San Martín volvió a dejar pasar puntos y expuso su falta de constancia
-
San Martín de Tucumán empató 1-1 ante Chacarita por la Primera Nacional. El equipo de Yllana no sostuvo la ventaja tras el gol de Diellos y cedió puntos por falta de constancia.
-
El 'Santo' mostró ráfagas de buen juego con la dupla Diellos-Cisneros, pero sufrió por imprecisiones en el mediocampo y una desconcentración defensiva en una jugada de pelota parada.
-
La falta de regularidad y concentración preocupa al cuerpo técnico. San Martín debe corregir fallas puntuales para no alejarse de los puestos de vanguardia en un torneo muy parejo.
SIN CREATIVIDAD. El mediocampista Nicolás Castro fue anulado por los volantes de Chacarita y no pudo hacer la diferencia en los últimos metros del ataque. Diego Aráoz/LA GACETA.
San Martín volvió a dejar escapar puntos en la Primera Nacional. El 1-1 frente a Chacarita no solo reflejó un resultado corto para lo que insinuó por momentos, sino que volvió a exponer un problema que empieza a repetirse: la falta de constancia. El equipo de Andrés Yllana alterna entre pasajes de lucidez y largos tramos de imprecisión, sin lograr sostener una idea clara durante los 90 minutos.
En ese contexto, hay un punto positivo que empieza a consolidarse: Diego Diellos. El delantero, que jugó su segundo partido como titular, volvió a responder con gol y ya empieza a perfilarse como el hombre más confiable dentro del área. Su tanto, tras un buen centro de Alan Cisnero, mostró una de sus principales virtudes: el posicionamiento. El ex San Telmo sabe dónde ubicarse, anticipa las jugadas y tiene ese instinto que caracteriza a los “9” de área.
Además, Diellos encuentra en Cisneros un socio interesante. El juvenil aporta movilidad, velocidad y, sobre todo, una intención constante de romper líneas, algo que escasea en el ataque de San Martín. Esa dupla le dio al equipo uno de los pocos momentos de fluidez ofensiva. Sin embargo, el otro extremo de la delantera no acompañó: Luca Arfaras nunca logró meterse en partido, no pudo ganar metros y terminó siendo un factor neutro en el desarrollo.
Más allá del gol, el problema de San Martín aparece cuando se analiza el funcionamiento colectivo. En el medio campo, el equipo no encuentra conducción. Kevin López no logró asumir el rol de organizador, mientras que Nicolás Castro tampoco pudo transformarse en el eje creativo. Ambos alternaron buenas intenciones con decisiones imprecisas, lo que derivó en ataques inconexos y poco profundos.
A eso se suma el rol de Laureano Rodríguez, que terminó funcionando más como un sostén defensivo que como un nexo entre líneas. Esto provocó que el equipo quedara partido en varios tramos del partido, sin conexión entre defensa, mediocampo y ataque. El resultado fue un San Martín que, salvo en acciones puntuales, nunca logró dominar desde el juego.
En defensa, el panorama es ambiguo. Por momentos, el equipo muestra solidez y orden, pero siempre aparece una jugada que tira todo por la borda. Ya había ocurrido en Madryn y volvió a repetirse ante Chacarita. Esta vez, la desconcentración llegó en una pelota parada que terminó en el gol de Tomás Pérez para el 1-1.
Ese tipo de errores no parecen casuales. La falta de concentración en momentos clave empieza a convertirse en un patrón que le cuesta puntos al equipo. Y en una categoría tan pareja como la Primera Nacional, esos detalles suelen marcar la diferencia.
San Martín tiene herramientas, tiene nombres y empieza a encontrar certezas individuales como la de Diellos. Pero mientras no logre sostener su nivel durante todo el partido y no corrija esas fallas puntuales, seguirá en esa zona gris: la de un equipo que insinúa más de lo que concreta y que, partido a partido, deja pasar oportunidades que pueden ser determinantes en la tabla.























