A nivel país es delicada la situación de la citricultura

Según Jorge Amigo, Gerente de Federcitrus, necesita del apoyo estatal, no de subsidios, sino de políticas pro-productivas o, al menos, no anti-productivas.

28 Junio 2002
La situación por la que atraviesa la citricultura a nivel país es sumamente grave en todas las regiones y bajo diferentes aspectos. El tema económico-financiero de las empresas es delicado y el manejo del endeudamiento de las compañías y el grado de complejidad de la situación tienden a agravarse, sostuvo el Ingeniero Jorge Amigo, Gerente de la Federación Argentina del Cítrus (Federcitrus).
La fruticultura en general es una actividad que se desarrolla en el mundo con altos niveles tecnológicos, y se compite de igual a igual entre las diferentes zonas. Las áreas productoras en la Argentina no son la excepción. En el país hay regiones citrícolas que van perdiendo importancia por su atraso en incorporar tecnología - léase nuevas variedades, manejo del cultivo, técnicas de avanzada - y otras que están al tope de lo más adelantado en citricultura mundial, continuó el profesional.
Esa carrera tecnológica necesita del apoyo estatal, no de subsidios, sino de políticas pro-productivas o, al menos, no anti-productivas. A partir de estas últimas, la actividad citrícola creció y crece desde el abastecimiento del mercado interno hacia la industrialización, por un lado, y la exportación de productos frescos, por el otro.
Haberse quedado solo con el mercado interno, en un entorno doméstico recesivo, con escasez de controles de sanidad, inocuidad alimentaria, fiscales y otros, hubiera sido conducir a la actividad al estancamiento y al atraso, ya no sólo con respecto al mundo desarrollado sino en relación con nuestros vecinos.
Evidentemente y sin el deseo de atiborrar al lector con cifras, la citricultura argentina tiene una especie al día de hoy que actuó como locomotora para abrir y desarrollar mercados. Esta es el limón, y la zona productora es Tucumán. Hoy la Argentina es la principal usina mundial de exportación e industrialización de limones y, por supuesto, el líder del Hemisferio Sur.
Las otras especies cítricas, salvo excepciones de menos magnitud, pero no por ello carentes de importancia, siguen el derrotero internacional del limón. Este producto, junto con la pera son hoy las estrellas de la exportación de la fruticultura nacional.
Partiendo de lo antedicho, el NOA creció en volumen y en participación en la exportación citrícola argentina de fresco. Relativamente, el NOA exporta casi el 55% del cítrico fresco del país y el Litoral llega al 45 %.
Históricamente, los porcentajes eran iguales, pero el empuje de la producción limonera y el retraso de algunas zonas litoraleñas, junto con problemas de mercado e internos, fueron delineando los nuevos espacios de exportación. Cabe hacer notar que las dos citriculturas argentinas, la del NEA y la del NOA, no son competitivas como algunas veces se cree o se trató de hacer creer. Ambas zonas son complementarias y se necesitan en pos de poder ofrecer una canasta de cítricos y, más ampliamente, de frutas y hortalizas que satisfagan a los distintos mercados de ultramar.

Mercado de EE.UU.
El mercado de EE.UU. se empezó a explorar en 2000 y podemos decir que se abrió un año después, sostuvo Amigo. A fines de 2001 se cerró completamente por una presentación judicial de productores citrícolas de California. Los productos enviados, 1 millón de cajas de casi 18 kilogramos, fueron principalmente de limones y algo de pomelos. De haber seguido abierto, el mercado norteamericano hubiera podido, paulatinamente, absorber volúmenes mayores a los citados. Hoy, ese mercado está cerrado y por este año no hay posibilidad que se reabra sentenció el dirigente. Los productores de EE.UU., dejando de lado la política norteamericana de libre comercio, se oponen a su Departamento de Agricultura y a su Servicio Sanitario, y defendieron y están defendiendo su apetecible mercado con todas las armas a su alcance, finalizó Amigo.

MERCADO INTERNO

DESORDEN: El mercado interno de frutas y hortalizas es muy desordenado. A los deficientes controles sanitarios se le suman los fiscales. Esto lo convierte en un ejemplo de competencia desleal. Conviven mercados concentradores como el de Buenos Aires, con otros de gran empuje como Beccar o Quilmes, junto con depósitos que actúan como mercados paralelos con ventajas.

VENTAS: es complicada la comercialización interna de frutas y hortalizas. Y esto se agravó con la llegada de las grandes cadenas de supermercados, que traen mercadería de las zonas de producción y estiraron los plazos de pago de productos perecederos a límites ilógicos.

POLITICAS

EN CONTRA: La política estatal es muy variable, y siempre con un marcado sesgo antiexportador como en la actualidad. Los supuestos beneficios de la devaluación se diluyen con medidas, entre otras, como la de derechos a la exportación; barreras para el movimiento cambiario; plazos para la liquidación de divisas y dificultades para la compra de insumos importados.

GANANCIAS: El fabricante argentino de cajas que las exporta a Chile, a Brasil, a Uruguay y a otros países debe abonar un derecho del 5%. El productor exportador de citrus local por enviar esa caja llena a los mercados internacionales debe pagar un 10% de derecho de exportación.

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