria, en la práctica los ingresos dependen de factores variables como la demanda, el clima o los criterios de las plataformas. La ausencia de un salario fijo y de previsibilidad económica configura un esquema marcado por la inestabilidad.
El propio relevamiento muestra que casi dos tercios de los repartidores aceptarían un empleo formal si tuvieran la oportunidad, y el 70% no proyecta continuar en esta actividad en el mediano plazo.
Un límite al “refugio” y alerta
Hasta ahora, la economía de plataformas había funcionado como un mecanismo de contención frente a la caída del empleo formal. Sin embargo, ese rol comienza a mostrar signos de agotamiento. En el cuarto trimestre de 2025, la tasa de desempleo alcanzó el 7,5%, con un incremento de 1,1 puntos porcentuales interanual.
Al mismo tiempo, el deterioro salarial persiste: en enero, los ingresos formales crecieron un 2%, por debajo de una inflación del 2,8%, acumulando una caída del 7,9% desde el inicio de la actual gestión.




















