Tomás Vanni: de centro a wing, la historia del jugador de Tarucas que busca brillar ante Selknam

  • El tucumano Tomás Vanni enfrenta hoy con Tarucas a Selknam por el Súper Rugby Américas, buscando consolidarse como figura clave en la franquicia del NOA tras su cambio de posición.
  • El jugador atraviesa un proceso de maduración técnica marcado por su transición de centro a wing, una evolución táctica que potencia su perfil desequilibrante en el esquema del equipo.
  • Este cambio de rol promete elevar el nivel ofensivo de Tarucas en el certamen regional. Su desempeño ante Selknam será determinante para su proyección en el rugby profesional actual.

Vanni es uno de los jugadores más desequilibrantes de Tarucas. Vanni es uno de los jugadores más desequilibrantes de Tarucas. Osvaldo Ripoll/LA GACETA.
Benjamín Papaterra
Por Benjamín Papaterra 18 Abril 2026

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Cada vez que tiene la pelota en sus manos, Tomás Vanni tiene un solo objetivo: el ingoal rival. Corre, choca y sigue. No se cansa, no se rinde. En esa insistencia hay algo más que velocidad o potencia: hay una forma de entender el juego. Una identidad que no cambia, sin importar el número que lleve en la espalda. Y eso lo hace notar en Tarucas. Mañana, desde las 16, intentará hacerlo una vez más cuando enfrente a Selknam en Chile, por la fecha 8 del Súper Rugby Américas.

Porque si algo atravesó su carrera reciente es el cambio. De centro a wing. Del club a la franquicia. De jugar “a lo que pasa” a interpretar cada situación. Pero en el fondo, para Vanni, todo sigue siendo lo mismo: entrar a la cancha con un motivo claro.

Su historia con la ovalada empezó temprano, casi sin darse cuenta. “Arranqué a los cuatro años en Universitario. Me llevó mi tío por primera vez y un amigo de mi papá. Me convencieron”, contó. Lo que vino después fue un proceso natural, sin presiones ni expectativas desmedidas. “Me fue gustando el rugby, fui conociendo a mis amigos, que hasta el día de hoy siguen siendo. Hice del club como mi segunda casa”, dijo.

Esa raíz explica mucho de lo que es hoy. Formado en Universitario, Vanni creció como centro, en una posición que exige lectura, contacto y toma de decisiones en espacios reducidos. Sin embargo, su llegada a Tarucas lo empujó a reinventarse. “Por ahí también juego de centro, pero acá me tocó cambiarme de posición. Yo siempre jugué de centro en mi club. Desde el año pasado estoy jugando de wing”, indicó.

El cambio no fue menor. Pasar a la punta implica otras responsabilidades: leer mejor los espacios abiertos, aprovechar los uno contra uno, ser más fino en la definición. “Me estoy adaptando en muchas cosas, son posiciones diferentes. Pero para mí lo que representa es entrar a una cancha, sea de wing o de centro, con el mismo sentido y el mismo motivo por el que entro a jugar”, explicó.

Esa naturalidad para asumir nuevos desafíos tiene que ver también con su recorrido. Vanni atravesó distintos procesos sin detenerse demasiado a mirar el contexto. Seven, clubes, ahora franquicia. Todo fue parte de un mismo camino. “Por ahí nunca me di cuenta, porque arranqué muy chico. Me tocó estar en diferentes equipos, como en el seven, y ahora en Tarucas. Cuando uno es chico no se da cuenta en el lugar que está. Hoy se valora mucho más”, reconoció.

Ese presente lo encuentra en una estructura que lo sorprendió, no sólo por lo deportivo, sino por lo humano. “Lo que más me impactó de la franquicia es la calidad humana que hay en el equipo. Y también el nivel de los más chicos que vienen subiendo. Hoy tenemos varios jugadores de 19 años que están a un nivel tremendo”, destacó.

Para Vanni, ese crecimiento no es casual. Es el resultado de un trabajo sostenido que empieza desde abajo y que hoy empieza a dar resultados visibles. “Se viene haciendo un proceso muy bueno desde hace tiempo y hoy se ve reflejado. No sólo en Tarucas, sino en todas las franquicias”, señaló.

Claro que el salto de nivel se siente. El ritmo, la intensidad, la exigencia física y mental son otros. Pero eso no implica una ruptura con el rugby de clubes, sino más bien una continuidad. “Se juega a otro ritmo, tiene otra exigencia. Pero el rugby amateur sigue estando muy preparado, no está tan lejos. Hay muchos chicos que pasan directamente del club a la franquicia. Por ahí les cuesta adaptarse, pero vienen con todas las herramientas y no se nota tanta diferencia”, analizó.

En ese contexto, el buen presente de Tarucas no aparece como una sorpresa, sino como una consecuencia lógica. “Creo que es un trabajo que viene desde la temporada pasada. Se mantuvieron muchos jugadores, el mismo staff. Hoy estamos donde estamos por un muy buen trabajo que se viene haciendo hace casi dos años”, explicó.

A nivel personal, también reconoce una evolución. No tanto en lo físico o en lo técnico, sino en la manera de entender el juego. “Lo que más mejoré es la visión y la interpretación. Antes jugaba a lo que pasaba en el momento. Ahora interpreto mucho más el juego de lo que hacía antes”, contó.

Esa transformación es clave para un jugador que hoy se mueve en los márgenes, donde cada decisión pesa más. Donde no alcanza con correr: hay que elegir cuándo, cómo y por dónde.

En el fondo, todo eso se conecta con algo más grande. Con una identidad que excede a un equipo. “Representar a Tucumán es  increíble. Se vivía antes lo que era la ‘naranja’. Hoy estar sintiendo algo similar es increíble, y más teniendo un equipo profesional en Tucumán”, reflexionó.

Vanni corre, choca y sigue. Pero ya no sólo corre detrás del ingoal rival. Corre dentro de un proceso. De una idea. De una identidad que vuelve a tomar forma. Y en esa carrera, empieza a entender exactamente dónde está parado.


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