Cómo funciona el buffer de precios de YPF
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YPF aplica en Argentina un esquema de precios para recuperar el desfasaje acumulado, por lo que no bajará las naftas en surtidores pese a la caída internacional del crudo Brent.
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Tras amortiguar el alza global del crudo, la empresa busca compensar ese desfasaje mediante un acuerdo informal donde las productoras financiaron previamente a las refinadoras.
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El esquema mantendrá los precios altos hasta fines de 2026, lo que afectará el consumo local y marcará el rumbo de las demás petroleras, al concentrar YPF el 55% del mercado.
Precios en YPF. Quienes esperaban que la baja internacional del petróleo se reflejara rápido en los surtidores deberán esperar. ARCHIVO LA GACETA / FOTO DE JOSÉ NUNO
YPF explicó con un gráfico la lógica que seguirá su política de precios de combustibles: primero absorbió parte de la disparada internacional del petróleo para moderar los aumentos en los surtidores; ahora, aunque el Brent bajó casi 10% en la última semana y cotiza en torno a los U$S 91, no prevé reducir el precio de las naftas.
El título elegido por la petrolera para presentar el esquema resume el giro con una frase directa: "YPF te ayuda / Vos ayudás a YPF". En la primera etapa, la compañía de mayoría estatal sostuvo parte del impacto de la guerra en Medio Oriente y evitó trasladar toda la suba del crudo al mercado interno. En la segunda, busca recuperar la diferencia acumulada con precios locales más altos, aun si el petróleo internacional retrocede.
El precio que no acompañará al Brent
El Brent llegó a acumular una suba del 67% desde enero, con picos de U$S 118 por barril. De ese salto, el 23% se trasladó al surtidor en menos de dos meses, pero el movimiento dejó un atraso de al menos 15% en el precio de las naftas respecto de la paridad de importación.
Según datos que YPF presentó ante inversores a principios de mayo, esa brecha llegó a superar el 18%. Ese desfasaje es el centro de la discusión. La caída reciente del crudo, impulsada por señales de tregua en el conflicto de Medio Oriente, no alcanza para modificar la hoja de ruta de la
Según el gráfico difundido por YPF, la zona azul del esquema -la etapa definida como "vos me ayudás"- se extiende hasta fines de septiembre de 2026. La consecuencia para los consumidores es directa: quienes esperaban que la baja internacional del petróleo se reflejara rápido en los surtidores deberán esperar.
La compañía busca compensar el tramo previo, cuando el crudo subió con fuerza y los combustibles no acompañaron toda esa escalada. Del amortiguador a la recuperación El mecanismo comenzó el 1° de abril, cuando YPF puso en marcha un "buffer de precios" por hasta 45 días.
La decisión apuntó a mantener aproximadamente estables los valores en surtidor en medio de la volatilidad del mercado energético global. El esquema se limitó al componente vinculado al Brent, la referencia internacional que impacta sobre el mercado argentino.
La empresa, conducida por Horacio Marín, planteó entonces una política de estabilización para evitar saltos bruscos en el precio final y distribuir los ajustes a lo largo del tiempo.
Desde el inicio del conflicto, el 28 de febrero, el Brent trepó con fuerza. YPF aplicó primero un amortiguador entre el 31 de marzo y el 15 de mayo, período en el que el precio del combustible quedó prácticamente fijo mientras el petróleo internacional mantuvo una fuerte volatilidad. Luego, el 13 de mayo, la petrolera anunció una suba de apenas 1% y extendió el mecanismo por otros 30 días, hasta el 15 de junio.
El supuesto que ordena esa estrategia es que, una vez superado el pico de tensión internacional, comenzaría la etapa de recuperación de los precios internos. El préstamo que nadie firmó Detrás del esquema aparece un acuerdo informal entre productoras y refinadoras.
Durante la escalada, las productoras vendieron crudo por debajo de la cotización internacional a las refinadoras, con la expectativa de recuperar esa diferencia cuando los precios bajaran. No hubo contrato firmado.
En la práctica, las productoras financiaron a las refinadoras durante el tramo de mayor presión internacional. Ahora, con el Brent en retroceso, el mecanismo desplaza parte de esa compensación hacia los consumidores, que seguirán pagando combustibles altos aunque el barril se aleje de los máximos recientes. La estabilidad cambiaria ofrece un alivio parcial para las petroleras.
El tipo de cambio acumula una caída nominal del 3% en lo que va del año, un factor que ayuda a contener el aumento de los costos en pesos. Pero esa variable no modifica el objetivo central del esquema: cerrar la brecha que quedó abierta durante la suba del crudo.
Una demanda que ya sintió el golpe
El ciclo de aumentos ya impactó sobre el consumo. Según datos de la Secretaría de Energía analizados por la consultora Politikon Chaco, las ventas de combustibles al público cayeron 1,8% interanual en marzo en todo el país. Al ajustar por cantidad de días, el consumo promedio diario mostró una baja del 3,1% mensual.
La señal fue clara: los consumidores empezaron a racionar. Las naftas sintieron más el ajuste que el gasoil, con una caída interanual del 2,4%, frente al 1,1% del diésel. Esa retracción, detectada en las últimas semanas de marzo, fue uno de los elementos que llevó a YPF a abrir el primer amortiguador de precios el 1° de abril.
La empresa buscó sostener la demanda y evitar un traslado pleno de la volatilidad internacional al surtidor. La empresa que ordena el mercado YPF concentra el 55% del despacho de combustibles del país. Detrás aparecen Shell, con el 19%; Axion, con el 14%; y Puma Energy, con el 5%. En ese mercado, ninguna empresa mueve sus precios hasta que YPF lo hace primero.
Esa posición convierte a la petrolera de mayoría estatal en el regulador informal del sector. Sus decisiones no solo definen la estrategia comercial de la compañía, sino que también marcan el ritmo de los aumentos para el resto de las refinadoras.
El litro de nafta súper promedió esta semana los $2037 en la Ciudad de Buenos Aires, donde los precios son más bajos por mayor competencia. A principios de año costaba $1566. En cinco meses, llenar un tanque de 50 litros pasó de $78.300 a casi $102.000. La baja del Brent no cambiará ese recorrido por ahora.
En el gráfico de YPF, la etapa de ayuda al consumidor ya quedó atrás. La zona que sigue muestra otra cosa: el surtidor como caja de recuperación de una diferencia acumulada.





















