Peronismo en tensión: Kicillof, la lección de Manzur y la “hiperprovincialización” de Jaldo

El gobernador entrará en tiempo de definiciones para 2027. El gobernador entrará en tiempo de definiciones para 2027.

La falta de liderazgo en el peronismo nacional expone tensiones internas y abre un escenario de disputa. En ese contexto, Jaldo apuesta a ordenar el poder en Tucumán con una estrategia propia

Gabriela Baigorri
Por Gabriela Baigorri 04 Abril 2026

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El tiempo. Es un factor tan relativo como valioso en la política. Si bien hay definiciones para las que todavía es temprano, hay otras que urgen. El peronismo nacional sabe bien que el calendario no para y que, cuando menos se den cuenta, la hora de las decisiones para el 2027 llegará. O será tarde.

El justicialismo en el país, el principal espacio opositor, sigue enredado en internas y discusiones que parecen no avanzar. Hay una idea generalizada de que las cosas se hicieron mal y de que hay que mostrar que pueden ser distintos. Aunque hay acciones, no son uniformes ni convencen a todos los sectores. Nada que no haya sucedido antes en el movimiento. Pero las condiciones de la coyuntura generan un apuro particular. Las condiciones: la polarización tajante y la proyección de La Libertad Avanza.

Sólo en las últimas semanas se sucedieron episodios que todos los “compañeros” comentan y que a más de uno le generan desazón o expectativas.

La intención del senador sanjuanino Sergio Uñac de integrar una fórmula nacional, su diálogo -sin definiciones ni una venia- con Cristina Fernández de Kirchner (CFK). Un pedido de internas abiertas para la definición presidencial. Las declaraciones del ex senador Oscar Parrilli en Tucumán: “Si Cristina no es candidata, en 2027 perderemos”. El viaje de Axel Kicillof a la vigilia por Malvinas en Tierra del Fuego, con dirigentes y otros gobernadores. Sergio Massa aplacando las versiones que especulaban con que podría postularse para suceder a Kicillof. “No creo en los provincialismos, el peronismo es un movimiento que involucra a todos. Nadie se puede salvar solo”, opinó el diputado Pablo Yedlin. La senadora jujeña Carolina Moisés afirmó en LA GACETA que el peronismo fue cooptado por La Cámpora y que hay que recuperarlo. “Es lamentable la situación de Cristina, pero necesitamos empezar a mirar para adelante. El peronismo no puede estar preso junto con Cristina”, sentenció.

En el cuadro que pintan estas declaraciones hay avances y retrocesos en el intento de un armado que integre todas las vertientes. Y en el medio de esa imagen, que parece desordenada, están los gobernadores electos por el justicialismo que pelean por la subsistencia.

El mapa

A grandes rasgos, las vertientes nacionales más visibles son las que integran Kicillof y cinco gobernadores; la presidenta partidaria CFK y La Cámpora; Sergio Massa y los tres gobernadores del Norte, grupo que encabeza Osvaldo Jaldo

Kicillof, con su Movimiento Derecho al Futuro, probablemente es el nombre que se trasluce con mayor claridad hacia el año que viene. Es el gobernador de la provincia de Buenos Aires, el distrito que concentra casi el 40% del padrón nacional. Viene de ganar las legislativas de 2025 y de asumir como presidente del partido en su provincia. Cuenta con el apoyo de sus pares Ricardo Quintela (La Rioja), Gildo Insfrán (Formosa), Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Elías Suárez (Santiago del Estero) y Sergio Ziliotto (La Pampa). Forman parte del peronismo que gobierna y que resiste al dialoguismo con la Casa Rosada. Pronto, además, reunirá a 100 intendentes de diversas ciudades del país.

Entre sus armadores para el interior se encuentra Andrés “Cuervo” Larroque, un dirigente que conoce muy bien Tucumán y los resquicios del justicialismo local. En el armado miran con buenos ojos a figuras como la intendenta Rossana Chahla y el vicegobernador Miguel Acevedo, porque los consideran afines a las ideas más progresistas que las del justicialismo tradicional. Yedlin comentó en una entrevista en LA GACETA que mantiene charlas con el bonaerense.

En esa línea respetan a Jaldo, pero disienten en su cercanía con la gestión de Javier Milei. No tienen un vínculo muy aceitado con el tranqueño, pero no descartan poder acercarse con el transcurrir del calendario y cuando se acerque el año electoral.

En la provincia hay una mesa del kicillofismo integrada por diversos dirigentes  y movimientos que vienen trabajando para lo que viene.

En el caso del senador Juan Manzur la cuestión es particular. En cercanías de Kicillof afirman que tiró líneas para ponerse a disposición. “Soy un activo del peronismo nacional”, le habría escrito el ex gobernador al economista. En las de Manzur, en cambio, dicen que fue Kicillof el que le escribió para mantener alguna reunión. De todas maneras, las versiones no son excluyentes.

En el caso de CFK y La Cámpora, hay núcleos de apoyo en la provincia y referentes que mantienen contacto. Quedó visible en la reunión en la que estuvieron Parrilli, Carlos Castagneto y José Vitar, para pedir por su libertad. En parte del pejota no mileísta hubo cierta molestia con los discursos al entender que son extemporáneos en relación al mensaje de la sociedad en las urnas.

En esos sectores consideran que CFK busca condicionar a Kicillof para negociar espacios de poder en Buenos Aires y el Congreso. Uno de los reproches más fuertes hacia las dos líneas más numerosas es que limitaron las discusiones a la provincia de Buenos Aires.

En cuanto a Jaldo, abiertamente se expresa contra el kirchnerismo y no está interesado en mantener comunicación ni en que se lo ligue con el sector.  

En relación a los gobernadores, el tucumano encabeza un tridente en el norte, que integran el salteño Gustavo Sáez y el catamarqueño Raúl Jalil. El grupo a veces se amplía y otras no. Intentaron armar una liga, pero quedó en el camino en parte por diversidad de intereses entre regiones y en parte, por la capacidad de dividirlos del Gobierno nacional.

Jaldo fue el primero en trazar el camino del dialoguismo y fue sumando a quienes tenían ideas afines. Mantiene una buena imagen y  hubo versiones fuera de la provincia que lo ubicaron en algún plano nacional.

La tarea de mantenerse cerca del mileísmo por los recursos se fue complejizando, porque, explican en los pasillos del poder, los recursos recibidos no son los esperados y tienden a la baja como se publicó en diferentes oportunidades en estos días.

La moraleja del (no) video de Manzur

En el justicialismo tucumano no avizoran un potencial candidato a presidente ni conductor o conductora nacional. Sí toman nota de todas las versiones que circulan puertas adentro y afuera. Pero hay un episodio que los hará desconfiar hasta último momento de cualquier nombre. Se trata de la fallida fórmula 2023 entre Eduardo “Wado” de Pedro y Manzur. La dirigencia comarcana se quedó sentada esperando la publicación del video en redes sobre el anuncio de los elegidos por Cristina. Al tucumano lo grabaron, pero las imágenes nunca se difundieron. La gran moraleja es que hasta el mismísimo momento del cierre de listas, nada está sellado. Y que cuando dicen Wado puede terminar siendo un Massa.

Varios dirigentes tucumanos que viajan a Buenos Aires creen que Uñac, por ejemplo, correrá la misma suerte.

“El peronismo mostrará su carta cuando Milei comience a caer, cuando empeore la economía, no es el momento”, analiza un peronista de trayectoria que recorre varios ámbitos del poder. “Falta mucho para conocer el o los nombres. Una vez que eso pase, nos ordenamos todos atrás. Así funciona”, explica una referente territorial de peso. “Nos está costando, hay mucha pelea interna, pero a último momento nos uniremos”, vaticina otro hombre de la política local con frecuentes viajes a Buenos Aires.

La “deskirchnerización”

Gran parte del justicialismo que tiene responsabilidad institucional y que confrontó a LLA en las urnas considera fundamental la “deskirchnerización”. Es decir, despegarse lo más posible de su propio pasado reciente. Consideran que es un ciclo cerrado, que tuvo sus éxitos y su debacle, y que debe quedar como una corriente más. No pueden prescindir de ella, porque al PJ no le sobra nada y porque cuenta aún con su capital. Responsabilidad a las decisiones de CFK y La Cámpora y al desastroso gobierno de Alberto Fernández por el descontento social en torno al peronismo. Saben que el enorme desafío que tienen es revertir esa imagen y la gran incógnita es hasta qué punto podrán.

Los que se entusiasman con Kicillof, que viene cocinando a fuego lento su futuro, le piden que acelere y profundice su distancia con los K.  

La “hiperprovincialización” de Jaldo

El gobernador, que lidera el justicialismo tucumano, mantiene la estrategia de mantener “cercada” la provincia y de que los armados nacionales no se inmiscuyan en su territorio. Además, Jaldo tiene una mirada muy provincial en general, porque confía en su gestión y porque no tiene apetencias nacionales. Le tocó gobernar sin una gestión presidencial afín y pudo acomodarse y sacar partido. El año que viene, sin embargo, tendrá un sabor especial porque se proyecta hacia su propia posibilidad de reelección.

No le gusta que lo apuren y sabe manejar los tiempos, pero viene diciendo puertas adentro que en lo que resta de este año seguirá cerca de la Nación. Luego, como lo hizo antes, deberá tomar una decisión. Al igual que en 2025, por la unidad del PJ y con distancia de Milei. Mucho más si se tiene en cuenta que los libertarios comenzaron a tomar cuerpo e irritan al Ejecutivo local. Los cruces y conflictos se vienen profundizando a medida que avanza el año.

El tiempo, al final, no espera a nadie. Tampoco al peronismo nacional. Las definiciones llegarán y el justicialismo trazará su futuro.

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