Traficantes que fueron abatidos o atrapados por sus afectos
Autoridades logran capturar o abatir a grandes capos del narcotráfico como El Chapo y Escobar al explotar sus vínculos afectivos y sentimentales en operativos de inteligencia.
A pesar de invertir millones en seguridad y clandestinidad, estos criminales fueron rastreados mediante el monitoreo de sus familiares y allegados por las fuerzas de seguridad.
El uso de la inteligencia emocional y el rastreo de vínculos cercanos se consolidan como estrategias clave para desarticular liderazgos en el crimen organizado mundial.