Atlético Tucumán: cómo Franco Nicola pasó de ser resistido a convertirse en una pieza clave para Falcioni

  • Franco Nicola se consolidó como pieza clave de Atlético Tucumán tras la llegada de Julio César Falcioni, transformando críticas en protagonismo gracias a su nuevo rol táctico.
  • El volante pasó de ser resistido a liderar la creación del equipo. Su gol ante Aldosivi y el cambio de extremo a volante interior potenciaron su despliegue físico y llegada al área.
  • La evolución de Nicola es vital para las aspiraciones del Decano. Se espera que su sociedad con Galván y Laméndola sea el eje para mejorar el irregular volumen de juego ofensivo.

NUEVA FUNCIÓN. Franco Nicola pasó de jugar como extremo a desempañarse como volante interior; un rol con mayor compromiso en el armado del juego. NUEVA FUNCIÓN. Franco Nicola pasó de jugar como extremo a desempañarse como volante interior; un rol con mayor compromiso en el armado del juego. DIEGO ARÁOZ / LA GACETA

En el medio de una temporada de altibajos y rendimientos irregulares, algo hizo “clic” para Franco Nicola. Desde el desembarco de Julio César Falcioni en el banco de Atlético Tucumán, el volante uruguayo comenzó a gozar de un protagonismo que, hasta hace poco tiempo, parecía haber perdido  en el “Decano”. El charrúa devolvió esa confianza depositada con buenas actuaciones y, como quedó en evidencia el pasado sábado frente a Tigre, de su lucidez depende una gran parte del volumen de juego del equipo. Si Nicola se apaga, Atlético es más propenso a quedarse a oscuras.

El último fin de semana en el Monumental “José Fierro”, el conjunto de 25 de Mayo y Chile se mostró inconexo, falto de juego asociado fluido y con nulas ocasiones de peligro real en el área rival. Nicola no estuvo exento de ese panorama gris. “Mis sensaciones son malas. La verdad es que fue un partido que no pudimos jugar: no encontramos nuestro juego y no supimos conectar pases.  Yo creo que estuvimos apurados; despejamos mucho para arriba en un ida y vuelta que nos hizo mal. Estamos intentando jugar más tranquilos”, confesó el uruguayo con total sinceridad, señalando precisamente una de las claves sobre las que trabaja el cuerpo técnico esta semana: controlar el apuro, domar la ansiedad e intentar manejar los tiempos de un partido que pedía a gritos poner la pelota contra el piso.

Y es que Nicola se ha transformado en una de las piezas inamovibles del “nuevo” Atlético de Falcioni. Desde que el “Emperador” tomó la batuta táctica, el volante fue titular en absolutamente todos los partidos que disputó el “Decano”.

Además, el experimentado entrenador supo encontrarle una función que no había desempeñado con tanta soltura hasta el momento. Lejos del desgaste de hacer toda la banda, el DT lo reubicó como un volante interior dentro de una línea de cinco mediocampistas, pero con la licencia absoluta de soltarse y romper líneas una vez que el equipo toma contacto con el balón. 

Este rol potenció el rendimiento del jugador de 23 años, por su despliegue físico, el sacrificio en la marca y la llegada al área desde la segunda línea. “Vengo cómodo. Este último partido sentí que no pude encontrarme, pero me gusta la posición. Tengo participación y le puedo dar un  poco más de juego al equipo”, detalla sobre su nueva función.

En este resurgir, hay un partido que supuso un punto de inflexión. Fue la noche de su gol de cabeza en el empate 1-1 frente a Aldosivi, justamente en el debut del actual entrenador. Aquel encuentro lo tenía en el centro de la escena, pero por razones ingratas: recibía un aluvión de críticas y murmullos que bajaban desde las tribunas cada vez que tocaba la pelota. Sin embargo, ese gol fue una inyección letal de confianza. Significó una pequeña pero necesaria redención con el público y el disparo de largada para una seguidilla de actuaciones que le permitieron adueñarse de la camiseta.

Los números respaldan esta apreciación.. Según los datos de la plataforma estadística SofaScore, el zurdo se ubica primero en el plantel entre los jugadores que más grandes ocasiones de gol crearon (4) y lidera en pases clave por partido (1,1). Además, marcha segundo entre los futbolistas con más participaciones directas de gol (2) y segundo en remates totales por partido (1,5). De esa manera, en un equipo al que le cuesta construir circuitos de juego fluido, de un buen partido de Nicola dependen gran parte de las aspiraciones de dañar el arco rival.

En ese sentido, también es fundamental destacar la sociedad futbolística que se forjó por la banda izquierda, con las constantes subidas de Ignacio Galván y la habilidad de Nicolás Laméndola. Por ese triángulo pasa el porcentaje más alto de las jugadas ofensivas del equipo. “Siempre trato de conectar con ‘Nacho’ y con el ‘Chueco’. Creo que en este partido no pudimos hacerlo mucho porque la cancha no está en buen estado, pero no es excusa. Tenemos que hacernos fuertes de local y seguir trabajando”, asegura con madurez.

Por último, no le esquivó al bulto a la hora de referirse a la cruda respuesta de la gente tras el último pitazo final en el Monumental, cuando el plantel se retiró hacia los vestuarios envuelto en silbidos y abucheos tras el empate en cero. “Entiendo el reclamo. La verdad que nosotros queremos estar mucho más arriba de lo que estamos, y más de local, ya que en casa tenemos que sumar siempre”, sentenció.

Así, con la autocrítica a flor de piel y el respaldo absoluto de su entrenador, Nicola asume el desafío de ser uno de los responsables futbolísticos en un equipo urgido de respuestas.

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