Controles insuficientes sobre la papa transgénica propia y extranjera

Las autoridades deberían intensificar los estudios de campo para verificar la evolución de la utilización de las especies modificadas genéticamente. Los laboratorios.

03 Mayo 2002
La papa es la especie más afectada por las manipulaciones genéticas para la obtención de plantas transgénicas. Sin embargo, la liberación a campo de las mismas ha sido superada por el maíz, la soja y el tomate.
Las causas hay que buscarlas en los riesgos ambientales que podrían desencadenarse con el uso de papas transgénicas comerciales en nuestra zona andina. Las pruebas de campo confirmarían los resultados de laboratorio y garantizarían una mayor seguridad en la liberación.
La biotecnología ha superado las etapas iniciales de los descubrimientos y su utilización en diversas industrias se evidencia por un creciente número de productos comerciales transformados genéticamente. Se prevé que la alimentación y la agricultura pasen de una participación del 21%, en un mercado mundial de productos derivados de la biotecnología de U$S 200.000 millones.
Tan rápido ritmo de crecimiento sobrepasa la capacidad de las organizaciones de biocontrol. Para los países en desarrollo, esta situación se ve agravada por el hecho de que las hortalizas y granos transgénicos, creados en cualquier parte del mundo, arriban a sus fronteras donde la falta de infraestructura para el control es común. Hasta 1996, cinco países (Brasil, Argentina, Chile, Costa Rica y Méjico) entre 16 Estados Latinoamericanos y uno caribeño (Cuba), disponían de un mecanismo de medición.

Prueba a campo
En Latinoamérica y el Caribe el progreso en la investigación de plantas transgénicas ha sido rápido en el caso de la papa, uno de los cultivos más valiosos para la región, por ser un alimento básico y por la gran adaptación del cultivo a los diferentes climas.
No obstante, la difusión de las plantas para su posterior adopción por los agricultores se encuentra demorada. Esto se debe a la escasez de pruebas de campo que garantice una liberación sin consecuencias ambientales. Estas pruebas, además, de ser uno de los puntos de referencia para medir los progresos de la agricultura biotecnológica, es una confirmación de los resultados de laboratorio. En Argentina existen 6 laboratorios que trabajan en cultivos transgénicos, 2 de ellos dedicados a la papa, y aún no se realizó ninguna evaluación del comportamiento a campo.
Con la colaboración de la Comisión Nacional de Biotecnología Agropecuaria de nuestro país y de organismos de control de países vecinos, se debería implementar la evaluación del comportamiento a campo en la zona andina de plantas transgénicas de papa locales o introducidas.

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