14 Junio 2002
Durante los últimos días, y contrariamente a lo que había caracterizado al mercado de granos argentinos, se reactivaron las ventas de exportación de maíz nacional, de acuerdo con los datos que maneja la actividad en el circuito local.
Sobre el tema, se conocieron negocios concretados con Chile, que adquirió 25.000 toneladas de la forrajera; Egipto, 25.000 tn; Irán, que realizó negocios de compra por 50.000 tn; Japón, con 60.000 tn; Perú, con 50.000 tn, y Portugal, cuyos importadores adquirieron otras 40.000 tn de maíz argentino.
De acuerdo con los datos que proporcionó el analista agropecuario Alejandro Ramírez, esos negocios se concretaron con carga para la segunda quincena de este mes y la primera de julio, desde los puertos del río Paraná.
Con el cierre de esos contratos de exportación, la Argentina lleva vendido en el exterior 5,6 millones de tn de la forrajera de la zafra 2000/2001. A pesar de que el volumen semanal de ventas subió notablemente (270.000 tn), el promedio de igual época del año pasado era de 350/400.000 tn por semana, subrayó Ramírez.
Asimismo, en el ranking de países compradores se destaca Corea del sur en primer lugar, con 800.000 tn, seguido por Chile, que adquirió 580.000 tn.
En orden de importancia en materia de importaciones del grano argentino, a esas dos naciones le siguen España, con 500.000 tn, y Perú, que compró 400.000 tn de la forrajera de producción nacional.
Esta reactivación de ventas al extranjero de maíz nacional llevó expectativas favorables a las filas de los operadores granarios, que observaron un cambio de actitud en los oferentes del producto.
Al aparecer lotes para comercializar, debido al mayor interés demostrado por los exportadores, se produjeron subas moderadas en las cotizaciones. Esto llevó a cambiar el comportamiento comercial de los productores agrícolas que, en los últimos dos meses, sólo hicieron ofertas esporádicas de todos los productos granarios y únicamente impulsados por necesidades precisas, respecto de tener liquidez para cubrir pagos urgentes.
Asimismo, los funcionarios del Ministerio de Economía ven con buenos ojos este aumento en el volumen de exportación de maíz, ya que de ese modo se generan nuevas divisas que ingresarían rápidamente al país.
Sólo se sembró el 8% en el área triguera
El alto costo de los agroquímicos, fertilizantes y la falta de previsibilidad que provoca la suba continua del valor del gasoil en tiempo de siembra, están demorando la siembra del trigo al punto que, en numerosas regiones, ya se está fuera de fecha para cultivas variedades de ciclo largo.
De acuerdo con el último relevamiento privado que difundió la Bolsa de Cereales de Buenos Aires sobre la siembra de la campaña 2002/2003, hasta el momento sólo se sembró el 8% del total de las hectáreas prevista para cubrir este año con el cereal.
A igual fecha del año pasado, y aún con cotizaciones por debajo de las actuales para el grano, la cobertura alcanzaba al 20% de las intenciones de siembra proyectadas al inicio del período agrícola.
Frente a las dificultades financieras de los productores y ante a la imposibilidad de sembrar variedades de trigo de ciclo largo, la entidad privada no descartó que el implante pueda reducirse este año, así como que las superficies que se preveía destinar al grano en este ciclo, finalmente se cubran con soja de primera.
Respecto del área estimada inicialmente para cubrir con el grano fino (6,3 millones de hectáreas), que ya marcó una disminución significativa contrastando guarismos con el ciclo previo, podría recortarse aún más, en tanto no se avizoren cambios favorables (para las finanzas de los agricultores) en materia de posibilidades de acceder a insumos básicos como agroquímicos y fertilizantes.Asimismo, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires advirtió que más complejo es aún el escenario que se presenta para los chacareros, respecto del aprovisionamiento y precios estables del gasoil, el principal insumo que utiliza el agro precisamente en la etapa de laboreos previos a la siembra e inmediatamente posteriores. En ese contexto, directivos de la entidad recordaron que el valor del gasoil subió alrededor del 90%, respecto de la campaña anterior, mientras que las cotizaciones de granos y oleaginosas no se alinearon con ese crecimiento.
Fuerte incidencia del agro en la macroeconomía
En la última semana el Gobierno se preocupó por presionar a los exportadores para que liquiden sus dólares. Así pretende tranquilizar la plaza cambiaria, que es su máximo objetivo de política económica en el corto plazo. Es razonable, ya que una disparada del dólar generaría más presión inflacionaria.
Pero dentro del sistema monetario, no se cumple la eficiencia para las transacciones, ya que no se tiene un esquema de precios sino se expresan en kilogramos o toneladas. De manera que la unidad de cuenta son los granos, y ellos representan el "ahorro" ante la falta de financiación.
Sin crédito y por las deudas bancarias "granificadas" al dólar libre menos las retenciones, las empresas proveedoras no quieren vender y tampoco pagar. Y sólo vende para saldar algunas deudas. Entonces, se generó un retraso importante de ventas.
Pero el panorama es distinto entre los cereales y las oleaginosas. El trigo se vendió normalmente y el maíz, con un importante volumen de negocios forward y la caída de la producción respecto de 2001, es similar al del año anterior y al promedio de los últimos cinco años. En cambio, los productores de soja sólo vendieron el 35%, lo que representa un retraso del 34%. También el girasol muestra atrasos aunque inferiores a la soja, ya que el porcentaje negociado resulta un 21% inferior a los años anteriores.
La magnitud de estos retrasos en las ventas, en términos de toneladas, puede dar una idea para poder cuantificar el posible efecto en la macro y en la microeconomía. A esta altura del año las exportaciones de trigo ya se realizaron y una parte importante de maíz. Por eso, teniendo en cuenta los dólares que podrían liquidarse por las ventas de granos, la hegemonía de la soja es mayor. Sólo las ventas del complejo sojero alcanzarían los U$S3.000 millones, es decir el 83% de los U$S3.650 millones que ingresarían al país por las ventas de los "ahorros granarios".
En los últimos meses hay escasez de oferta de subproductos de soja y girasol argentinos el mercado mundial. Entre los factores que inciden figura la falta de incentivos para la cancelación de pasivos agropecuarios y parámetros normales para la retención. Pero la dirigencia no advierte que la definición del problema de las deudas del ciclo anterior podría dar importantes soluciones a la macroeconomía de corto plazo.
Sobre el tema, se conocieron negocios concretados con Chile, que adquirió 25.000 toneladas de la forrajera; Egipto, 25.000 tn; Irán, que realizó negocios de compra por 50.000 tn; Japón, con 60.000 tn; Perú, con 50.000 tn, y Portugal, cuyos importadores adquirieron otras 40.000 tn de maíz argentino.
De acuerdo con los datos que proporcionó el analista agropecuario Alejandro Ramírez, esos negocios se concretaron con carga para la segunda quincena de este mes y la primera de julio, desde los puertos del río Paraná.
Con el cierre de esos contratos de exportación, la Argentina lleva vendido en el exterior 5,6 millones de tn de la forrajera de la zafra 2000/2001. A pesar de que el volumen semanal de ventas subió notablemente (270.000 tn), el promedio de igual época del año pasado era de 350/400.000 tn por semana, subrayó Ramírez.
Asimismo, en el ranking de países compradores se destaca Corea del sur en primer lugar, con 800.000 tn, seguido por Chile, que adquirió 580.000 tn.
En orden de importancia en materia de importaciones del grano argentino, a esas dos naciones le siguen España, con 500.000 tn, y Perú, que compró 400.000 tn de la forrajera de producción nacional.
Esta reactivación de ventas al extranjero de maíz nacional llevó expectativas favorables a las filas de los operadores granarios, que observaron un cambio de actitud en los oferentes del producto.
Al aparecer lotes para comercializar, debido al mayor interés demostrado por los exportadores, se produjeron subas moderadas en las cotizaciones. Esto llevó a cambiar el comportamiento comercial de los productores agrícolas que, en los últimos dos meses, sólo hicieron ofertas esporádicas de todos los productos granarios y únicamente impulsados por necesidades precisas, respecto de tener liquidez para cubrir pagos urgentes.
Asimismo, los funcionarios del Ministerio de Economía ven con buenos ojos este aumento en el volumen de exportación de maíz, ya que de ese modo se generan nuevas divisas que ingresarían rápidamente al país.
Sólo se sembró el 8% en el área triguera
El alto costo de los agroquímicos, fertilizantes y la falta de previsibilidad que provoca la suba continua del valor del gasoil en tiempo de siembra, están demorando la siembra del trigo al punto que, en numerosas regiones, ya se está fuera de fecha para cultivas variedades de ciclo largo.
De acuerdo con el último relevamiento privado que difundió la Bolsa de Cereales de Buenos Aires sobre la siembra de la campaña 2002/2003, hasta el momento sólo se sembró el 8% del total de las hectáreas prevista para cubrir este año con el cereal.
A igual fecha del año pasado, y aún con cotizaciones por debajo de las actuales para el grano, la cobertura alcanzaba al 20% de las intenciones de siembra proyectadas al inicio del período agrícola.
Frente a las dificultades financieras de los productores y ante a la imposibilidad de sembrar variedades de trigo de ciclo largo, la entidad privada no descartó que el implante pueda reducirse este año, así como que las superficies que se preveía destinar al grano en este ciclo, finalmente se cubran con soja de primera.
Respecto del área estimada inicialmente para cubrir con el grano fino (6,3 millones de hectáreas), que ya marcó una disminución significativa contrastando guarismos con el ciclo previo, podría recortarse aún más, en tanto no se avizoren cambios favorables (para las finanzas de los agricultores) en materia de posibilidades de acceder a insumos básicos como agroquímicos y fertilizantes.Asimismo, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires advirtió que más complejo es aún el escenario que se presenta para los chacareros, respecto del aprovisionamiento y precios estables del gasoil, el principal insumo que utiliza el agro precisamente en la etapa de laboreos previos a la siembra e inmediatamente posteriores. En ese contexto, directivos de la entidad recordaron que el valor del gasoil subió alrededor del 90%, respecto de la campaña anterior, mientras que las cotizaciones de granos y oleaginosas no se alinearon con ese crecimiento.
Fuerte incidencia del agro en la macroeconomía
En la última semana el Gobierno se preocupó por presionar a los exportadores para que liquiden sus dólares. Así pretende tranquilizar la plaza cambiaria, que es su máximo objetivo de política económica en el corto plazo. Es razonable, ya que una disparada del dólar generaría más presión inflacionaria.
Pero dentro del sistema monetario, no se cumple la eficiencia para las transacciones, ya que no se tiene un esquema de precios sino se expresan en kilogramos o toneladas. De manera que la unidad de cuenta son los granos, y ellos representan el "ahorro" ante la falta de financiación.
Sin crédito y por las deudas bancarias "granificadas" al dólar libre menos las retenciones, las empresas proveedoras no quieren vender y tampoco pagar. Y sólo vende para saldar algunas deudas. Entonces, se generó un retraso importante de ventas.
Pero el panorama es distinto entre los cereales y las oleaginosas. El trigo se vendió normalmente y el maíz, con un importante volumen de negocios forward y la caída de la producción respecto de 2001, es similar al del año anterior y al promedio de los últimos cinco años. En cambio, los productores de soja sólo vendieron el 35%, lo que representa un retraso del 34%. También el girasol muestra atrasos aunque inferiores a la soja, ya que el porcentaje negociado resulta un 21% inferior a los años anteriores.
La magnitud de estos retrasos en las ventas, en términos de toneladas, puede dar una idea para poder cuantificar el posible efecto en la macro y en la microeconomía. A esta altura del año las exportaciones de trigo ya se realizaron y una parte importante de maíz. Por eso, teniendo en cuenta los dólares que podrían liquidarse por las ventas de granos, la hegemonía de la soja es mayor. Sólo las ventas del complejo sojero alcanzarían los U$S3.000 millones, es decir el 83% de los U$S3.650 millones que ingresarían al país por las ventas de los "ahorros granarios".
En los últimos meses hay escasez de oferta de subproductos de soja y girasol argentinos el mercado mundial. Entre los factores que inciden figura la falta de incentivos para la cancelación de pasivos agropecuarios y parámetros normales para la retención. Pero la dirigencia no advierte que la definición del problema de las deudas del ciclo anterior podría dar importantes soluciones a la macroeconomía de corto plazo.















