Atlético Tucumán y el riesgo de un plan sin margen de error

  • Atlético Tucumán perdió ante Argentinos Juniors en La Paternal tras un error defensivo, profundizando su racha negativa como visitante en el actual torneo de fútbol argentino.
  • El equipo sostuvo un planteo táctico rígido durante más de una hora, pero una desatención en la segunda mitad arruinó la estrategia de Falcioni y sentenció el resultado final.
  • Esta derrota resalta la vulnerabilidad de un sistema sin margen de error y plantea la urgencia de mejorar el rendimiento fuera de casa para evitar una crisis de resultados.

Atlético sostuvo durante más de una hora su plan en La Paternal, pero una desatención defensiva le permitió a Argentinos quedarse con el triunfo. Hernán Mauricio / Especial para La Gaceta. Atlético sostuvo durante más de una hora su plan en La Paternal, pero una desatención defensiva le permitió a Argentinos quedarse con el triunfo. Hernán Mauricio / Especial para La Gaceta. Hernán Mauricio / Especial para LA GACETA.
Diego  Caminos
Por Diego Caminos 19 Abril 2026

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En el fútbol, como en la vida, las posibilidades son infinitas y el futuro siempre es una incógnita. El afán del ser humano por querer tener hasta el tiempo bajo control es solo una ilusión. En ese sentido, en este deporte es casi un pecado agotar todos los recursos en un solo escenario. Atlético Tucumán apostó todas sus fichas a cerrarse y rescatar algún punto en La Paternal. Pero la resistencia, con el tiempo, se derrumbó como un castillo de naipes: el viento fue el 1-0 de Argentinos que sentenció, de forma casi lapidaria, el resultado.

En planteos mezquinos, el marcador final suele definir de manera inequívoca el balance obtenido. Si Atlético conseguía el empate, poco se hablaría del conservadurismo o de la pasividad del equipo. Pero no fue así. El destino es incontrolable y, pese a que el plan parecía sostenerse, terminó claudicando. No haber sumado duele porque ese punto era el único sostén al que se aferraba el “Decano” en este partido, y obtenerlo habría dejado conformes a más de uno en 25 de Mayo y Chile.

Y eso que esa ilusión estuvo viva hasta el minuto 61. El equipo no atacaba, prácticamente no llegaba al arco rival, pero defendía con solidez. Gastón Suso y Clever Ferreira parecían no tener inconvenientes para neutralizar a Tomás Molina, y el “Bicho” no encontraba la forma de abrir el marcador en su casa, convertida en una fortaleza (no pierde allí desde marzo de 2025).

Pero esto se trata de la economía de la escasez: cuando se apuesta solo a defender, el margen de error es cero. Una sola equivocación (en este caso la de Luis Ingolotti al intentar salir a cortar el centro) resulta fatal. Fue exactamente lo que le pasó a Atlético: de un momento a otro, el esfuerzo de la hora de juego previa pareció no haber valido nada. El plan se desmoronó con una sola jugada infortunada y el equipo se fue con las manos vacías.

Es fácil hablar con el diario del lunes: ¿qué habría pasado si el resultado era otro? Lógicamente, las sensaciones serían distintas. Se hablaría del éxito del pragmatismo y de las ventajas de un equipo que supo ser ordenado para maximizar sus escasas oportunidades. Pero la realidad es otra. Atlético volvió a perder. El plan era hacer un partido sin fisuras, depender de que el rival malogre sus situaciones y soñar con algún resquicio para un gol propio. Nada de eso ocurrió.

A la derrota se le suma otro dolor de cabeza para Julio César Falcioni: la enfermería en la mitad de la cancha. Kevin Ortiz, que iba a ser titular esta noche, quedó fuera a último momento afectado por una mialgia en los aductores, según informó la prensa oficial del club. Renzo Tesuri, por su parte, debió retirarse en el entretiempo a causa de una fuerte molestia muscular, dejando su lugar a Ramiro Ruiz Rodríguez.

Al final, lo que manda en el fútbol -y más en un equipo tan urgido como el “Decano”- son los resultados. La necesidad de puntos es imperiosa: son esas unidades que aún no pudo sumar como visitante en lo que va del año y que también malogró en varios duelos como local en este Apertura.

 La sensación puertas adentro, lógicamente, es desoladora. Pero no hay otro camino: el cuerpo técnico debe ajustar los errores, reconocer las fortalezas y seguir trabajando. El plantel, por su parte, debe levantar la cabeza y confiar en el proceso. No hay tiempo para lamentarse: el próximo domingo, desde las 20, Atlético recibirá a Banfield en el Monumental. Con la clasificación a los playoffs ya fuera del alcance, sumar para la tabla anual y la de promedios será, de ahora en más, la máxima obsesión.

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