17 Mayo 2002
Las proyecciones de cosecha de granos y oleaginosas para la próxima campaña serán desalentadoras en la Argentina en el ciclo 2002/2003, tanto para la producción de trigo como para la de maíz, que caerán en sus volúmenes productivos, según el último informe del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA).
En el sector granario local sorprendió la cuasi certeza del USDA para evaluar el alcance de la nueva siembra argentina de los principales productos agrícolas de exportación. En ese contexto, tanto desde la Bolsa de Cereales como desde los sectores exportador y productivo se indicó que ni los agricultores saben cómo y cuánto podrán sembrar este año.
En algunos casos, los analistas de la actividad subrayaron que existe un elevado porcentaje de productores que posiblemente pase de largo la agricultura y se vuelque a la ganadería, o bien que siembre con menos tecnología y, curiosamente, logre mayor zafra de menor calidad. Según el USDA, durante la próxima zafra granaria nacional, la forrajera dejaría sólo un volumen de 11 millones de toneladas, frente a los 13 millones que arrojó la campaña 2001/2002, cuando aún resta recolectar más del 10% de la superficie total que se sembró. En cuanto a las exportaciones que el USDA prevé para el maíz argentino nuevo -que se cosecharía después del otoño del 2003-, marcan una merma de 2 millones de toneladas, pasando de 8,5 millones de toneladas estimadas para el ciclo 2001/02 a las actuales de 6,5 millones de toneladas.
Sobre las primeras estimaciones del USDA para el trigo argentino nuevo -cuya siembra debería comenzar en el país- proyectan una cosecha del cereal del orden de los 16,5 millones de toneladas, que se cosecharía entre diciembre de este año y enero de 2003.
En lo que a ventas externas del cereal se refiere, indicó que alcanzarán los 11,8 millones de toneladas. No obstante los vaticinios negativos del USDA para el próximo ciclo agrícola argentino, el organismo mantuvo su proyección de la cosecha de soja del ciclo 2001/02 (que se está terminando de recolectar), en 29,5 millones de toneladas, respecto de las previstas en abril. En cambio, bajó sus pronósticos referidos a las exportaciones argentinas de la oleaginosa, para ubicarlas en 7,7 millones de toneladas, frente a los 8 millones estimados hace un mes.
Evolución de los precios de los granos, por otras variables
Informe semanal - Spark
En este momento se está definiendo a nivel nacional cuál será el método de ajuste para la deuda de los insumos agropecuarios que fueron financiados en 2001 en dólares, para ser pagadas en 2002.
De la definición de este conflicto depende la situación económico-financiera de muchos productores. Gran parte de ellos se vieron beneficiados en el corto plazo por una pesificación 1 a 1 de sus deudas en dólares. En algunos casos (los productores que más atrasados estaban a fines de 2001) sumaron a esta pesificación la posibilidad de pagar con bonos, es decir un descuento adicional de más del 50%.
Parte de los argumentos de los funcionarios al momento de definir los parámetros de la deuda de insumos será la evolución de los precios de los granos (con los cuáles los productores deben generar ingresos para pagarles a las empresas de insumos).
En el caso de la soja, la evolución desde diciembre de 2001 a la fecha muestra un período estacional desde un pico de precios hasta el momento de máxima cosecha. Esto se traduce en una caída de los precios en dólares, acentuada por la aplicación de retenciones.
Esta baja del 26%, se contrapone con un alza de precios corrientes del 142% y, fundamentalmente, un alza del 42% de los precios ajustados por la evolución de los precios mayoristas que mostrarían una inflación acumulada del 70%.
Para el caso del maíz, la situación estacional es similar, debido a que se parte de un precio de fin de año donde la escasez en máxima y se llega al período actual con la mayoría de la cosecha levantada.
Esto se traduce en una caída de los precios en dólares, acentuada por la aplicación de retenciones.
La baja del 22%, en este caso fue acompañada por la caída de los precios internacionales. Los precios corrientes subieron el 152% y los precios ajustados por la evolución de los precios mayoristas un 48%. En el caso de aplicar un dólar descontando las retenciones (como está estipulado en la resolución actual), la evolución de los precios de estos granos en dólares sería similar a este sistema.
Respecto de los precios del maíz para la banda de exportación internos en dólares, las bajas del 22% y del 26% de los precios argentinos en dólares no muestran grandes diferencias, teniendo en cuenta la evolución estacional normal por la llegada de la cosecha, contra un dólar que tendría descuentos del 20 y 23% para la soja y el maíz respectivamente.
Estimaciones
Las primeras estimaciones oficiales sobre la campaña agrícola 2002/2003 proyectan una reducción en la superficie nacional a cubrir con trigo, que se ubicaría cercana a los 7 millones de ha, un 1,5% inferior a la del ciclo previo, según cifras de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGPyA).
El organismo indicó que esas proyecciones son preliminares y su concreción dependerá que los factores económicos actuales logren estabilidad y le permitan al productor planificar adecuadamente su marco productivo anual.
A esos datos se agrega que se verifica cierto atraso en la recolección de cultivos de cosecha gruesa que, debido a factores climáticos, todavía ocupan áreas que en otros años ya habían sido destinadas a los primeros laboreos para el implante del trigo.
En el sector granario local sorprendió la cuasi certeza del USDA para evaluar el alcance de la nueva siembra argentina de los principales productos agrícolas de exportación. En ese contexto, tanto desde la Bolsa de Cereales como desde los sectores exportador y productivo se indicó que ni los agricultores saben cómo y cuánto podrán sembrar este año.
En algunos casos, los analistas de la actividad subrayaron que existe un elevado porcentaje de productores que posiblemente pase de largo la agricultura y se vuelque a la ganadería, o bien que siembre con menos tecnología y, curiosamente, logre mayor zafra de menor calidad. Según el USDA, durante la próxima zafra granaria nacional, la forrajera dejaría sólo un volumen de 11 millones de toneladas, frente a los 13 millones que arrojó la campaña 2001/2002, cuando aún resta recolectar más del 10% de la superficie total que se sembró. En cuanto a las exportaciones que el USDA prevé para el maíz argentino nuevo -que se cosecharía después del otoño del 2003-, marcan una merma de 2 millones de toneladas, pasando de 8,5 millones de toneladas estimadas para el ciclo 2001/02 a las actuales de 6,5 millones de toneladas.
Sobre las primeras estimaciones del USDA para el trigo argentino nuevo -cuya siembra debería comenzar en el país- proyectan una cosecha del cereal del orden de los 16,5 millones de toneladas, que se cosecharía entre diciembre de este año y enero de 2003.
En lo que a ventas externas del cereal se refiere, indicó que alcanzarán los 11,8 millones de toneladas. No obstante los vaticinios negativos del USDA para el próximo ciclo agrícola argentino, el organismo mantuvo su proyección de la cosecha de soja del ciclo 2001/02 (que se está terminando de recolectar), en 29,5 millones de toneladas, respecto de las previstas en abril. En cambio, bajó sus pronósticos referidos a las exportaciones argentinas de la oleaginosa, para ubicarlas en 7,7 millones de toneladas, frente a los 8 millones estimados hace un mes.
Evolución de los precios de los granos, por otras variables
Informe semanal - Spark
En este momento se está definiendo a nivel nacional cuál será el método de ajuste para la deuda de los insumos agropecuarios que fueron financiados en 2001 en dólares, para ser pagadas en 2002.
De la definición de este conflicto depende la situación económico-financiera de muchos productores. Gran parte de ellos se vieron beneficiados en el corto plazo por una pesificación 1 a 1 de sus deudas en dólares. En algunos casos (los productores que más atrasados estaban a fines de 2001) sumaron a esta pesificación la posibilidad de pagar con bonos, es decir un descuento adicional de más del 50%.
Parte de los argumentos de los funcionarios al momento de definir los parámetros de la deuda de insumos será la evolución de los precios de los granos (con los cuáles los productores deben generar ingresos para pagarles a las empresas de insumos).
En el caso de la soja, la evolución desde diciembre de 2001 a la fecha muestra un período estacional desde un pico de precios hasta el momento de máxima cosecha. Esto se traduce en una caída de los precios en dólares, acentuada por la aplicación de retenciones.
Esta baja del 26%, se contrapone con un alza de precios corrientes del 142% y, fundamentalmente, un alza del 42% de los precios ajustados por la evolución de los precios mayoristas que mostrarían una inflación acumulada del 70%.
Para el caso del maíz, la situación estacional es similar, debido a que se parte de un precio de fin de año donde la escasez en máxima y se llega al período actual con la mayoría de la cosecha levantada.
Esto se traduce en una caída de los precios en dólares, acentuada por la aplicación de retenciones.
La baja del 22%, en este caso fue acompañada por la caída de los precios internacionales. Los precios corrientes subieron el 152% y los precios ajustados por la evolución de los precios mayoristas un 48%. En el caso de aplicar un dólar descontando las retenciones (como está estipulado en la resolución actual), la evolución de los precios de estos granos en dólares sería similar a este sistema.
Respecto de los precios del maíz para la banda de exportación internos en dólares, las bajas del 22% y del 26% de los precios argentinos en dólares no muestran grandes diferencias, teniendo en cuenta la evolución estacional normal por la llegada de la cosecha, contra un dólar que tendría descuentos del 20 y 23% para la soja y el maíz respectivamente.
Estimaciones
Las primeras estimaciones oficiales sobre la campaña agrícola 2002/2003 proyectan una reducción en la superficie nacional a cubrir con trigo, que se ubicaría cercana a los 7 millones de ha, un 1,5% inferior a la del ciclo previo, según cifras de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGPyA).
El organismo indicó que esas proyecciones son preliminares y su concreción dependerá que los factores económicos actuales logren estabilidad y le permitan al productor planificar adecuadamente su marco productivo anual.
A esos datos se agrega que se verifica cierto atraso en la recolección de cultivos de cosecha gruesa que, debido a factores climáticos, todavía ocupan áreas que en otros años ya habían sido destinadas a los primeros laboreos para el implante del trigo.















