11 Octubre 2002
La sequía estacional de la presente campaña resultó severa, particularmente en agosto y setiembre, generándose deficiencias de agua marcadamente mayores que las normales para la época. Los elementos determinantes fueron una ausencia o escasez de precipitaciones en el trimestre julio-setiembre, aunque su rol es de menor importancia por tratarse de la época seca del año; y un marcado incremento de la tasa de evaporación, en agosto y setiembre, que fue la principal causa del severo déficit hídrico, comentó César Lamelas jefe de la Sección Agrometereología de la EEAOC.
Por ello es necesario distinguir aquellas situaciones donde existe una estación seca como condición normal del clima. Tal es el caso de nuestra región, donde las lluvias del semestre frío, abril a setiembre, aportan menos del 20% del total anual. Aún cuando es normal la deficiencia de agua inverno-primaveral, se verifican importantes variaciones interanuales en la intensidad y duración de esas deficiencias.
La deficiencia hídrica de la presente campaña fue agudizándose en los últimos meses. Las precipitaciones de 2002 hasta fines de setiembre, mostraron alternancia de valores. Por su relación con la actual condición de sequía se considera el trimestre julio-setiembre, en el que se colectaron sólo 3,4mm, que resulta el acumulado más bajo de los últimos 40 años.
En condiciones normales se esperarían unos 40 mm. A partir del 3 de julio y hasta el 30 de setiembre se computaron 89 días sin precipitaciones de utilidad agrícola, y de julio a setiembre la ausencia de precipitaciones fue generalizada.Con respecto a la evapotranspiración, puede decirse que hasta el mes de julio la evaporación, en la mayoría de los casos, estuvo levemente por debajo del promedio histórico; en cambio, en agosto y setiembre los valores superaron marcadamente a sus respectivos registros normales, dando para el bimestre un excedente de agua evaporada de 50 mm. Valores tan elevados como los de agosto y setiembre puede esperarse que ocurran 1 vez cada 18 y 20 años, respectivamente.
Mayor evaporación
El incremento de la evaporación estuvo determinado por elevadas temperaturas, baja humedad relativa y mayor velocidad del viento. Esta es la principal razón de la agudización de la sequía estacional.
Considerando los resultados de un estudio realizado por la EEAOC, se puede inferir que, tomando como base los datos de El Colmenar, la evaporación en el este de la provincia se habría incrementado hasta un 10% en agosto y hasta un 15% en setiembre.
La humedad almacenada en el suelo resulta esencial para complementar al aporte de las lluvias. Altos niveles de humedad permiten satisfacer la demanda de agua de los cultivos, pero a medida que el suelo se va desecando la entrega de agua se ve restringida y, consecuentemente, el déficit hídrico se incrementa.
Hasta el mes de junio los valores de almacenaje permanecieron dentro de los niveles de "humedad óptima" (HO). A partir de julio se observó una marcada caída. llegando al nivel de "sequía condicional" (SC), proceso que se incrementó en agosto y setiembre, cuando los contenidos de humedad cayeron por debajo del punto de marchitez permanente, indicando una situación de "sequía absoluta" (SA).
La situación hídrica expresa la diferencia entre la demanda potencial de agua y la realmente consumida o aportada. Valores positivos indican excesos de agua; 0 (cero) señala una situación de equilibrio, en tanto que valores negativos denotan una situación de deficiencia de agua.
Puede verse que hasta julio hubo situaciones de excesos, equilibrios o deficiencias leves, que no difirieron marcadamente de lo normal. En cambio, en agosto y setiembre las deficiencias de agua fueron severas, resultando marcadamente mayores que las normales. Una situación hídrica igual o más intensa que la de agosto es esperable en 1 de cada 5 años, mientras que la de setiembre puede esperarse en 1 de cada 8 años.
Por ello es necesario distinguir aquellas situaciones donde existe una estación seca como condición normal del clima. Tal es el caso de nuestra región, donde las lluvias del semestre frío, abril a setiembre, aportan menos del 20% del total anual. Aún cuando es normal la deficiencia de agua inverno-primaveral, se verifican importantes variaciones interanuales en la intensidad y duración de esas deficiencias.
La deficiencia hídrica de la presente campaña fue agudizándose en los últimos meses. Las precipitaciones de 2002 hasta fines de setiembre, mostraron alternancia de valores. Por su relación con la actual condición de sequía se considera el trimestre julio-setiembre, en el que se colectaron sólo 3,4mm, que resulta el acumulado más bajo de los últimos 40 años.
En condiciones normales se esperarían unos 40 mm. A partir del 3 de julio y hasta el 30 de setiembre se computaron 89 días sin precipitaciones de utilidad agrícola, y de julio a setiembre la ausencia de precipitaciones fue generalizada.Con respecto a la evapotranspiración, puede decirse que hasta el mes de julio la evaporación, en la mayoría de los casos, estuvo levemente por debajo del promedio histórico; en cambio, en agosto y setiembre los valores superaron marcadamente a sus respectivos registros normales, dando para el bimestre un excedente de agua evaporada de 50 mm. Valores tan elevados como los de agosto y setiembre puede esperarse que ocurran 1 vez cada 18 y 20 años, respectivamente.
Mayor evaporación
El incremento de la evaporación estuvo determinado por elevadas temperaturas, baja humedad relativa y mayor velocidad del viento. Esta es la principal razón de la agudización de la sequía estacional.
Considerando los resultados de un estudio realizado por la EEAOC, se puede inferir que, tomando como base los datos de El Colmenar, la evaporación en el este de la provincia se habría incrementado hasta un 10% en agosto y hasta un 15% en setiembre.
La humedad almacenada en el suelo resulta esencial para complementar al aporte de las lluvias. Altos niveles de humedad permiten satisfacer la demanda de agua de los cultivos, pero a medida que el suelo se va desecando la entrega de agua se ve restringida y, consecuentemente, el déficit hídrico se incrementa.
Hasta el mes de junio los valores de almacenaje permanecieron dentro de los niveles de "humedad óptima" (HO). A partir de julio se observó una marcada caída. llegando al nivel de "sequía condicional" (SC), proceso que se incrementó en agosto y setiembre, cuando los contenidos de humedad cayeron por debajo del punto de marchitez permanente, indicando una situación de "sequía absoluta" (SA).
La situación hídrica expresa la diferencia entre la demanda potencial de agua y la realmente consumida o aportada. Valores positivos indican excesos de agua; 0 (cero) señala una situación de equilibrio, en tanto que valores negativos denotan una situación de deficiencia de agua.
Puede verse que hasta julio hubo situaciones de excesos, equilibrios o deficiencias leves, que no difirieron marcadamente de lo normal. En cambio, en agosto y setiembre las deficiencias de agua fueron severas, resultando marcadamente mayores que las normales. Una situación hídrica igual o más intensa que la de agosto es esperable en 1 de cada 5 años, mientras que la de setiembre puede esperarse en 1 de cada 8 años.
















