01 Septiembre 2002
Marguerite Yourcenar (1903-1987), primera mujer en ocupar un lugar en la Academia Francesa de Letras, brilla universalmente por su narrativa, su teatro y su poesía.
En esta ocasión se trata de un ensayo de refinada argumentación, a través del cual la autora explora con la lucidez que caracteriza su obra, una aventura humana impregnada de matices en cierta forma extraños para nuestra cultura.
Efectivamente, en el escritor Yukio Mishima se encarnan las contradicciones del Japón moderno: la defensa del respeto por los valores tradicionales opuesta a la adopción de criterios culturales propios de Occidente.
Esta honda divergencia es sin duda decisiva en el trazado de la vida de Mishima -fundador del grupo paramilitar nacionalista "Sociedad del Escudo"- quien, a los cuarenta y cinco años de edad, en noviembre de 1970, se suicida de manera ritual. Protesta feroz entramada con su literatura: el día previsto para el seppuku (rito más conocido en nuestra cultura por la expresión harakiri), Mishima envía a su editor El mar de la fertilidad, testamento literario en el que "todo sucede como si el autor, apremiado por el deseo de acabar con su obra y con su vida, hubiese lanzado desordenadamente las explicaciones necesarias para el lector, ya que no para él mismo".
Esta inmolación es, en cierta forma, considerada por Yourcenar como la obra maestra del escritor cuya literatura es recorrida en este libro con la minucia y la inteligencia que admiramos en Yourcenar.A lo largo del ensayo, la escritora transmite lo que ella misma caracteriza como un subjetivismo insoslayable en Confesiones de una máscara, un sobrio equilibrio en El tumulto de las olas, una lujuriante forma de expresión en El pabellón de oro...
Podría resultar patético para el hombre de hoy el brutal manifiesto Mishima. Sin embargo, todos nosotros, habitantes del planeta, inmersos (¿o sumergidos?) en una cultura globalizada, aspiramos en alguna medida a retener una cultura y una identidad que nos son propias.El espacio y el tiempo se funden en este libro. El Japón (o la Argentina o no importa qué retazo de tierra en el planeta) hoy es ese "presente atrapado en el instante mismo" que fue tan bien relatado por el joven Mishima, el poeta que según M.Y. "realizó en sí mismo la evolución experimentada por el Japón entero (...) reconvirtiendo sus energías en el sentido de esa otra forma de imperialismo que es la occidentalización a ultranza".
Este ensayo se presenta impecable en sus dimensiones fundamentales: en su estilo terso a la vez que riguroso, en su temática de gran hondura existencial; en lo que nos dice aquí, hoy.
Una fiel traducción hispánica del francés, trabajo de Enrique Sordo, valoriza esta versión del libro.
(c) LA GACETA
En esta ocasión se trata de un ensayo de refinada argumentación, a través del cual la autora explora con la lucidez que caracteriza su obra, una aventura humana impregnada de matices en cierta forma extraños para nuestra cultura.
Efectivamente, en el escritor Yukio Mishima se encarnan las contradicciones del Japón moderno: la defensa del respeto por los valores tradicionales opuesta a la adopción de criterios culturales propios de Occidente.
Esta honda divergencia es sin duda decisiva en el trazado de la vida de Mishima -fundador del grupo paramilitar nacionalista "Sociedad del Escudo"- quien, a los cuarenta y cinco años de edad, en noviembre de 1970, se suicida de manera ritual. Protesta feroz entramada con su literatura: el día previsto para el seppuku (rito más conocido en nuestra cultura por la expresión harakiri), Mishima envía a su editor El mar de la fertilidad, testamento literario en el que "todo sucede como si el autor, apremiado por el deseo de acabar con su obra y con su vida, hubiese lanzado desordenadamente las explicaciones necesarias para el lector, ya que no para él mismo".
Esta inmolación es, en cierta forma, considerada por Yourcenar como la obra maestra del escritor cuya literatura es recorrida en este libro con la minucia y la inteligencia que admiramos en Yourcenar.A lo largo del ensayo, la escritora transmite lo que ella misma caracteriza como un subjetivismo insoslayable en Confesiones de una máscara, un sobrio equilibrio en El tumulto de las olas, una lujuriante forma de expresión en El pabellón de oro...
Podría resultar patético para el hombre de hoy el brutal manifiesto Mishima. Sin embargo, todos nosotros, habitantes del planeta, inmersos (¿o sumergidos?) en una cultura globalizada, aspiramos en alguna medida a retener una cultura y una identidad que nos son propias.El espacio y el tiempo se funden en este libro. El Japón (o la Argentina o no importa qué retazo de tierra en el planeta) hoy es ese "presente atrapado en el instante mismo" que fue tan bien relatado por el joven Mishima, el poeta que según M.Y. "realizó en sí mismo la evolución experimentada por el Japón entero (...) reconvirtiendo sus energías en el sentido de esa otra forma de imperialismo que es la occidentalización a ultranza".
Este ensayo se presenta impecable en sus dimensiones fundamentales: en su estilo terso a la vez que riguroso, en su temática de gran hondura existencial; en lo que nos dice aquí, hoy.
Una fiel traducción hispánica del francés, trabajo de Enrique Sordo, valoriza esta versión del libro.
(c) LA GACETA















