El frío permite dilatar la oferta de limón

La aplicación de bajas temperaturas sobre las frutas, posibilita que el productor minimice las pérdidas cuantitativas que sufren los cítricos.

26 Julio 2002
La aplicación del frío sobre los productos alimenticios debe realizarse dentro de un marco económico, ya que la refrigeración cumple un papel decisivo para asegurar el éxito, siendo cada vez menos los productos o procesos enlazados por la comercialización que no requieran de la aplicación de frío industrial, comercial o doméstico. Los problemas de la comercialización citrícola en fresco se hayan asentados sobre un trípode constituido por la producción, la distribución y el consumo, bases imprescindibles a tener en cuenta para adoptar cualquier estrategia que nos conduzca al éxito del negocio.
La aplicación de frío al limón que es comercializado para su consumo en fresco, ha significado un importantísimo avance, quizás el más espectacular y efectivo en la lucha por evitar las pérdidas cuantitativas de los frutos frescos. Con ello, se ha conseguido, además, prolongar la supervivencia comercial preservando la calidad inicial de los frutos bajo estos tratamientos.
Lamentablemente, el uso del frío en el limón fresco, ya envasado, comienza recién en nuestro medio, en la bodega del barco o en el interior de un contenedor, hecho que se justifica solamente por el escaso margen obtenido por la venta del limón fresco al final de la cadena comercial.
Y a pesar de que muchas veces no se justifique plenamente el uso del frío en origen, conviene advertir que la aplicación del frío a lo largo de la cadena comercial deriva en un notable beneficio económico, al reducir considerablemente las pérdidas cuantitativas y sobre todo las cualitativas a las que el comercializador deberá prestar mayor atención, ante los crecientes niveles de exigencia por parte de los consumidores y de la competencia en los mercados igualmente crecientes. El frío es el único procedimiento de conservación, a escala industrial, que mantiene las características físicas, químicas y organolépticas propias del estado fresco del limón o de cualquier otro fruto fresco, durante un cierto período de tiempo.

Importancia
Debe concederse una gran importancia a este procedimiento físico de conservación, mediante el cual disponemos de un medio para regularizar y ampliar el período de oferta, logrando una adecuada duración económica de su supervivencia comercial.
La aplicación del frío debe llevarse a cabo lo más rápidamente posible después de la cosecha. La pérdida económica y de calidad, que supone el deterioro parcial o total de los productos, repercute desfavorablemente en el resultado final del proceso.
Por ello debe procurarse que los frutos a conservar se encuentren en buen estado sanitario, excentos de golpes, con un adecuado estado de madurez, tratados con fungicidas adecuados, etc. Desde el momento en que el producto es colocado en régimen de frío-conservación y hasta su consumo, deben evitarse los saltos térmicos, que ocasionarían deterioros de la calidad y problemas de compensaciones.
No debe producirse ninguna interrupción de la llamada "cadena de frío" durante la comercialización. La aplicación de frío frena el metabolismo y la actividad respiratoria, aumentando la vida comercial del producto, disminuyendo la aparición y desarrollo de ciertos agentes de alteración, tales como hongos y problemas fisiológicos. Con ello se logra dilatar el período de oferta en la comercialización en los mercados internacionales, introduciendo cada variedad en el momento de mínima competencia.
Lo que sí debe remarcarse es que un manejo inadecuado del frío puede traer aparejada innumerables pérdidas comerciales, sobre todo en variedades que no soportan ciertas temperaturas críticas y se producen alteraciones conocidas como daños por frío (chilling injury), que dan lugar a manchas de la piel con la consiguiente pérdida de la calidad comercial. La temperatura ideal para conservar limones varía entre 10 y 14 grados centígrados (ºC), llegando al fruto a tener una vida comercial de entre 4 y 5 meses desde su cosecha.

Buena evolución del limón en los mercados externos
El mercado se mantuvo bien para el limón argentino durante la semana pasada en Europa. A pesar de que hay un importante volumen de este fruto en Europa, pero gracias a que los arribos durante los últimos dÌas fueron más limitados, la situación pudo mantenerse bastante estable; esto ocurrió durante la semana 29 y en parte de la presente, sostuvo Betina Ernst de la Consultora Top Info Marketing. "Los mayoristas se están volcando cada vez más hacia el limón Eureka argentino, pero los supermercados se muestran aún más reacios para hacerlo. Por lo tanto, la temporada de los limones argentinos se está desarrollando por ahora con poco dinamismo", dijo. En la mayoría de los casos los precios se mantuvieron en los valores de la semana pasada, aunque en algunos casos hubo reajustes (por ejemplo, la caja de 15 kg en Holanda y Francia). "Los próximos quince días pueden tornarse más críticos: Argentina continuará arribando a pleno ritmo, hay stocks en los puertos y la competencia española seguirá siendo importante. Por lo tanto no se descartan reajustes de precios", señaló. En Alemania y Francia la tendencia es a mantenerse o bajar los precios y en Canadá y Rusia la tendencia es notablemente bajista. En general la temporada se ha caracterizado por precios bastante estables, pero en realidad hubo ajustes de precios los cuales fueron compensados por la revalorización que registró el euro. Durante las últimas semanas la moneda europea mejoró entre el 1 y el 3%.

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