Estaciones de tren “malditas” en Argentina: dónde están y por qué son famosas
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El cierre de las estaciones Pasco Sur y Alberti Norte en la Línea A de Buenos Aires desde 1951 generó leyendas urbanas sobre obreros fallecidos que persisten entre los usuarios actuales.
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Clausuradas por eficiencia dada su cercanía a otros nodos, estas paradas conservan relatos sobre trabajadores italianos que habrían muerto sepultados durante la construcción en 1913.
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Hoy usadas como depósitos, estas estaciones fantasma trascienden lo técnico para consolidarse como hitos del folclore místico y la identidad cultural de la Ciudad de Buenos Aires.
Cuál es la estación fantasma bajo las avenidas de la ciudad porteña. (Imagen: Gobierno de Buenos Aires)
Cuando los vagones de la línea A cruzan el tramo entre Pasco y Alberti, sus pasajeros saben lo que va a suceder. Las luminarias abandonan por un tiempo las unidades y las figuras espectrales de sus obreros se instalan en los andenes viendo pasar su obra finalmente concluida, o al menos eso es lo que sus usuarios cuentan. Pasco Sur y Alberti Norte, son las dos paradas “fantasma” que a pocos metros de su opuesto funcional, almacenan intactas las leyendas urbanas de Buenos Aires desde hace décadas.
Pasco y Alberti son “las distintas” del primer ramal en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Estas semi detenciones solo poseen un único andén. Aunque en su inauguración de 1913 contaba con dos algo desfasados, la falta de presupuesto y problemas de la coyuntura geopolítica que repercutieron en Argentina y sus servicios llevaron al cierre por las malas condiciones de los coches en 1953. Debido a su clausura, estos puntos de detención fueron la parte fundamental de los relatos populares.
Secretos bajo tierra cuando el tren pasa
El escritor y guionista Guillermo Barrantes escribió en su libro Buenos Aires es leyenda, que detrás del histórico trayecto hay algo más que poco presupuesto. Allí cuenta que hacia 1913, cuando se iniciaban las primeras excavaciones, «aseguran que se quería hacer una estación y de repente el terreno cedió, todo se derrumbó sobre dos trabajadores que mueren sepultados vivos» (…) «no se dijo nada, se mantuvo en secreto y se construyeron Pasco y Alberti, que son dos estructuras extrañas, como mutiladas, en las que se usa solo la mitad».
Ciertos «eventos» son relatados por personal del Subte y pasajeros, especialmente en la subestación Alberti Norte. Según el mito, si uno viajaba en el último servicio (de las 23:30) se podía ver a dos operarios sentados y con palas en el lugar. Ambos te siguen la mirada hasta que desaparece el tren.
El enigma de los obreros italianos
Estos testimonios fueron recogidos por la página del gobierno de la Ciudad, que también concuerda que en el período de 1910 y 1913, los jornaleros italianos fallecieron por la caída de una viga, en una parada intermedia entre las actuales Pasco y Alberti. El caso quedó sin resolver y esa infraestructura nunca se construyó. Muchos pasajeros del ramal relatan que, de noche, los destellos de las formaciones se apagan precisamente en ese tramo y que, al costado de los vagones, es posible ver los cuerpos sin vida de los empleados, como si sus almas hubieran quedado atrapadas en ese lugar.
¿Por qué cerraron realmente estas estaciones? Aunque los mitos hablan de fantasmas, ataques políticos a la antigua "Casa del Pueblo" o incluso túneles secretos hacia bóvedas bancarias, la razón técnica es mucho más terrenal: eficiencia operativa.
La explicación técnica de clausura
A mediados del siglo XX, el transporte porteño buscaba modernizarse. Las paradas de la Línea A habían sido diseñadas bajo una lógica de "tranvía subterráneo", con detenciones muy seguidas. En 1951, la administración determinó que Pasco Sur estaba demasiado cerca de la estación Congreso y Alberti Norte casi pegada a Plaza Miserere. Para agilizar el servicio y permitir que los trenes alcanzaran mayor velocidad, se decidió suprimirlas el 6 de agosto de ese año. Al cerrarlas, se ganaron segundos valiosos en el recorrido, pero se perdió la simetría, dejando esos espacios vacíos que hoy funcionan solo como depósitos de materiales o subestaciones eléctricas.
Un viaje al pasado en plena ciudad Hoy, Pasco Sur está oculta tras una pared de ladrillos para evitar que los curiosos vean el depósito de chatarra en el que se convirtió. Sin embargo, para quienes viajan con la frente pegada al vidrio en el último tren de la noche, las zonas clausuradas siguen siendo portales a una Buenos Aires que ya no existe, donde el ruido del acero contra el riel parece susurrar los nombres de aquellos que nunca terminaron su jornada laboral.
El último servicio por la noche
Desde 1913 y hasta hoy, viajar en el último servicio de Plaza de Mayo a Flores, cerca de la medianoche, tiene un condimento extra. Del otro lado de Pasco norte y Alberti Sur pueden observarse, próximas, las paradas malditas. Allí, un corte de energía afecta a los vagones. Dicen que sólo basta mirar por las ventanillas para ver a los dos desaparecidos sentados sobre el andén, todavía con el pico y la pala en sus manos.





















