De la gloria continental a la apatía: el dato que deja a Atlético Tucumán en el fondo de la Primera División
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Atlético Tucumán quedó eliminado matemáticamente del Apertura al no alcanzar los ocho mejores puestos, sumando otro fracaso en la Primera División del fútbol argentino.
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El Decano acumula siete torneos sin superar la fase de grupos desde 2021. Integra una lista negativa junto a Newell’s y Sarmiento como los únicos clubes que nunca avanzaron.
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La falta de descensos genera una apatía institucional y deportiva. El club deberá decidir el próximo semestre si recupera su ambición competitiva o acepta la intrascendencia.
MALA COSTUMBRE. Atlético Tucumán verá los playoffs desde afuera por séptima vez consecutiva. Hernán Mauricio, especial para LA GACETA.
Luego del enésimo mal resultado para Atlético Tucumán en el Apertura, se confirmó algo que era sólo una cuestión de tiempo. El "Decano" agotó matemáticamente sus chances de meterse entre los ocho mejores de la zona y, nuevamente, verá por TV cómo más de la mitad de los equipos de la Primera División se disputan el título en la fase eliminatoria.
Más allá de que prácticamente en ningún momento del certamen en 25 de Mayo y Chile tuvieron grandes esperanzas de avanzar, el hecho de terminar prematuramente la participación no sólo fue lo esperable por el rendimiento en este campeonato, sino que comienza a convertirse en una constante para el "Decano".
Antecedentes que condenan
En 2021, la AFA había instaurado la disputa, todos los años, de al menos un torneo con formato de dos grupos. Y a partir de 2025, los dos certámenes de cada año se juegan bajo esa modalidad. Al repasar las cifras, son siete los torneos que Atlético acumula sin poder avanzar a los cruces de eliminación directa. En este lustro, las mejores actuaciones del club fueron en los torneos largos, todos contra todos, que se jugaron en la segunda parte del año entre 2021 y 2024. Pero incluso con un par de buenas campañas en esos campeonatos, las malas actuaciones en las Copas de la Liga lo terminaron dejando fuera de la clasificación a las copas internacionales.
El “Decano” lleva algo más de una década en Primera, pero ese período presenta una división notoria. Antes de la pandemia, el equipo se había acostumbrado a clasificarse a las Copas, e incluso había logrado llegar hasta la semifinal en la primera Copa de la Superliga, en 2019. Pero luego del confinamiento, la historia dio un giro de 180 grados. Salvo el campeonato que peleó con Lucas Pusineri, y el equipo de la dupla Orsi-Gómez que se quedó fuera de la Sudamericana por diferencia de gol, nunca volvió a estar en las peleas importantes. En los últimos dos años y medio, ya ni siquiera tuvo expectativas de clasificarse. El hincha fue bajando la exigencia y hoy parece normal que el equipo transite sin pena ni gloria la Primera División.
TIEMPO PASADO. El
La última vez que se accedió a la siguiente instancia fue en la lejana Copa Maradona, en 2020, aunque el formato era muy distinto: un grupo de cuatro equipos en el que se jugaron seis fechas y los de 25 de Mayo y Chile ganaron todos los partidos. Sin embargo, en la fase final terminaron últimos en una zona de seis equipos, con cuatro puntos en cinco partidos.
En un formato que da oportunidades a muchos (Colón y Platense fueron campeones, el “Calamar” cayó en otra final y Tigre también llegó a una definición), Atlético es uno de los únicos tres que nunca pasaron de ronda, junto a Newell’s y Sarmiento. Incluso Aldosivi, Central Córdoba, Riestra, Barracas y el descendido Godoy Cruz se metieron alguna vez en la fase de cruces mano a mano.
Tranquilidad contraproducente
El hecho de que el descenso se haya convertido en mala palabra para la AFA, si bien termina salvando a Atlético, también le brinda una tranquilidad que fomenta la relajación. Al haber siempre equipos muy pobres futbolísticamente, es casi una “hazaña” perder la categoría. Este año, Estudiantes de Río Cuarto parece una fija para volver a la Primera Nacional, mientras que Aldosivi y Sarmiento dan respiro por su bajo promedio.
Así, parece que todo estuviera más o menos bien. El equipo se mantiene en Primera, y los técnicos y los jugadores pasan. Mientras tanto, Atlético juega, mete algún triunfo contra un grande, pierde mucho más de lo que gana, no logra ilusionar a su gente, sufre algunos sustos con el descenso pero siempre hay otro equipo que se termina cayendo, y todo vuelve a comenzar cada enero.
La estadística es implacable: desde 2021, y contando únicamente los torneos bajo el formato de zonas, Atlético ganó 24, empató 28 y cayó en 49 partidos de los 101 que disputó.
Quizá por esto, el ambiente que se vive en el Monumental ya no es ni siquiera de bronca como hace algunos años. La sensación que ahora impera en el estadio es de apatía.
Tras los dos partidos que restan, en los que deberá sumar para la tabla del descenso, el desafío de Atlético de cara al próximo semestre será identitario. El club debe decidir si se conforma con ser un habitante silencioso de la Primera División o si está dispuesto a recuperar la ambición que lo llevó a codearse con los grandes del continente.
Por ahora, el silencio del Monumental es el síntoma más claro de una "enfermedad" que la estadística confirma: la de un equipo que dejó de competir para simplemente jugar.



















