17 Mayo 2002
El secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, ingeniero Carlos Merenson, junto al Jefe de Gabinete de Asesores de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, ingeniero José Weber, brindó una conferencia de prensa en virtud de que el Comité Ejecutivo del Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal, (FMPM), concedió a la Argentina una donación de U$S3,58 millones para el desarrollo de un Proyecto de Eliminación del Uso de Bromuro de Metilo en la producción de tabaco y de hortalizas no protegidas.
El proyecto será ejecutado por el INTA con las organizaciones de productores, y estará coordinado en el ámbito nacional por la Oficina Programa Ozono (OPROZ).
La preservación del medio ambiente en un país en desarrollo debe ser encarada de un modo que no agrave u obstaculice la necesidad de crecimiento económico. Es en ese contexto que el Gobierno argentino, junto con el sector productivo, adoptó la decisión de presentar al FMPM los proyectos de inversión para sustituir el Bromuro de Metilo por otras alternativas.
Merenson explicó que la Argentina es el cuarto consumidor de Bromuro de Metilo en América Latina y su importación -no se produce en el país- creció de 25 toneladas en 1991 a 821 en 2000.
Se utiliza fundamentalmente en la fumigación de suelos y, en menor cuantía, para tratamientos de productos durables y perecederos almacenados, como medida de cuarentena para exportación e importación. También en estructuras y transportes como tratamiento contra plagas.
El Bromuro de Metilo, además de destruir la capa de ozono, tiene un impacto directo sobre la salud humana ya que es un gas altamente tóxico que, después de un corto período de tiempo, provoca problemas neurológicos y, a elevados niveles de exposición, puede conducir a graves alteraciones en la salud humana.
El proyecto será ejecutado por el INTA con las organizaciones de productores, y estará coordinado en el ámbito nacional por la Oficina Programa Ozono (OPROZ).
La preservación del medio ambiente en un país en desarrollo debe ser encarada de un modo que no agrave u obstaculice la necesidad de crecimiento económico. Es en ese contexto que el Gobierno argentino, junto con el sector productivo, adoptó la decisión de presentar al FMPM los proyectos de inversión para sustituir el Bromuro de Metilo por otras alternativas.
Merenson explicó que la Argentina es el cuarto consumidor de Bromuro de Metilo en América Latina y su importación -no se produce en el país- creció de 25 toneladas en 1991 a 821 en 2000.
Se utiliza fundamentalmente en la fumigación de suelos y, en menor cuantía, para tratamientos de productos durables y perecederos almacenados, como medida de cuarentena para exportación e importación. También en estructuras y transportes como tratamiento contra plagas.
El Bromuro de Metilo, además de destruir la capa de ozono, tiene un impacto directo sobre la salud humana ya que es un gas altamente tóxico que, después de un corto período de tiempo, provoca problemas neurológicos y, a elevados niveles de exposición, puede conducir a graves alteraciones en la salud humana.















