La siembra de trigo será menor en 2003

La producción caería alrededor del 21%. Se estima que la superficie sería un 17% menor respecto de la campaña anterior. La falta de crédito es el primer factor que incidirá en la disminución del área implantada.

28 Junio 2002
El área sembrada con trigo en el ciclo 2002/2003 caería un 17% respecto de la campaña anterior, según un trabajo publicado por el diario "La Capital" de Rosario.Esta disminución del área implantada, sumada a los menores rindes esperados por una reducción en la aplicación de insumos, provoca una baja en las estimaciones de producción del orden del 21% en relación al año anterior. El sondeo realizado por la consultora de Rosario Grimaldi Grassi y en base a la información proporcionada por sus clientes y sus sucursales en distintos puntos del país, se realizó en un área que cubre el 93% de la zona triguera del país. Aunque la tendencia recogida no es definitiva, debido a la alta inestabilidad de la situación macroeconómica, está en línea con las especulaciones más pesimistas que se manejan a nivel privado.
Cuando ya comenzaron las labores en el norte de la zona de cultivo y frente a las buenas condiciones de los suelos para empezar las tareas de implantación, la encuesta de Grimaldi Grassi arroja conclusiones preocupantes sobre los factores que inducirían a una menor siembra.
Prácticamente el 100% de los productores estima que la falta de crédito, tanto bancario como a través de la cadena de comercialización, afectará negativamente la actividad. El 80% de los consultados también remarcó que el incremento en el precio del gasoil y la dificultad en el abastecimiento constituyen un factor negativo para la nueva campaña.
La caída del área a sembrar no es la única limitante para el trigo. Se advierte también sobre la casi segura merma en los rendimientos a obtener. Esto se debe a que: el uso de fertilizantes mostraría una merma del 43%; la aplicación de agroquímicos se reduciría un 24%; la utilización de semillas de alto rendimiento sería un 24% menor al año pasado; y las labores de siembra directa retrocederían un 22%.
En el análisis más detallado de la encuesta, se destaca que la zona más afectada por la caída en el área de siembra de trigo sería la del norte de la Pampa Húmeda, fundamentalmente la región Rosafé. En el sur de la provincia de Buenos Aires, que reúne aproximadamente la mitad del área de siembra del país, el recorte sería sólo del 5%.

El panorama
Proyectando los porcentajes difundidos por la casa corredora, alcanzaría a 1,2 millón de hectáreas la caída del área sembrada, respecto de los 7,1 millones de ha implantadas en la campaña anterior. En cuanto a las perspectivas de producción, se cosecharían 3,2 millones de toneladas menos que el ciclo anterior, cuando se recolectaron 15,3 millones.
Con estos datos, que en el actual contexto de inestabilidad económica son más estimativos que nunca, la superficie sembrada sería de 5,9 millones de hectáreas y la cosecha de 12,1 millones de toneladas. El rendimiento estimado sería, en este cálculo, de 20 quintales por hectárea.
Los datos que arroja la encuesta contrastan con la última estimación de la Secretaría de Agricultura de la Nación, que proyectó un área sembrada de 7 millones de hectáreas para este año. Se alinea, en cambio, con las más pesimistas estimaciones privadas, aunque en muchos casos va más allá. Por ejemplo, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyectó una siembra de 6,3 millones de hectáreas. Al recorte del área de siembra se suma la caída en la producción por aplicación de un menor nivel tecnológico. En ese sentido, es preocupante el dato de un retroceso del 22% en las labores de siembra directa. Respecto de la siembra de trigo, la utilización de insumos está también demorada por la disputa entre productores y proveedores frente a la cancelación de deudas de la campaña pasada. Siguen pendientes de cancelación deudas que oscilan entre U$S500 y U$S1.500 millones , según quien las mida.

Las ventas de soja dejarían al productor buenos ingresos
Los vaivenes que presenta la incertidumbre económica para comercializar la soja del ciclo agrícola anterior, que proyecta un volumen de zafra superior a los 27 millones de toneladas, amenaza con provocar menores ingresos al Estado, del orden de los U$S1.300 o U$S1.400 millones, si se consideran las cotizaciones actuales en la plaza de esta oleaginosa.
Pocos se atreven a negociar a futuro, y la tendencia se extiende a la totalidad de los productos agrícolas que ya se cosecharon. Mientras la cosecha avanza más allá de los avatares climáticos y el precio del grano mantiene tendencia firme en los mercados mundiales, también está en juego la siembra sojera de la campaña 2002/2003, por falta de financiamiento en el sector para estimar intenciones de implante cuando el invierno esté llegando a su fin en sudamérica.

Retenciones
Respecto del primer escenario, los productores siguen literalmente "sentados" sobre la recolección que están concretando y sólo se arriesgan a vender lo estrictamente necesario para permanecer en la superficie previa cancelación de compromisos impositivos.
Girasol: pocos (casi nadie, según las autoridades del Matba) se atreven a negociar a futuro, y la tendencia se extiende a la totalidad de los productos agrícolas que ya se cosecharon, incluyendo la otra vedette del ciclo anterior, el girasol, que sigue en su escala ascendente de precios y, en las últimas jornadas, pasó con holgura los $550 por tonelada en la plaza local.
Para la mayoría, volver a moverse en el recinto de futuros y opciones parece una propuesta alejada de la realidad que proyectan para la economía del país, cada día menos precisa en sus intenciones de definir propuestas claras, por lo menos para la producción que más divisas aporta a la Argentina.
De ese modo se está desaprovechando una de las herramientas más útiles y seguras para formar precios y contar con la referencia fundamental que necesita tanto la oferta como la demanda.

La exportación de granos sigue baja
Los volúmenes de granos y forrajeras vendidos al exterior se mantienen en niveles bajos para esta época del año, en especial porque se trata de productos de la campaña 2001/2002 y comprenden básicamente al trigo y al maíz. En el caso de las exportaciones de maíz, los negocios se realizaron con Chile, Japón, Portugal y Perú, entre 25.000 y 50.000 toneladas por país. En la última semana se concretaron varios negocios, pero correspondieron a embarques de escasa cantidad, precisó el analista agropecuario Alejandro Ramírez. El especialista agregó que, respecto del trigo, sólo se cerró una operación por 50.000 toneladas del cereal viejo, con importadores brasileños.
En el caso de las exportaciones de maíz, los negocios se realizaron con Chile (25.000 tn), Japón (50.000 tn), Portugal (25.000 tn) y Perú (25.000 tn), pactados con entrega en julio y cargas sobre puertos del sur bonaerense. Con esas operaciones, la Argentina sólo lleva vendido al exterior 5,8 millones de toneladas de la forrajera, de la que resta colocar aún un importante saldo exportable que, por la caída de precios que opera en la plaza mundial y la sobreoferta del grano, no se presenta con un horizonte comercial sencillo, subrayó Ramírez.
En cuanto al ránking de compradores del grano argentino, se destaca Corea del Sur como el gran adquirente con 800.000 toneladas, seguido por Chile con 600.000; España con 500.000 y luego Perú, Portugal y Japón con 400.000 toneladas cada uno. Este año, Brasil estuvo prácticamente ausente como comprador de maíz argentino, ya que sólo adquirió unas 25.000 toneladas, a raíz del crecimiento importante que tuvo su producción interna de la forrajera. Si se considera la actividad desarrollada por el sector, ya se exportaron 5,8 millones de tn frente a compras cerradas por 6,1 millones de tn.

El futuro del campo está muy comprometido
La próxima cosecha argentina inició un camino descendente ya en el punto de las intenciones de siembra y pocos se arriesgan a augurar números a la hora de dimensionar los volúmenes que dejará la zafra agrícola 2002/2003, sostuvo la especialista Gladys Novoa para la Agencia de Noticias DyN. Los términos que manejan los analistas agropecuarios para hacer proyecciones son apenas dos: cuesta abajo. Sin soluciones a la vista o con las compuertas del crédito bloqueadas para el campo tanto de los proveedores de insumos como desde los bancos, y sin asistencia oficial, la actividad que deja la mayor cantidad de divisas al país parece encaminarse irremediablemente hacia un despeñadero. Lejos de arrimar alguna propuesta coherente, el Gobierno se empeña en seguir exprimiendo al campo. El caso es que el quebranto que hoy alcanza a la mayoría de las actividades económicas, que involucra a las rurales, pero nadie se avenga a contribuir, aunque sea elípticamente, con alguna solución para sostener la productividad agropecuaria que, en pocos meses, estaría en condiciones de transformar granos en plata Las primeras referencias sobre esta campaña resultan alarmantes y sólo en el caso del trigo, la caída en las áreas sembradas es la mayor que se recuerde desde que el país inició el camino del crecimiento agrícola sostenido, hace casi una década. De los granos gruesos, por ahora los productores prefieren ni hablar, ya que si la cosa se presenta más que comprometida para la cosecha fina, se profundizará cuando llegue el tiempo de ese implante.
El país contaba con la zafra sojera, una de sus mejores figuras para debutar en este siglo. Pero las cosas tampoco están bien en ese escenario, donde todas las fichas de los productores parecen ubicarse sólo en la plaza física y, en reemplazo de los verdes dólares optan por retener los casi dorados granos redonditos de la oleaginosa. Para la nueva campaña no hay crédito y los insumos sólo pueden obtenerse previa entrega del cheque al vendedor y después que el banco lo acredite.Nunca se estuvo así, recuerda la gente del campo. Salvo la referencia de aquella cosecha que se malogró en el segundo gobierno de Juan Perón. Pero se vivía en otro país y eso nadie puede negarlo, más allá de la crisis casi demoníaca que azota al país desde hace cuatro años. (Por Gladys de la Nova-DyN)

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