Versos de correcta medianía y fatalmente exteriores

POESIA. INSOMNIOS Y DUERMEVELAS, Mario Benedetti. (Seix Barral-Buenos Aires).

01 Septiembre 2002
En principio, tratemos de encarar las cosas lo más objetivamente posible. El conocido escritor uruguayo, nacido en 1920, continúa en plena actividad. Es un hombre que suele manifestar honradamente sus ideas progresistas, gesto sin duda loable, casi tanto como que ese hecho no impida para nada que los sellos multinacionales de la mal llamada "industria cultural" (una inquietante realidad, para mi gusto difícilmente progresista) lo sigan editando y reeditando. Hasta el punto de que con este llegan a redondear treinta sus títulos aparecidos, en diversos géneros. Y el hecho de que este último, pero no final, el que hoy nos ocupa, tenga en su mayor parte apariencia de poesía, en este caso no ha resultado óbice -como por desgracia suele ser más que habitual- para que las mencionadas empresas le otorguen el beneficio de sus prensas. (Claro que en semejante decisión sin duda debe continuar pesando el hecho de que sus libros siguen atrayendo a muchos, acaso muchísimos lectores, lo que incrementa, es obvio, el volumen de sus ventas.)
Hasta aquí, recapitulando, nada de qué asombrarse. Y sin embargo, después de leído el libro, ¿qué es lo que me provoca una inquietud tan honda? Acaso una incómoda frase de Fernando Pessoa (el poeta que en vida sólo publicó algún libro merced al premio consuelo de un concurso): "Sé un periodista o sé un artista. Busca el éxito inmediato o la vida eterna". Acaso el flagrante desacuerdo entre la correcta medianía de estos versos, a mi modesto entender fatalmente exteriores, sin duda honestamente superficiales, y la pomposa grandilocuencia de la contratapa, donde los imperdonables especialistas de la editorial no han vacilado en recurrir, como los Papas, a la primera persona del plural ("nos maravillamos con sus aciertos"), se animan hasta a predecir el futuro ("el lenguaje de la poesía nos vuelve a sorprender en cada uno de los versos que ya hicimos nuestros hace mucho"), e incluso se permiten alcanzar el clímax de considerarnos, a todos, sin exclusión posible, "lectores/cómplices".
A mí, por favor, que no me incluyan. Me quedo con Pessoa.
(c) LA GACETA

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