En Taco Ralo se cultivan tunas y se crían cabras

Pencas para forraje. Los grupos de "cabriteros" cruzan razas buscando obtener la mejor carne. La falta de agua exige el desarrollo de alternativas para obtener más líquido.

12 Julio 2002
Los grupos "cabriteros" que en Taco Ralo trabajan con apoyo del Programa Social Agropecuario, siempre están probando cosas nuevas. Néstor Castillo nos cuenta: "Yo siempre voy cruzando razas. Empecé con el criollo y el nubiano, y a las cabrillas que nacen de ahí las cruzo con el Saanen. Lo que pasa es que uno quiere tener un mejor cabrito y lo que da carne es la sangre nubia; pero para que ese cabrito se desarrolle bien hace falta que la madre tenga mucha leche, y ahí es donde es buena la sangre Saanen".
"Pero siempre hace falta una buena comida, además del monte", confió. "Este año les descargué una camionada entera de poroto negro de descarte; estaba amojosado y se iba a podrir, así que lo cargamos y traje el cargamento hasta acá, y vea como se han puesto de bien los animales".
"Eso sí, cuando ellos necesitan un cabrito o un lechón yo no me les echo atrás. Ahora los cabritos se venden bien", reconoció. El problema más grave que enfrentan los pobladores es la carencia cada vez mayor de agua tanto para el consumo humano como para los animales.

Situación grave
"En 1992 la Dirección Provincial del Agua perforó un pozo surgente termal para la escuela y todas las comunidades de San Miguel, La Paloma, El Durazno, Sotelo, La Cañada y Las Cruces, pero hace como tres años que disminuyó su caudal a menos de la mitad y así no alcanza. Después de tantas veces que hemos reclamado al fin vinieron el año pasado, pero todavía no se autorizó la limpieza o el arreglo", nos cuenta Carlos Lazarte y agrega: "a pesar de la poca agua, acá se da muy bien la tuna amarilla en diciembre, la tuna manzana en febrero y la colorada en marzo".
La falta de agua revivió el interés por reforzar la producción de los tunales, pensando tanto en la fruta fresca para consumo y elaboración de arrope, como en el uso de sus paletas o pencas para forraje, que al llevar mucha agua hace que las cabras beban menos. Para apoyarlos, el PSA dictó un curso de capacitación sobre plantación, poda de formación y prevención de daños por insectos.

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