Por qué es más difícil bajar la panza después de los 30, según un nutricionista

  • El nutricionista Chris Ferreira explicó recientemente que la pérdida de masa muscular y cambios hormonales dificultan reducir la grasa abdominal después de los 30 años.
  • Tras los 30, el metabolismo cambia silenciosamente. El especialista sugiere combatir esto mediante entrenamiento con peso, mayor consumo de agua y proteínas, y un buen descanso.
  • Estos consejos buscan concientizar sobre el cuidado de la salud integral a mediano plazo, instando a realizar chequeos ginecológicos y médicos para un control óptimo.

Por qué es más difícil bajar la panza después de los 30, según un nutricionista Foto: dailylab.es
Hace 1 Hs

Un especialista explicó por qué pasados los 30 años, el cuerpo de las mujeres tienen tendencia a localizar la grasa en el vientre. El nutricionista paraguayo Chris Ferreira indicó una serie de puntos que hay que tener en cuenta al momento de cambiar la rutina si es que el objetivo es disminuir la grasa abdominal. Aunque la alimentación es importante, no es lo único que importa.

Conforme crecemos, el cuerpo sigue teniendo modificaciones. Aunque no se vea o perciba a simple vista, hay funciones que cambian de manera casi silenciosa. Por eso es importante hacer chequeos médicos frecuentes para controlar que algunos niveles hormonales o de nutrientes estén en los niveles en que deben estar. De lo contrario, esos indicadores desbalanceados podrían dificultar aún más bajar de peso.

Reducir grasa abdominal después de los 30

El primer punto que señala Ferreira es la pérdida de masa muscular. La musculatura es un tejido vivo que consume calorías y por eso después de los 30, la falta de músculo se fusiona con la mala alimentación, dando como resultado un exceso de grasa que tiende a depositarse en el vientre. Es fundamental, por lo tanto, empezar a hacer ejercitación con peso.

Otro de los puntos a tener en cuenta es la movilidad del cuerpo. Es habitual elegir opciones sencillas como ascensor o traslado en vehículo. Pero la caminata o subir escaleras en el día sí pueden marcar una pequeña diferencia. Incentivar el gasto calórico es fundamental para evitar que la grasa se siga acumulando.

Como tercer punto, Ferreira menciona la hidratación. Tener al lado una botella de agua todo el día ayudará no solo a consumir el nivel recomendado por día, sino también a moverse. Se estima que tomar agua continuamente estimula la micción, por lo que el cuerpo está obligado a trasladarse aunque sea unos pasos hasta el baño. Además, orinar elimina calorías.

Alimentación y suplementos después de los 30

Después de los 30, el cuerpo responde diferente a la proteína. Por ende, se necesita más cantidad de carne, lácteos y huevos para poder desarrollar la musculatura de lo que se necesitaba una década atrás. Por eso el nutricionista recomienda los suplementos que incluyen proteína para la mañana y creatina para la tarde.

Revisar la calidad del sueño también es fundamental porque dormir mal implica una mala regulación del hambre al día siguiente. Los complementos con magnesio ayudan a estimular el sueño. Además, recomienda estímulos externos como el uso de luces cálidas. Ante estas condiciones, el cerebro interpreta que es hora de dormir.

Por último, llegando a los 30 el cuerpo  disminuye los niveles de estrógeno. Siempre es importante consultar los niveles con un ginecólogo para saber si hay que hacer algún ajuste.

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