21 Junio 2002
Del ajuste al desajuste. Fue el camino que comenzaron a transitar los hombres del campo. Primero con el desmadre que se produjo en las finanzas sectoriales tras la devaluación, la pesificación y la dolarización, al voleo, que se hizo desde el Gobierno nacional según desfilaba por el escenario oficial la catarata de problemas a resolver.
Pero la consecuencia inmediata, o la bofetada más cruel, llegó casi junto con el otoño, cuando brotaron como el alepho las dificultades económicas para encarar la presente campaña agrícola.
Dicen, los que saben, que lo peor todavía no llegó... que una cosa es postergar el trigo o lograr una cosecha mediocre, en volumen y calidad, y otra mucho más compleja es arriesgarse a la siembra de los granos gruesos.
En ese punto, los analistas sectoriales vaticinan un "agosto negro", porque entre los insumos y los productores endeudados hay más de 1.500 millones de dólares. Al tire desde el campo y al no afloje del lado de los empresarios, con posturas clarísimas: sin plata, no hay mercadería y más precisamente, sin dólares o pagos "cerealizados", no facilitarán el camino hacia los nuevos endeudamientos que se ven venir.
Bancos "secos"
Los bancos locales no tienen habilitada ninguna línea de financiamiento para el agro a corto, mediano o largo plazo. Por el momento, no están dadas las condiciones como para encarar proyectos de esa naturaleza, respondieron en privado los gerentes y oficiales agropecuarios de los bancos que consultó el Suplemento Rural de LA GACETA.
"El financiamiento no existe" confirmó un oficial de inversiones de un banco de primera línea de la City bancaria tucumana.
La afirmación, corta pero contundente, define el cuadro de situación que viven los productores agropecuarios frente a la agudización de la recesión en la economía, la devaluación del peso y la inflación.
Cheques muy caros
"Lo que sí existe es la compra de cheques, pero sólo se analiza el caso cliente por cliente, y según quién sea el titular del cheque emitido; tienen que ser clientes muy referenciados", explicó el gerente de un banco que cuenta con una importante cartera de clientes agropecuarios.
"Además, las tasas que se cobran son muy altas", advirtió.
De una serie de consultas realizadas en la City local, se determinó que los bancos que compran ese tipo de valores cobran intereses que oscilan entre el 80% y el 130% anual.
"Es un costo financiero muy alto que nosotros recomendamos mejor no entrar, salvo que el productor atraviese una situación extremadamente crítica y urgente y esa sea la única salida para la tormenta financiera que esté viviendo", señaló. Por otro lado, en una entidad de primera línea de capitales extranjeros se renovaron las líneas de prefinanciación para exportar. "Varios de nuestros clientes cancelaron su deuda y se les prorrogó esa línea de financiamiento", comentó el analista de inversiones agropecuarias.
"Del resto de las líneas para el agro la mayoría fue pesificada -casi el 80% obtuvo ese beneficio-, lo que les permitió regularizar su situación. Es el caso de los productores de granos y de citrus", acotó el especialista. "El resto de nuestra clientela agropecuaria obtuvo alguna flexibilización, como es el caso de los azucareros que recién comenzaron la zafra 2002", comentó.
"Pero esa flexibilización es en una línea en pesos y a corto plazo, con el compromiso de cancelar la deuda cuando la cosecha esté más avanzada", agregó el banquero.
Regularizaron las deudas
En los bancos reconocen en silencio y con satisfacción, que los planes de regularización de las deudas que encararon con la mayoría de sus clientes agropecuarios les permitió corregir los problemas de deudas que tenían a partir de la pesificación de los créditos.
Los banqueros reconocieron que los empresarios agropecuarios decidieron esforzarse porque no quieren afectar el capital de trabajo con que cuentan. "No quieren que se extienda en el tiempo y que los montos de amplíen de la mora que acarrean en el pago de sus créditos bancarios", señalaron los financistas. "El impacto que tendrá el CER los espantó", observó el banquero.
La devaluación golpeó a la horticultura
"La devaluación para la horticultura tucumana fue un golpe muy bajo, ya que la necesidad de insumos que tiene esta actividad es muy fuerte, y al ser éstos en su mayoría importados generan una fuerte alza del costo de producción", comentó un productor papero. A pesar de esto, el "papero" sigue haciendo esfuerzos para poder comenzar un nuevo ciclo de cultivo, pero debe actuar con mucha cautela ya que la producción se vende en su mayoría en el mercado interno.
Este mercado, debido a la crisis general del país, se encuentra muy golpeado y, por ende, su capacidad de consumo está fuertemente vinculada a los precios que se pueden tener de las mercaderías a consumir. El mercado interno se maneja por los efectos de la oferta y de la demanda, por lo que el equilibrio que exista en este mercado es el que formará los precios de los productos.
El productor hortícola en estos momentos está fuertemente presionado por la falta de financiación de todos los insumos que componen el costo de producción. Los fertilizantes, los fungicidas, los insecticidas, herbicidas, desecantes, repuestos de maquinarias y materias primas de los envases y embalajes son importados, lo que genera un alto costo. Además, las empresas proveedoras tienen la necesidad de cobrarlos de contado.
Hoy el productor debe afrontar todos sus gastos con dinero en efectivo, salvo algunas excepciones con cheques.
El problema es que los insumos los está pagando a valor del dolar del día y, como dijimos anteriormente, el productor conoce su precio de venta cuando está cosechando.
Además, se suma el hecho de que un insumo como el gasoil sigue su ascenso, lo que aumenta su costo, no existiendo ningún precio diferencial para el sector.
Hoy es fundamental que exista un fuerte apoyo al sector hortícola por parte del Gobierno y de las instituciones, además de las empresas proveedoras de insumos, procurando encontrar alguna respuesta válida de apoyo financiero para un sector que aporta productos de gran necesidad y de alta calidad al mercado interno, además de generar una fuerte demanda de mano de obra debido al manejo intensivo en el cultivo y cosecha.
Pero la consecuencia inmediata, o la bofetada más cruel, llegó casi junto con el otoño, cuando brotaron como el alepho las dificultades económicas para encarar la presente campaña agrícola.
Dicen, los que saben, que lo peor todavía no llegó... que una cosa es postergar el trigo o lograr una cosecha mediocre, en volumen y calidad, y otra mucho más compleja es arriesgarse a la siembra de los granos gruesos.
En ese punto, los analistas sectoriales vaticinan un "agosto negro", porque entre los insumos y los productores endeudados hay más de 1.500 millones de dólares. Al tire desde el campo y al no afloje del lado de los empresarios, con posturas clarísimas: sin plata, no hay mercadería y más precisamente, sin dólares o pagos "cerealizados", no facilitarán el camino hacia los nuevos endeudamientos que se ven venir.
Bancos "secos"
Los bancos locales no tienen habilitada ninguna línea de financiamiento para el agro a corto, mediano o largo plazo. Por el momento, no están dadas las condiciones como para encarar proyectos de esa naturaleza, respondieron en privado los gerentes y oficiales agropecuarios de los bancos que consultó el Suplemento Rural de LA GACETA.
"El financiamiento no existe" confirmó un oficial de inversiones de un banco de primera línea de la City bancaria tucumana.
La afirmación, corta pero contundente, define el cuadro de situación que viven los productores agropecuarios frente a la agudización de la recesión en la economía, la devaluación del peso y la inflación.
Cheques muy caros
"Lo que sí existe es la compra de cheques, pero sólo se analiza el caso cliente por cliente, y según quién sea el titular del cheque emitido; tienen que ser clientes muy referenciados", explicó el gerente de un banco que cuenta con una importante cartera de clientes agropecuarios.
"Además, las tasas que se cobran son muy altas", advirtió.
De una serie de consultas realizadas en la City local, se determinó que los bancos que compran ese tipo de valores cobran intereses que oscilan entre el 80% y el 130% anual.
"Es un costo financiero muy alto que nosotros recomendamos mejor no entrar, salvo que el productor atraviese una situación extremadamente crítica y urgente y esa sea la única salida para la tormenta financiera que esté viviendo", señaló. Por otro lado, en una entidad de primera línea de capitales extranjeros se renovaron las líneas de prefinanciación para exportar. "Varios de nuestros clientes cancelaron su deuda y se les prorrogó esa línea de financiamiento", comentó el analista de inversiones agropecuarias.
"Del resto de las líneas para el agro la mayoría fue pesificada -casi el 80% obtuvo ese beneficio-, lo que les permitió regularizar su situación. Es el caso de los productores de granos y de citrus", acotó el especialista. "El resto de nuestra clientela agropecuaria obtuvo alguna flexibilización, como es el caso de los azucareros que recién comenzaron la zafra 2002", comentó.
"Pero esa flexibilización es en una línea en pesos y a corto plazo, con el compromiso de cancelar la deuda cuando la cosecha esté más avanzada", agregó el banquero.
Regularizaron las deudas
En los bancos reconocen en silencio y con satisfacción, que los planes de regularización de las deudas que encararon con la mayoría de sus clientes agropecuarios les permitió corregir los problemas de deudas que tenían a partir de la pesificación de los créditos.
Los banqueros reconocieron que los empresarios agropecuarios decidieron esforzarse porque no quieren afectar el capital de trabajo con que cuentan. "No quieren que se extienda en el tiempo y que los montos de amplíen de la mora que acarrean en el pago de sus créditos bancarios", señalaron los financistas. "El impacto que tendrá el CER los espantó", observó el banquero.
La devaluación golpeó a la horticultura
"La devaluación para la horticultura tucumana fue un golpe muy bajo, ya que la necesidad de insumos que tiene esta actividad es muy fuerte, y al ser éstos en su mayoría importados generan una fuerte alza del costo de producción", comentó un productor papero. A pesar de esto, el "papero" sigue haciendo esfuerzos para poder comenzar un nuevo ciclo de cultivo, pero debe actuar con mucha cautela ya que la producción se vende en su mayoría en el mercado interno.
Este mercado, debido a la crisis general del país, se encuentra muy golpeado y, por ende, su capacidad de consumo está fuertemente vinculada a los precios que se pueden tener de las mercaderías a consumir. El mercado interno se maneja por los efectos de la oferta y de la demanda, por lo que el equilibrio que exista en este mercado es el que formará los precios de los productos.
El productor hortícola en estos momentos está fuertemente presionado por la falta de financiación de todos los insumos que componen el costo de producción. Los fertilizantes, los fungicidas, los insecticidas, herbicidas, desecantes, repuestos de maquinarias y materias primas de los envases y embalajes son importados, lo que genera un alto costo. Además, las empresas proveedoras tienen la necesidad de cobrarlos de contado.
Hoy el productor debe afrontar todos sus gastos con dinero en efectivo, salvo algunas excepciones con cheques.
El problema es que los insumos los está pagando a valor del dolar del día y, como dijimos anteriormente, el productor conoce su precio de venta cuando está cosechando.
Además, se suma el hecho de que un insumo como el gasoil sigue su ascenso, lo que aumenta su costo, no existiendo ningún precio diferencial para el sector.
Hoy es fundamental que exista un fuerte apoyo al sector hortícola por parte del Gobierno y de las instituciones, además de las empresas proveedoras de insumos, procurando encontrar alguna respuesta válida de apoyo financiero para un sector que aporta productos de gran necesidad y de alta calidad al mercado interno, además de generar una fuerte demanda de mano de obra debido al manejo intensivo en el cultivo y cosecha.












