De mayor a menor: los motivos por los que San Martín no pudo sostener su ventaja contra Banfield
El equipo de Andrés Yllana dominó con un esquema sólido y se puso en ventaja, pero la pérdida de protagonismo en el complemento y la reacción de Banfield terminaron en una amarga eliminación por penales.
CEDIÓ EL PROTAGONISMO. San Martín hizo méritos para ganar en el primer tiempo, pero cambió la lógica en el complemento y nunca logró reencontrarse con su juego. Foto: Prensa Banfield.
La derrota por penales de San Martín contra Banfield, por los 16avos de la Copa Argentina, cayó como un baldazo de agua fría en Bolívar y Pellegrini. Los motivos pueden ser varios, pero todos desembocan en una misma sensación: la de haber desperdiciado una oportunidad enorme de avanzar en el certamen federal. El escenario estaba servido: un rival de Primera pero herido, un trámite en el que se había hecho méritos suficientes para ganar y una ventaja justificada en el marcador. Sin embargo, el equipo no supo sostener el planteo táctico que Andrés Yllana había propuesto en la primera parte, y tal vez ese fue su mayor pecado.
Desde el tablero, todo marchaba sobre rieles para el “Santo”. El 3-4-3 que planteó el DT fue un acierto total y explica gran parte de la superioridad inicial. Elías López por derecha y Matías García por izquierda fueron los carrileros que le dieron amplitud al equipo para lastimar tanto por fuera como por dentro. A sus desbordes se sumaban los espacios entre líneas que generaba la amplitud del esquema, aprovechados con claridad por Alan Cisnero y Benjamín Borasi, quienes “flotaron” por detrás del delantero Lucas Arfaras.
El doble “5”, conformado por Laureano Rodríguez y Santiago Briñone, presionaba arriba y empujaba territorialmente al rival a su propio campo, agigantando el dominio tucumano. Atrás, la tríada defensiva compuesta por Tiago Peñalba, Nicolás Ferreyra y Nahuel Gallardo controlaba sin problemas, en superioridad numérica, a Mauro Méndez y Tiziano Perrotta, las armas más peligrosas de un tímido “Taladro”.
San Martín materializó esa superioridad con el tanto de Borasi, tras una desconcentración defensiva del conjunto del sur bonaerense, y todo parecía indicar que se aproximaba una noche ideal en Salta. Pero en el complemento, la sinergia cambió por completo y nunca volvió a estar a favor del “Santo”.
Pedro Troglio realizó cuatro modificaciones en su 4-4-2 para salir a buscar el partido y cambió la imagen de su equipo. La llave del empate fue el “10”, Lautaro Gómez, quien aportó la rebeldía que faltaba. San Martín, ingenuo, aceptó la nueva lógica del juego: abandonó su rol protagónico, cedió la pelota y el terreno, una combinación mortal para cualquier equipo que intenta sostener una ventaja mínima. El conjunto de Yllana nunca volvió a hacer aquello que lo había hecho superior en el primer tiempo y, como consecuencia del retroceso excesivo, llegó el gol de Méndez que decretó la igualdad.
La historia en los penales fue sólo el triste cierre de un partido que merecía otro final. Para el “Santo”, es una eliminación dolorosa que deja una enseñanza clave: la de no perder nunca la ambición, incluso cuando el deber parece estar cumplido.





















