El potasio es fundamental para los cítricos

Ayuda a obtener frutas de mayor calibre. La carencia de K provoca una reducción general del vigor de la planta y síntomas típicos en las hojas, clorosis marginal y enrollamiento de los bordes hacia arriba.

12 Julio 2002
El potasio (K) cumple roles fundamentales en la fisiología de los citrus. A la conocida regulación de la apertura estomática se suma su acción como activador de la función enzimática, la multiplicación celular, la síntesis y el transporte de hidratos de carbono dentro del árbol y la tolerancia ante situaciones de estrés. Todo esto se ve reflejado en su efecto sobre el crecimiento, la producción y la calidad de los cítricos.
Los cultivos frutales tienen una elevada demanda de potasio, siendo este nutriente muy móvil en la planta, pero no llega a integrar ningún compuesto orgánico.
En el suelo, el K forma parte de los minerales primarios; una parte está fijada a las arcillas; otra se encuentra intercambiable y una pequeña parte está en la solución del suelo, siendo su principal forma de desplazamiento hacia las raíces por difusión (90%) y muy poco por flujo masal o por intercepción. En los cítricos, los requerimientos se incrementan desde el cuaje, durante el desarrollo y hasta la madurez de los frutos.
Las situaciones de déficit de potasio aparecen en suelos sueltos, de alta producción, muy ácidos, de baja capacidad de intercambio de cationes (CIC), sujetos a intenso lavado, entre otras características. Los niveles críticos para limoneros se ubican en 0,30 me K/100 g (120 ppm) de suelo. En hojas este valor es de 0,7% K en referencia al número de frutos por árbol y aumenta hasta 1,1% K con respecto a los parámetros de calidad de la fruta (grosor y aspereza de la cáscara, porcentajes de jugo y aceite, etc.).

Efecto inverso
En los citrus dulces el efecto es inverso al que se produce sobre el limón, ya que tenores altos de K disminuyen la calidad comercial de los frutos cosechados.
La carencia de potasio provoca una reducción general del vigor de la planta y síntomas típicos en las hojas, clorosis marginal y enrollamiento de los bordes hacia arriba. Mientras que los efectos sobre el limón son una tendencia de la fruta a ser de menor tamaño y redondeada, de piel lisa, que tiende a amarillear prematuramente, pudiendo caer del árbol.
Se ha asociado la deficiencia de potasio a algunos problemas de calidad de fruta como el bufado (creasing) y la peteca. Aunque no está determinado el efecto de este nutriente sobre los procesos que desencadenan estas anomalías, las plantas bien nutridas con K pueden presentar menores niveles de daños. Existe una gran influencia del portainjerto en la absorción del potasio del suelo, siendo el limero "Rangpur" el de mejor capacidad sobre otros como "Volkameriano", naranjo agrio y mandarino "Cleopatra".
La corrección de la deficiencia de potasio puede realizarse mediante aplicaciones foliares con nitrato de potasio (NO3K) en la primavera o bien a través del fertiriego o al suelo (de recuperación más lenta) con sulfato de potasio u otro fertilizante compuesto que contenga K. Esto permite una demora en la aparición del color amarillo, con lo que se logra mayor tamaño de la fruta, cáscara más delgada, mayor porcentaje de jugo y concentración de ácidos totales y vitamina C, aunque menor producción de aceite esencial/ tonelada de fruta procesada.

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