Numerosas enfermedades se detectaron durante la campaña de soja 2001/2002

Ensayo con fungicidas. Los especialistas citaron a la roya como una nueva amenaza en los sembradíos que fueron relevados. Evaluación de las variedades resistentes. (Por Daniel L. Ploper - Sección Fitopatología-EEAOC).

12 Julio 2002
Durante el "V Taller de Variedades de Soja" se analizó el panorama sanitario del cultivo en la campaña 2001/02, y se presentaron datos de evaluación de cultivares por su reacción a enfermedades y en ensayos con fungicidas.
También se informó sobre la roya de la soja, una posible nueva amenaza del cultivo. En los estados vegetativos del cultivo la enfermedad más prevalente fue la mancha marrón (causada por Septoria glycines) y en menor medida la podredumbre de la raíz y base del tallo (Phytophthora sojae).
En cambio, durante las etapas reproductivas del cultivo se manifestaron numerosas enfermedades, algunas de las cuáles alcanzaron niveles importantes. Dentro de ellas, las que afectaron la parte aérea, llamaron la atención los elevados niveles de la mancha anillada (Corynespora cassiicola) y mildiú (Peronospora manshurica).
Las enfermedades de fines del ciclo (Cercóspora kikuchii, Septoria glycines, Phomopsis spp., etc.) alcanzaron niveles semejantes a los de los últimos años, causando defoliación prematura y pérdidas de rendimientos.
Asimismo, se hizo mención a los daños causados por un agente ambiental no identificado, que causa lesiones circulares pequeñas (alrededor de 1 milímetro de diámetro) en el follaje. Este problema no infeccioso afectó ciertas variedades de soja y muchas zonas del NOA, aunque fue mucho más visible en lotes ubicados en el departamento Anta, en Salta. El síndrome de la muerte súbita (Fusarium solani f. sp. glycines) fue la enfermedad de mayor prevalencia entre las que afectan raíces y tallos. Los lotes con mayor incidencia por esta enfermedad se ubicaron en el sur de la provincia.
Además, se observó en numerosas áreas comerciales muerte de plantas en rodales, identificándose otras especies de Fusarium como los agentes causales.
La podredumbre carbonosa del tallo (Macrophomina phaseolina) también fue detectada, aunque en niveles menores que en la campaña anterior. Se presentaron además datos de las evaluaciones de enfermedades realizadas en las variedades de la Red de Macroparcelas. Se informó del tizón bacteriano, mildeu, mancha anillada, mancha ojo de rana, síndrome de la muerte súbita y geminivirus. La localidad con mayor incidencia de mildiú fue Ballivián (Salta), mientras que para mancha anillada los mayores valores se registraron en La Fragua, Santiago del Estero.
De los ensayos de aplicaciones de fungicidas durante los estados reproductivos para el control de las enfermedades de fin de ciclo, en el cultivar A 7636 RG se registraron incrementos promedio de rendimiento de 10%, 9,6% y 3,6% cuando las aplicaciones se hicieron en los estados R3, R5 y R6, respectivamente.
Para A 6401 RG estos valores fueron de 10% en R3, 8,3% en R5 y 11,0% en R6.
Por último, se brindaron algunos detalles de la roya de la soja, una enfermedad todavía no citada para el país pero que representa una amenaza real por haber sido detectada en Paraguay en 2001 y en Brasil este año.
En realidad existen dos tipos de roya. La "asiática", causada por Phakopsora pachyrhizi, y la "americana", cuyo agente causal es Phakopsora meibomiae.
La roya asiática causa más daños que la americana, y fue identificada por primera vez en Japón en 1902; durante muchos años permaneció restringida a Asia y a Australia, hasta que fue otra vez detectada en Hawai en 1994 y en el continente africano en 1997.
En tanto, la roya americana fue encontrada por primera vez en Puerto Rico en 1974 y luego en otros países del continente como Colombia y Brasil.

El balance hídrico fue positivo y contribuyó a la evolución del cultivo
Para el ciclo de producción de soja 2001/02 se analizó el comportamiento de las principales variables meteorológicas; esto es radiación solar, temperatura y precipitación, explicó César Lamelas, jefe de la Sección Agrometeorología de la EEAOC.
En radiación solar se compararon los promedios decádicos (periodo de 10 días) de la campaña 2001/02 con los de la campaña anterior, en El Colmenar.
Esta campaña se caracterizó por una menor radiación (implica mayor nubosidad) desde la segunda década de enero hasta la segunda de abril. Una condición semejante ocurrió en la zona este de la provincia (Burruyacu-Cruz Alta), en idéntico período.
Por otra parte se evaluó el comportamiento de las temperaturas máximas y mínimas diarias en la localidad de Monte Redondo. Se dieron largos períodos con temperaturas menores que los de la campaña anterior, principalmente el que abarcó febrero y gran parte de marzo. Además, hubo menos estrés térmico que en la campaña anterior, valorado por menos días con temperaturas máximas superiores a 30ºC y/o mínimas superiores a 20ºC.
En síntesis, esta campaña fue relativamente más fresca, condición que favoreció a la evolución del cultivo y contribuyó convenientemente al balance hídrico, lo que determinó una menor demanda de agua. En el caso de las precipitaciones se analizaron los totales acumulados a través del ciclo del cultivo para todas las localidades en las que se llevaron los ensayos de macroparcelas. Para Tucumán, en la mayoría de los casos, las lluvias fueron algo menores que las de la campaña anterior, sin embargo, en todas ellas se superaron los promedios climáticos lo que indica condiciones adecuadas para la producción. En Salta, las lluvias en Las Lajitas y en Ballivián estuvieron por debajo del promedio climático y también de los valores de la campaña anterior. En Metán, Orán y Tolloche los totales superaron a los promedios históricos aunque fueron algo menores que en 2001.Para Santiago del Estero, en la localidad de Javicho las lluvias superaron al promedio climático, mientras que en La Fragua fueron normales y superaron a las de la campaña anterior.
También se analizó la evolución de las lluvias diarias para la subestación de Monte Redondo, lo que reveló que en esta campaña los valores acumulados superaron a los de la pasada en el período que va del 27 de febrero al 20 de marzo, condición que resultó muy favorable ya que coincidió con el período de mayores requerimientos de agua de los cultivares en ensayo.
Finalmente, se verificó que el aporte de las lluvias en el período de máximo requerimiento de agua (R5 a fin de R6) fue relativamente más favorable para los cultivares de grupos cortos de maduración.

El picudo Sternechus es una plaga temida por su alto nivel de infestación
El picudo de la soja Sternechus pingui es un coleóptero perteneciente a la familia curculionidae. El potencial de daño de esta plaga es muy importante, ya que ocasiona serios perjuicios tanto en larva como en adulto, manifestó Hernán Salas de la Sección Zoología Agrícola de la EEAOC.
Ataca normalmente a las leguminosas (soja, poroto, alfalfa). El adulto es de color negro con dos líneas amarillas longitudinales a ambos lados del tórax. Al alimentarse, desgarra los tejidos alrededor de tallos y ramas, y provocan la muerte de la planta.
Un solo individuo puede ocasionar la muerte de varias plantas por día. La hembra deposita los huevos entre el tejido vegetal desgarrado. Una vez que nacen las larvas se introducen al interior de los tejidos estimulando la formación de agallas.
Por este daño, tanto los tallos como las ramas quedan muy debilitados y las plantas pueden quebrarse por acción del viento o de elementos mecánicos.
El período de mayor susceptibilidad del cultivo es en los primeros estadios vegetativos, ya que en esos casos se produce la pérdida de plantas y la incidencia será directa en los rindes.
Para el manejo correcto de la plaga se deben tener en cuenta algunos aspectos fundamentales del cultivo. El análisis de los antecedentes del lote a sembrar brindará la información necesaria para planificar las medidas de control. También se puede recurrir al análisis de muestras de suelo para observar la presencia de larvas en los primeros 20 cm de profundidad.
Si el nivel de infestación es elevado (según los muestreos de suelo o los antecedentes del lote) lo más conveniente sería la implementación de una rotación con gramíneas (maíz o sorgo), las cuáles no son hospederas de este picudo. Si se efectúa esta rotación, también se debe tener en cuenta que la plaga buscará migrar hacia los lotes vecinos que tengan soja, por lo cual será muy importante tomar medidas oportunas para evitar el ingreso de la plaga en ellos.
Cuando no es posible la rotación y los antecedentes indiquen elevados niveles de infestación, lo ideal será recurrir al uso de productos curasemillas, como el tiametoxan, fipronil o imidacloprid. Estos otorgarán al cultivo la protección por un período aproximado de 25 días después de la siembra, asegurando un número aceptable de plantas por metro.
Una vez transcurrido ese período y ante la presencia de la plaga, la aplicación foliar puede ser una herramienta valiosa para continuar la protección del cultivo en esta etapa. Esta aplicación deberá hacerse con abundante caldo (no menos de 100 litros por hectárea) con algún producto como ser fipronil, deltametrina, clorpirifos, metamidofos, lambdacialotrina, fenitrotion o permetrina.

Por la crisis, cambian soja por pickup 0 km
Algunas concesionarias automotrices comenzaron a aceptar el pago en especies por la venta de pickup cero kilómetro. En esta nueva variante del trueque o pago en "moneda dura" (no sujeta a devaluación) la estrella es la soja, ya que unos 1.000 quintales alcanzan para comprar una pickup de 2.000 centímetros cúbicos, con tracción y cabina simple. Esta práctica se usaba habitualmente para la compra de maquinarias agrícolas, por lo que algunos productores ya conocían el procedimiento.
Marcas como Toyota, Ford y Volkswagen (esta última no tiene pickup, pero sí utilitarios) serían hasta el momento las únicas marcas que están incursionando en el trueque por granos.
Pero en las terminales automotrices aclararon que se trata de una decisión de cada concesionaria, ya que las fábricas terminales siguen cobrando en metálico.
Esta forma de trueque además exige un entrenamiento extra para los vendedores de las concesionarias, como estar al tanto de los precios de cierre en la Bolsa de Cereales y calcular el sobreprecio que deben cobrar por vehículo, para cubrir la retención que impone el Estado a las exportaciones, que es del 20% para los cereales y del 23% para el girasol y los porotos de soja.

Operatoria
Se comprobó en algunos casos, que primero se define el valor de la unidad (los autos están aumentando al ritmo del dólar, una o varias veces en el mes) y luego la concesionaria le adiciona un sobrecosto de 11% para cubrir el costado impositivo. A través de un contrato, la concesionaria se compromete a restituir ese 11% a los 60 días, con un cheque emitido a nombre de la terminal automotriz.
Definido el precio final se calcula la equivalencia en la moneda de pago, según la cotización del cierre anterior en la Bolsa de Cereales. Los gastos de flete para trasladar la carga al puerto corren por cuenta del productor, quien a su vez carga el 10,5% del valor de la unidad a su crédito del IVA.

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