El legado de Luis Puenzo, a los ojos de cineastas tucumanos
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Cineastas tucumanos analizaron el legado de Luis Puenzo tras su muerte, destacando su impacto histórico como director de 'La historia oficial' y su rol en el cine nacional.
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Puenzo fue clave en la Ley de Cine y el INCAA. Su obra abordó la dictadura y adaptaciones universales, siendo un puente entre la producción local y el mercado internacional.
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Su partida consolida un modelo de cine con apoyo estatal. Su figura seguirá siendo eje de debate sobre el federalismo y la identidad audiovisual en las nuevas generaciones.
La muerte de Luis Puenzo generó repercusiones en el ámbito cultural de todo el país. En Tucumán, realizadores, docentes y referentes del sector audiovisual coincidieron en destacar la dimensión de su obra y su impacto en la construcción del cine argentino contemporáneo, aunque también surgieron miradas más complejas sobre su rol en la política cinematográfica.
En opinión del escritor y cineasta Fabián Soberón, el recuerdo de Puenzo está atravesado por una experiencia personal fundante. Su primer contacto con “La historia oficial” no sólo fue cinematográfico, sino también vital. “La vi cuando tenía unos 15 años, y me impactó profundamente. No era sólo una gran película: fue también una forma de enterarme de algunas de las cosas más graves que habían ocurrido durante la dictadura”, señaló.
En ese sentido, Soberón interpretó la obra como un relato de revelación progresiva: “Cuenta el despertar de una profesora que no estaba anoticiada de lo que había pasado, y cómo, de a poco, se va develando esa verdad que había permanecido oculta”. Para el autor, esa experiencia se entrelaza con su propia biografía: “Se asocia a mi propio despertar, a mi manera de acercarme a esos años oscurísimos”.
Su lectura de la filmografía de Puenzo no se agota allí. También evocó “Gringo viejo”, destacando tanto su dimensión internacional -con la participación de Gregory Peck- como su vínculo con la literatura. “Me interesa especialmente por la figura de Ambrose Bierce, un escritor clave en mi formación como lector y como autor, cuya historia atraviesa esa película”, explicó.
“La peste”
En esa línea, mencionó además “La peste”, basada sobre la novela de Albert Camus, como otro punto relevante dentro de la obra de Puenzo. “Me impactó que un director argentino trabajara con un texto del canon europeo y lo reinterpretara desde otro lugar”, sostuvo. Y amplió: “Puenzo es un buen ejemplo de alguien que trabaja desde los márgenes con materiales universales. Algo que, en literatura, podría vincularse con operaciones como las de Jorge Luis Borges: entender que la tradición no es lo local inmediato, sino el mundo”.
Pablo Salcedo, vicepresidente de la Cámara de la Industria Audiovisual y presidente de la comisión de filmaciones de Tucumán, propuso un enfoque que combina reconocimiento y matices. “Hablar de Puenzo nos pone también en posiciones encontradas”, advirtió. Por un lado, valoró el peso histórico de “La historia oficial”: “No es menor que haya ganado un Oscar con un tema tan importante, marcando un antes y un después en la lucha por memoria, verdad y justicia. Logró poner en vilo a la comunidad internacional a través de una obra cinematográfica”.
Sin embargo, introdujo una lectura crítica sobre su paso por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa). “Tuvimos puntos encontrados respecto de su gestión y su mirada. Estaba más pensada para el afuera que para el desarrollo federal”, señaló, aunque aclaró que eso no implicó un retroceso directo para el sector. También destacó la continuidad de su legado a través de su familia, vinculada al cine desde distintos roles.
El docente y documentalista Gustavo Caro, de la Escuela de Cine de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT), puso el acento en la dimensión histórica y política del director. “Es una figura clave del cine argentino en la democracia posdictadura”, afirmó. Y subrayó no sólo su rol como realizador, sino también su participación en la consolidación de políticas públicas para el sector. En ese punto, lo ubicó junto a Fernando “Pino” Solanas como uno de los impulsores de la Ley de Cine.
Caro también recordó su rol en la defensa del sistema de fomento en momentos críticos. “Fue una voz importante frente a las políticas neoliberales que amenazaban los fondos de la cultura”, sostuvo. No obstante, también planteó una evaluación equilibrada de su gestión más reciente: “Cuando le tocó presidir el Incaa, no tuvo el mejor desempeño frente a las necesidades del sector. Pero no me quiero quedar sólo con esa imagen, sino con una mirada más amplia de su trayectoria”.
Por su parte, el realizador Bonzo Villegas enfatizó el carácter estructural del aporte de Puenzo. “Es una pérdida muy grande para el cine nacional”, afirmó. Y amplió: “No sólo por su trabajo como director, sino también como productor en películas muy importantes, como ‘XXY’, ‘Infancia clandestina’ o ‘Wakolda’”.
Villegas destacó además su rol en la institucionalización del sector. “Fue miembro fundador de la Academia de Cine y participó en la redacción de la Ley de Cine. Es una de las razones por las que el cine argentino es lo que es”, dijo. Y concluyó: “Más allá de las controversias que pudo haber durante su paso por el Incaa, el mundo del cine está de luto”.
Finalmente, Adriana Chaya, directora de Medios Audiovisuales del Ente Cultural de Tucumán, subrayó la dimensión simbólica y política de su obra. “Con ‘La historia oficial’ le enseñó al mundo que el cine argentino tenía la fuerza necesaria para contar sus propias heridas”, expresó.
En su opinión, el legado de Puenzo trasciende el reconocimiento internacional: “Su aporte está también en su visión estratégica de la industria, en su compromiso con una Ley de Cine y con un Estado presente que impulse la producción audiovisual”. En ese sentido, planteó una continuidad: “Hoy nos queda no sólo su obra, sino la tarea de seguir contando nuestras historias”.
Entre recuerdos personales, análisis de su filmografía y debates sobre su rol institucional, las voces tucumanas construyen una imagen compleja de Puenzo: la de un director central para entender el cine argentino contemporáneo, cuya influencia se proyecta tanto en la pantalla como en las estructuras políticas que sostienen la producción audiovisual.

























