El FMI advirtió que bajar la inflación a un dígito podría demorar hasta cuatro años más
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El FMI advirtió este viernes que bajar la inflación a un dígito en Argentina demandará hasta cuatro años, contradiciendo el optimismo del gobierno por la fragilidad externa.
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Ante reservas bajas y alta deuda, el organismo recomendó flexibilizar el tipo de cambio y aplicar reformas impositivas, como ampliar Ganancias y quitar retenciones al agro.
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El plan busca sumar un 3,3% del PBI y elevar exportaciones, pero economistas advierten que abandonar el ancla cambiaria podría generar volatilidad en la actividad económica.
FMI.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) consideró que la desaceleración inflacionaria en la Argentina podría demandar varios años más y planteó la necesidad de avanzar hacia un nuevo esquema de estabilización basado en metas de inflación y mayor flexibilidad cambiaria. Las definiciones surgieron de los documentos “Staff Report”, vinculados a la segunda revisión del acuerdo con el país, y de “Temas Seleccionados”, difundidos este viernes.
“El proceso de bajar la inflación de dos o tres dígitos suele ser rápido, pero consolidarla en un solo dígito toma en promedio entre tres y cuatro años adicionales”, señaló el organismo en uno de los informes.
La evaluación del FMI contrastó con las proyecciones de Javier Milei, quien en distintas oportunidades aseguró que la inflación se desaceleraría rápidamente y llegó a anticipar, a fines de marzo, que el índice comenzaría con cero a partir de agosto.
Además, de la lectura de los documentos se desprendió que el organismo consideró que el dólar todavía no se encuentra en una situación de equilibrio y que será necesario modificar el actual esquema económico para pasar gradualmente hacia un modelo de metas de inflación (“inflation targeting”).
En ese sentido, el Fondo advirtió sobre la necesidad de fortalecer la acumulación de reservas internacionales y flexibilizar la política cambiaria para evitar riesgos de apreciación excesiva del peso.
Según el diagnóstico del organismo, el frente externo argentino continúa siendo vulnerable: las reservas del Banco Central cubren apenas el 38% de la métrica considerada adecuada, mientras que la deuda pública externa equivale al 197% de las exportaciones.
Para mejorar esa situación, el FMI remarcó la importancia de sostener “un tipo de cambio competitivo” y alertó sobre los riesgos asociados al ingreso masivo de divisas provenientes de sectores como la energía y la minería.
En ese marco, el informe hizo referencia al denominado “mal holandés”, fenómeno económico que ocurre cuando un fuerte ingreso de dólares por exportaciones de recursos naturales aprecia la moneda local y afecta la competitividad de otros sectores productivos, como la industria.
Por eso, el organismo sostuvo que “un tipo de cambio más flexible seguirá siendo fundamental para absorber los shocks externos”, acompañado por mecanismos de ahorro de ganancias extraordinarias generadas por el boom exportador.
La propuesta implicó abandonar el uso del tipo de cambio como ancla rígida para controlar precios y avanzar hacia una flotación más flexible, donde el dólar funcione como amortiguador frente a crisis externas.
En paralelo, el FMI volvió a pronunciarse a favor de eliminar gradualmente los impuestos al comercio exterior, especialmente las retenciones al agro. Según sus cálculos, la eliminación total de esos tributos permitiría aumentar un 10% las exportaciones de granos y oleaginosas, con un aporte adicional de unos u$s5.000 millones anuales y un incremento de 0,4% en el PBI.
El organismo también marcó diferencias con la estrategia monetaria actual del Gobierno. Señaló que, con una inflación todavía en niveles de dos dígitos, sostener metas rígidas sobre agregados monetarios puede generar alta volatilidad tanto en las tasas de interés como en la actividad económica.
Por ese motivo, recomendó avanzar gradualmente hacia un régimen de metas de inflación sustentado en la tasa de interés de referencia.
Las recomendaciones del FMI en este punto generaron cuestionamientos entre economistas, que consideran que ese esquema suele ser más efectivo en contextos de inflación más baja y advierten sobre la necesidad de mantener un ancla cambiaria más fuerte mientras persistan niveles elevados de inflación.
En materia tributaria, el Fondo también propuso una profunda reforma del sistema impositivo argentino. El diagnóstico del organismo sostuvo que el esquema actual es complejo, inestable y altamente distorsivo, con más de 155 impuestos y una fuerte dependencia de tributos vinculados al comercio exterior, las transacciones financieras y los Ingresos Brutos provinciales.
Entre las principales propuestas figuró ampliar la base del impuesto a las Ganancias para que al menos el 20% de los trabajadores formales tribute ese gravamen, revisar el régimen de Monotributo para evitar distorsiones y establecer una alícuota corporativa plana del 30%, consignó el diario "Ámbito".
El FMI también sugirió eliminar exenciones impositivas, unificar alícuotas del IVA y avanzar en una reforma fiscal provincial que reemplace progresivamente Ingresos Brutos por un IVA dual provincial-federal en un plazo de diez años.
Según las estimaciones del organismo, una reforma integral podría generar recursos adicionales equivalentes al 3,3% del PBI mediante una ampliación de la base tributaria, la reducción de beneficios fiscales y una mayor recaudación de impuestos patrimoniales provinciales.



















