14 Junio 2002
La organización ecologista Greenpeace, en un documento presentado en la Conferencia Mundial de la Alimentación, criticó la política agrícola en la Argentina porque "es el segundo productor de alimentos transgénicos del mundo y la mitad de su población pasa hambre".
Greenpeace remarcó que la situación alimentaria en la Argentina "deja sin sustento las afirmaciones sobre los supuestos beneficios económicos y ambientales de los transgénicos, tal como suele presentarse desde empresas multinacionales semilleras y políticos nacionales".
En el documento "Cosecha récord-hambre récord", presentado por Greenpeace en la Conferencia Mundial que comenzó ayer en Roma, la organización afirmó que "si bien la industria de los transgénicos promete que la aplicación de sus tecnologías solucionará el problema del hambre en el mundo, en la Argentina pasó todo lo contrario".
"Bajo el poder de multinacionales que buscan ser los nuevos amos mundiales de los alimentos, desde los campos hasta la mesa, la seguridad alimentaria en la Argentina entró en un altísimo riesgo", dijo Emiliano Ezcurra, miembro del grupo ecologista.
Según Greenpeace, Argentina fue el país que introdujo con más entusiasmo los cultivos transgénicos como política agrícola y se transformó en el segundo productor mundial, especialmente de soja, maíz y algodón, productos que van a alimentar, luego, el ganado europeo.
Sin embargo, "en el mismo período en el que aumentaban considerablemente las exportaciones de productos transgénicos, se incrementaba también la falta de seguridad alimentaria y la mitad de la población caía en la pobreza", remarcó críticamente el documento.
Greenpeace remarcó que la situación alimentaria en la Argentina "deja sin sustento las afirmaciones sobre los supuestos beneficios económicos y ambientales de los transgénicos, tal como suele presentarse desde empresas multinacionales semilleras y políticos nacionales".
En el documento "Cosecha récord-hambre récord", presentado por Greenpeace en la Conferencia Mundial que comenzó ayer en Roma, la organización afirmó que "si bien la industria de los transgénicos promete que la aplicación de sus tecnologías solucionará el problema del hambre en el mundo, en la Argentina pasó todo lo contrario".
"Bajo el poder de multinacionales que buscan ser los nuevos amos mundiales de los alimentos, desde los campos hasta la mesa, la seguridad alimentaria en la Argentina entró en un altísimo riesgo", dijo Emiliano Ezcurra, miembro del grupo ecologista.
Según Greenpeace, Argentina fue el país que introdujo con más entusiasmo los cultivos transgénicos como política agrícola y se transformó en el segundo productor mundial, especialmente de soja, maíz y algodón, productos que van a alimentar, luego, el ganado europeo.
Sin embargo, "en el mismo período en el que aumentaban considerablemente las exportaciones de productos transgénicos, se incrementaba también la falta de seguridad alimentaria y la mitad de la población caía en la pobreza", remarcó críticamente el documento.















