La crisis acorraló a la horticultura provincial

Se comenzó a transitar un camino de incertidumbre y de especulación. Están facturando en BOCADE y los productores pagan los insumos en moneda extranjera.

19 Julio 2002
Durante la década del 80 la crisis macroeconómica del país originó distintos períodos de desajustes en las cuentas públicas que produjeron bruscas variaciones del tipo de cambio y por arrastre también de los niveles de precios internos.
En la década del 90, con la convertibilidad, los mecanismos de ajuste de las anteriores crisis perdieron vigencia. A partir de los acontecimientos que transcurren desde fines de diciembre de 2001 y que producen importantes cambios en la política económica, se comenzó a transitar un camino de incertidumbre y de especulación, donde las actividades de producción primaria, con destino a cubrir la demanda interna, y en el caso específico de Tucumán, son las más vulnerables ya que están facturando en BOCADE y los horticultores pagan los insumos en moneda extranjera.
La horticultura tucumana está acorralada. Con una producción fresca de más de 300.000 toneladas anuales aporta el 9% de la producción nacional, y es considerada, de acuerdo con el Producto Bruto que genera, la tercera actividad después de la caña de azúcar y del citrus.
La oferta de hortalizas en mercados locales y nacionales es continua durante el año y prácticamente no se importa ningún producto de otras provincias; lo que habla a las claras de la importancia de la actividad. La mayoría de los 1.200 productores pequeños y medianos que integran los grupos familiares y empresarios que desarrollan la actividad, se encuentra endeudado y sin financiación para afrontar la actual campaña.
A esto se suma la falta de industrialización o un proceso mínimo de los productos, que al ser altamente perecederos se deben comercializar de inmediato y en mercados no muy transparentes.
Por otra parte, el productor recibe como pago de la comercialización, en el mejor de los casos, dinero en diferentes tipos de moneda. Para hacerse de efectivo debe sufrir el desagio, y para abonar los insumos para la producción debe llegar indefectiblemente al dólar norteamericano.
Al comparar éste sector con aquellos que tienen acceso a mercados internacionales, como el citrícola, se advierte que la horticultura local está acorralada y con pocas posibilidades de reacción para afrontar la situación.

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