La tucumana que pasó de correr por diversión a conquistar una de las carreras de trail más exigentes del país

  • La tucumana Brisa Alderete ganó recientemente los 12K de la Valhöll Ultra Trail en Córdoba, consagrándose tras superar una de las carreras de montaña más difíciles del país.
  • Comenzó corriendo de forma recreativa con su hermana gemela. Su transición al trail running requirió equilibrar duros entrenamientos en montaña con su trabajo y estudios diarios.
  • Esta victoria le otorgó la clasificación a la Hoka Ultra Champaquí y consolidó su proyección para posicionarse entre las mejores corredoras de la modalidad Classic del país.

META. La tucumana atravesó el tramo final de la Valhöll Ultra Trail en soledad rumbo al triunfo en Córdoba. META. La tucumana atravesó el tramo final de la Valhöll Ultra Trail en soledad rumbo al triunfo en Córdoba.

La primera vez que Brisa Alderete salió a correr junto a su hermana gemela apenas completaron tres kilómetros. No había planes de entrenamiento, relojes deportivos ni grandes objetivos. Sólo dos hermanas probando algo nuevo después de hacer crossfit, sin imaginar que unos años más tarde una de ellas cruzaría sola la meta de una de las carreras de trail más importantes del país. Ese recuerdo volvió a aparecerle en Córdoba, cuando se quedó con los 12 kilómetros de la Valhöll Ultra Trail, una de las competencias de montaña más exigentes y convocantes de Argentina. En Villa General Belgrano, bajo la lluvia, el frío y sobre senderos técnicos repletos de subidas, Brisa completó el recorrido en 1h29’39” y escribió el capítulo más importante de su corta trayectoria deportiva.

“Arranqué corriendo con mi gemela y recuerdo que hicimos esos tres kilómetros a un ritmo de siete minutos por kilómetro”, contó Alderete, todavía sorprendida por todo lo que pasó en tan poco tiempo. “Sin ningún conocimiento ni preparación, hicimos los 10K de LA GACETA y después nos animamos a los 21K”, agregó Brisa.

ILUSIÓN. Antes de competir, Brisa Alderete posó bajo el arco de Valhöll Ultra Trail, la carrera que días después terminaría conquistando en Córdoba. ILUSIÓN. Antes de competir, Brisa Alderete posó bajo el arco de Valhöll Ultra Trail, la carrera que días después terminaría conquistando en Córdoba.

Aquella media maratón terminó marcando un antes y un después. “Fue duro completar los 21K sin preparación, por eso decidimos arrancar con grupos de running”, explicó. Poco tiempo después apareció el trail y algo dentro suyo cambió para siempre. “Sin haber corrido ni una vez en senda, ya me había comprado mis primeras zapatillas de trail y mi gemela me había regalado mi primer chaleco de hidratación”, recordó con una sonrisa.

El lugar donde se siente viva

La conexión con la montaña fue inmediata. Su primera experiencia en senderos ocurrió en Aguas Chiquitas, en El Cadillal, durante una salida con su grupo de entrenamiento. “Me sentí desafiada, me encantó”, expresó. Desde entonces empezó a descubrir sensaciones que nunca había encontrado en el asfalto. “Siempre digo que correr es hermoso, pero hacerlo en la montaña es otra sensación. Me siento viva, por eso elijo volver”, aseguró.

EMOCIÓN. Alderete se tapó el rostro apenas terminó la carrera, todavía impactada por todo lo que acababa de conseguir. EMOCIÓN. Alderete se tapó el rostro apenas terminó la carrera, todavía impactada por todo lo que acababa de conseguir.

Los resultados comenzaron a aparecer rápido. Primero llegó un segundo puesto en la clasificación general femenina y después otros rendimientos que empezaron a alimentar su confianza. Pero hubo una carrera puntual que le hizo entender que podía ir por mucho más. “Cuando gané los 10 kilómetros de Extremo Tafí del Valle, mi cabeza hizo un clic y decidí apostar en serio”, confesó.

Con esa idea empezó a preparar la Valhöll junto a su entrenador, Federico Tevés. “Nos propusimos poner esta carrera como el gran objetivo”, explicó. En el medio apareció el Campeonato Nacional de Trail modalidad Classic, donde terminó séptima entre las mejores corredoras del país. “Fue un punto de inflexión para saber dónde trabajar más”, sostuvo.

INCONDICIONAL. La familia y los afectos de Alderete dijeron presente con una bandera especial para acompañarla durante toda la competencia. INCONDICIONAL. La familia y los afectos de Alderete dijeron presente con una bandera especial para acompañarla durante toda la competencia.

Mucho más que correr

El camino hacia Córdoba estuvo lejos de ser sencillo. Como la mayoría de los atletas amateurs, Alderete tuvo que equilibrar entrenamientos, trabajo, estudio y vida personal. Además, varias veces por semana debía trasladarse hasta las sendas para realizar prácticas específicas de montaña. “Conseguir entrenamientos de calidad es uno de los sacrificios que afronto diariamente”, explicó.

GLORIA. Con los brazos en alto y una enorme sonrisa, Alderete celebró una victoria inolvidable en Villa General Belgrano. GLORIA. Con los brazos en alto y una enorme sonrisa, Alderete celebró una victoria inolvidable en Villa General Belgrano.

Y justamente en esos sacrificios pensó durante la carrera. Entre el kilómetro dos y el ocho sostuvo un mano a mano intenso con otra corredora y prácticamente no tuvo margen para relajarse. “Sentía que si aflojaba, iba a perder todo el esfuerzo que venía haciendo”, recordó.

La diferencia recién apareció en la última subida. “Cuando conseguí sacar ventaja, perdí de vista a la segunda y quedé sola en el circuito”, relató. Pero el momento más especial llegó en el tramo final. “Alguien de la organización me gritó: ‘Sos la primera, venís sola’. Ahí entendí que ya estaba”, contó.

Del otro lado de la meta estaban sus hermanas esperándola. El abrazo fue inmediato y también el desahogo. “Sentí que todo lo trabajado valió la pena”, expresó Alderete, emocionada.

ORGULLO. La tucumana compartió escenario junto a otros ganadores durante la ceremonia de premiación en Córdoba. ORGULLO. La tucumana compartió escenario junto a otros ganadores durante la ceremonia de premiación en Córdoba.

El sueño sigue

Más allá del triunfo, para la tucumana este resultado tiene un significado todavía más profundo. “Conseguir una victoria fuera de la provincia significó medirme con corredores de otros lugares”, explicó. Y aunque reconoce que todavía tiene mucho camino por recorrer, también sabe que este puede ser el comienzo de algo importante.

El presente adquiere todavía más valor por su historia personal. “Vengo del interior, de El Puestito, Burruyacú. Ahí el atletismo casi no se practicaba. Esto para mí era inimaginable hace algunos años”, contó. Por eso, cada carrera tiene un significado especial. Nunca llega sola: siempre la acompañan su familia, sus amigos, su novio y su entrenador.

También hay pequeñas cábalas que forman parte de cada desafío. “Mi papá me regaló una Virgencita del Valle en mi primera carrera fuera de Tucumán y desde entonces siempre la llevo conmigo”, reveló. Además, antes de competir escucha una selección de cuatro canciones que, según dice, nunca pueden faltar.

PREMIO. Alderete recibió el pase directo a la Hoka Ultra Champaquí después de conquistar los 12 kilómetros de Valhöll. PREMIO. Alderete recibió el pase directo a la Hoka Ultra Champaquí después de conquistar los 12 kilómetros de Valhöll.

Ahora, después de conquistar Córdoba, Alderete ya piensa en los próximos desafíos. Competirá en The Mountain Trail, en la Carrera TT y también en la Hoka Ultra Champaquí, prueba para la que logró clasificarse gracias a su triunfo en Valhöll. “Quiero posicionarme entre las mejores de la provincia en modalidad Classic y aspirar en un futuro a un nivel nacional”, aseguró.

Aquella chica que alguna vez salió a correr apenas tres kilómetros junto a su hermana, casi por diversión, hoy atraviesa montañas convencida de que encontró su lugar en el mundo. En ese sentido, cada vez que vuelve a ponerse un dorsal, confirma la sensación que descubrió desde la primera vez que pisó una senda. “Me siento viva”, cerró Alderete.

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