Los beneficios de la exportación deben abarcar a toda la cadena productiva

Es necesario que el sector goce de una política que merezca respeto por su coherencia y por su calidad técnica. Una menor presión impositiva.

04 Octubre 2002
"Los cambios en la política cambiaria determinaron la necesidad de exportar agroalimentos, abriendo un camino, que en nosotros está convertir en un desarrollo sustentable, permanente y que permita terminar con las conductas pendulares que caracterizaron a la Argentina de las últimas décadas". Con estas palabras dio inicio a su disertación el presidente de la Corporación del Mercado Central de Buenos Aires (MCBA) en el seminario "Cómo exportar agroalimentos, sector hortícola".
Quiero hacer mías esta palabras, ya que bajo las circunstancias actuales que vivimos y en un entorno de mercado interno totalmente recesivo, la única posibilidad que tiene cualquier productor agropecuario de este país, pasa por la producción con miras a la exportación.
En un viaje reciente que realice al sur del país para conocer la economía de los valles irrigados de la Patagonia, pude observar cómo el sector agroexportador de peras y manzanas, que había sufrido la más profunda humillación de toda su historia -fruto de la pérdida de competitividad durante la última década de la convertibilidad-, hoy comienza a dar sus primeros pasos en medio de la esperanza que la salida exportadora le está brindando. Y todo gracias a un cambio que nunca se imaginaban.
Pero lo que debe quedar bien en claro es que para que todo negocio funcione o toda actividad económica perdure, el sector productivo íntegro debe gozar de los beneficios que la exportación le brinda. Bajo ningún concepto se puede pretender que sólo el exportador goce de los beneficios de una economía dolarizada y dejar al productor padecer la humillación de percibir por lo producido un dinero totalmente pesificado o bonificado.

Beneficios mutuos
Y a esto lo pueden comprender muy bien en el Valle de Río Negro y en Neuquén. El exportador durante la última campaña ganó dinero como no lo había hecho durante la última década menemista.
Pero para mi sorpresa, esta ganancia también llegó al productor, quien recibió por su materia prima un valor dolarizado.
Sin duda alguna, el productor primario es el primer eslabón de la cadena y porque no decirlo un eslabón sumamente importante dentro de esta actividad agroexportadora. Si queremos que una actividad tenga proyección de largo alcance, toda la cadena debe gozar de los beneficios que la exportación le brinda, y digo toda la cadena porque dichos beneficios se deberán extender también hasta el peón rural, si es que realmente queremos una sociedad más justa y con igualdad de oportunidades en todos sus niveles.

El trabajador rural
Por otra parte, el próximo martes 8 de octubre se celebra el Día del Trabajador Rural, actividad que en otros lugares del mundo se constituye en un orgullo de quienes tienen la suerte de poderla ejercer, ya que los productores gozan de los mismos beneficios que la sociedad organizada les brinda al resto de sus trabajadores, con la ventaja de trabajar dentro de un entorno natural.
Sería digno pensar entonces que dentro del marco de una economía exportadora, los beneficios del dólar también puedan llegar al trabajador rural.
Por su parte, el Estado tiene la responsabilidad de fijar una política comercial y social seria, que permita desarrollar líneas de trabajo de largo alcance.
Es necesario que el sector productivo goce de una política que merezca respeto por su coherencia y por su calidad técnica, cosa que hoy esto no ocurre ni en el ámbito provincial ni en el nacional.
El Estado tiene la obligación de ser estricto y minucioso en las políticas que dicte, buscando siempre el camino de beneficiar al sector productivo en su conjunto, dictando normas que beneficien impositivamente al sector agroexportador y no presionándolo con más impuestos.

La idea
Una vez que esto ocurra, los beneficios logrados habrán tenido un crecimiento exponencial que se verán traducidos en empresas exitosas en franco crecimiento, generadoras de puestos de trabajos dignos, captadoras de divisas y siendo motoras del crecimiento de toda la sociedad.
Si no comprendemos esto, no habremos captado el verdadero significado de lo que realmente significa gobernar una región con visión de futuro. Algo tan común en nuestros días.

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